Durante veintinueve años camino de Montanejos, poco después de pasar el puerto de Arenillas, se nos hacía evidente la presencia de una montaña de espectacular aspecto: se trata del puntal de la Atalaya. Siempre, al pasar por debajo de ella, el mismo pensamiento: a ver si subo algún día. Buscamos y miramos en mapas de la zona trazas de senderos que nos pudieran llevar hasta sus 1106 m de altitud, pero como mucho encontramos alguna aproximación a su base. Hasta que la semana pasada, en el blog de Dani (Per dalt i per baix), pude comprobar con alegría que había subido al puntal de la Atalaya. Ya le comenté que no tardaría en seguir sus pasos, y así ha sido. Aprovechando el fin de semana en Montanejos, decidí acercarme a Montán para realizar la antigua y anhelada ascensión. Nuevamente, poco a poco, otro deseo se ha visto cumplido. Al final, todo llega si no cejas en el esfuerzo y el empeño.