El mundo es un barco en viaje de ida, y que ese viaje no tiene regreso (“La carta esférica”, Arturo Pérez Reverte). En él estamos embarcados.
He tenido días mejores. Habré de esperar que esos días vuelvan.
Mientras tanto, “Nosotros, Platero, vamos a ir despacio, tú con tu lana y con
mi manta, yo con mi alma, por el limpio pueblo solitario” (Platero y yo. J.R.
Jiménez).
Iremos despacio, sin prisas, sin pausas, quemando etapas, anhelando
tiempos venideros más prósperos y propicios. Mientras, nuestros recuerdos
mantienen vivo el espíritu de caminar de nuevo, en cuanto podamos, en ese viaje
que no tiene regreso y que
inexorablemente nos lleva hacia el final, siempre hacia el final. Entre esos
recuerdos están los momentos intensamente vividos en la maravillosa sierra de
Espadán, tan misteriosa y mágica como
bella. Aquí os dejo unos retazos de
rincones que he tenido el placer de recorrer y disfrutar.