“Oír o leer sin reflexionar es una ocupación
inútil.” (Confucio) Caminar por la montaña sin disfrutar de las pequeñas
grandes cosas que nos ofrece (una flor, una mariposa, un árbol…) es una
actividad inútil, sin pasión, sin sentido.
“Oír o leer sin reflexionar es una ocupación
inútil.” (Confucio) Caminar por la montaña sin disfrutar de las pequeñas
grandes cosas que nos ofrece (una flor, una mariposa, un árbol…) es una
actividad inútil, sin pasión, sin sentido.
“Las cosas llegan cuando ya no se desean. Parece que no desearlas ya es la condición previa para que lleguen.” (Julio Máiquez en “No te veré morir” de Antonio Muñoz Molina). Por cuestiones de trabajo estuve casi un año viendo a diario la cruz del pico de La Creu. Durante ese tiempo quise subir allí, pero no se dio el caso. Olvidado ya el tema desde hace años, esta semana surgió la posibilidad de subir, viéndose así cumplido ese deseo ya olvidado desde hacía tanto tiempo.
“El alma de las
personas no está en sus fotografías sino en las cosas menudas que tocaron, las
que tuvieron el calor de las palmas de la manos.” (“La noche de los tiempos”,
Antonio Muñoz Molina) El alma de las rutas que realizamos no está en las fotografías que ilustran nuestras entradas en el blog sino en las cosas bellas y parajes que pisamos, que sintieron el peso de nuestros pies.
"Un caminejo torcido y pedregoso subirá por una montaña sin árboles, matizada de rastreras plantas olorosas. El romero, el tomillo, el cantueso, el hinojo, llenarán de un sutil y penetrante aroma el ambiente. De raro en raro, quizá haya un macizo de pinos olorosos, henchidos de resina, que susurran a ratos al blando viento." (Azorín, “El paisaje de España visto por los españoles”)
No hay ruta tan mala que no tenga
algún elemento de interés. Hay rutas más exuberantes y divertidas, otras más
áridas y monótonas. En estas últimas, a pesar de todo, siempre encontraremos
algo que nos llame la atención. Con esta
mentalidad acometemos la ruta de esta semana. Se trata de una ruta dura, que
requiere buena preparación física, que transcurre por senderos pedregosos e
incómodos, con contínuas subidas y bajadas que pondrán a prueba nuestras fuerzas y con escasa
vegetación. Pero a pesar de ello, disfrutamos de una buena mañana que paso a
contaros a continuación.
Puede parecer a veces que actuamos por un único motivo. Eso es simplificar mucho las cosas. De la misma manera, pensar que ir a la montaña es un tema exclusivamente de actividad física es simplificar demasiado los motivos que nos llevan a hacerlo. Disfrutar de la montaña, de la naturaleza, no es únicamente un ejercicio físico. Son muchas más cosas: aprendizaje contínuo, fascinación permanente ante la belleza y perfección natural, percepción de multitud de sensaciones (paz, quietud, silencio, aromas…)…Por todas estas razones, ir a la montaña se convierte además de un puro ejercicio físico, en un momento de disfrute inenarrable, insustituible, necesario…
Decía Jacinto Benavente que “La felicidad no existe en la vida. Sólo existen momentos
felices.” Creo que la mayoría de la gente suscribiría esta idea. Yo también la suscribo. Y digo esto porque, para mí, uno de esos momentos felices, se produce cuando voy a la montaña. Una semana más hemos salido al monte para buscar uno de esos momentos felices que nos proporcione algún instante de satisfacción.
“No he nacido para un solo rincón, mi patria es todo el mundo.” (Séneca). Por eso esta vez nos hemos desplazado hasta Higueras (Alto Palancia) a conocer otro trocito de mundo. Y como “Un paisaje se conquista con las suelas del zapato, no con las ruedas del automóvil” (William Faulkner), hemos venido hasta aquí para conquistar con las suelas de nuestros zapatos, la cima del Elvira, uno de los picos de más de mil metros de la Sierra de Espadán.