Seguidores

jueves, 11 de junio de 2026

CAMINO MEDIEVAL LEBANIEGO, 8ª ETAPA: CAHECHO - SANTO TORIBIO DE LIÉBANA (27/5/2026)

“En primer lugar somos lo que somos y hacemos lo que hacemos, así que no podemos colgarnos títulos a priori. Una vez terminada la ruta es posible que lleguemos a ser peregrinos, antes no.  (“El Camino Mágico de Santiago”, Xosé Azofra Carballo). Esta etapa pone fin a nuestro Camino. ¿Habremos llegado a ser peregrinos?

El monasterio de Santo Toribio de Liébana (Camaleño, Cantabria) alberga desde el S. VIII la reliquia del “lignum crucis”, el trozo de madera de la cruz de Cristo más grande de la cristiandad, siendo desde entonces muy visitado por los peregrinos camino de Santiago de Compostela. El trayecto más conocido que lleva hasta Santo Toribio es el llamado “Camino Lebaniego Cántabro” en el que los peregrinos que realizaban el camino de la costa se desviaban en San Vicente de la Barquera para llegar a Santo Toribio y venerar la reliquia sagrada para después seguir su camino hacia Compostela. Pero hay otros caminos que llevaban hasta allí, menos conocidos. Uno de ellos es el Camino Medieval Lebaniego de la Santa Cruz. Este trayecto partía desde la localidad de Astillero y cruzaba la Cantabria profunda hasta llegar a Santo Toribio. Camino olvidado durante muchos años parece que intenta revitalizarse desde hace un tiempo, incluso parece que el Gobierno Cántabro desea involucrarse en su recuperación. A pesar de todo, después de recorrerlo, puedo afirmar que necesita una buena inversión para que esta idea tenga un buen final. Nuestro Camino Medieval Lebaniego está basado en la “Guía para el peregrino del Camino Medieval Lebaniego” de Antonio Nicolau Fernández, editada por el Ayuntamiento de Astillero en 2023 con motivo del “Año jubilar Lebaniego”. Pero nosotros hemos adaptado las etapas en función de dónde podríamos pernoctar y comer. Hemos de decir que, desgraciadamente, los servicios de albergues, hospedajes y restauración no son suficientes y necesitarían de un impulso por parte del Gobierno Cántabro y los municipios de paso correspondientes. Es por ello que nuestras etapas no coinciden exactamente con las propuestas en la guía. Por último, decir que se trata de un camino duro por sus desniveles tanto positivos como negativos, por transitar por caminos y sendas donde la abundancia de agua y barro los hace más difíciles, por el calor de estos días de mayo, etc. aunque, eso sí, es uno de los más bellos y espectaculares que he realizado. Añadir que se precisa una buena forma física para superar las etapas por sus desniveles tanto positivos como negativos.
Hemos dividido el camino en ocho etapas que recorren un total de unos 150 km.

Nos enfrentamos a la octava y última etapa de este Camino Medieval Lebaniego que nos ha sorprendido muy gratamente. Ésta es, sin duda, las más corta y la más fácil de todas. Es una etapa de relax después de las siete anteriores que han supuesto un esfuerzo grande y ha requerido de nosotros un buen estado físico. En ésta nos podemos relajar y disfrutar de estos últimos kilómetros con las espectaculares vistas sobre los Picos de Europa y llegar triunfales a nuestro final de Camino, el Monasterio de Santo Toribio de Liébana. Como en casi todas las etapas anteriores, transitaremos durante toda la etapa por el deshomologado GR-71. En Ojedo y Potes disponemos de todos los servicios.

DATOS GLOBALES DEL CAMINO MEDIEVAL LEBANIEGO

- 148,16 kms. divididos en ocho etapas.
- 5.869 m. de desnivel positivo.
- 5.312 m. de desnivel negativo.
- 35h. 47' tiempo en movimiento.
- 47h. 45' tiempo total.

DATOS DE LA OCTAVA ETAPA

- 10,89 kms.
- 300 m. de desnivel positivo.
- 639 m. de desnivel negativo.
- 2h. 36' tiempo en movimiento.
- 3h. 14' tiempo en total.

Amanece en Cahecho. Hemos madrugado porque hemos de llegar pronto a Santo Toribio para desde allí ir a Avilés a coger el vuelo de vuelta a Valencia. Tenemos pues el horario muy apretado.

“Sea moderado tu sueño; que el que no madruga con el sol, no goza del día.” ( Miguel de Cervantes)



Así pues, a primera hora del día, lo que toca es desayunar para coger fuerzas. En esas estamos.


Ya con el depósito lleno, posamos para la posteridad en este inicio de última etapa. 


Salimos de Cahecho en subida, como suele ser habitual.


Enseguida damos el último adiós a Cahecho.


A escasos cuatrocientos metros de Cahecho pasamos por el barrio de Casas del Bustillo.


Seguimos un ancho camino rural.


Seguimos asombrándonos del gran tamaño que adquieren aquí las babosas.



El Camino nos permite disfrutar de excelentes vistas sobre los Picos de Europa.


Pero el camino no sólo nos proporciona grandes panorámicas. También pequeños detalles como esta sencilla y perfecta flor del escaramujo que nos invita a detenernos unos instantes. 


O las filamentosas y originales flores de este cardo.

"No podrá con la pena mi persona
rodeada de penas y de cardos:
¡cuánto penar para morirse uno!"

Miguel Hernández


También tenemos la recompensa de bellos ejemplares de robles al lado del camino.


Pero desde luego, nos impresionan las impagables vistas de los Picos de Europa, que ensanchan el alma.


Entre los árboles, dos pequeños núcleos de población del municipio de Cillórigo de Liébana. Son San Pedro de Bedoya y Salarzón. Tienen 23 y 31 habitantes respectivamente.


Por momentos, la conversación es dicharachera y alegre. En otros el silencio impera en el grupo.


En esos momentos de silencio uno repasa las etapas realizadas y es consciente de que este Camino está a punto de finalizar. Sentimientos encontrados de tristeza y alegría se mezclan en estos instantes.

"Luz en sueños. ¿No tiemblas, andante peregrino?
Pasado el llano verde, en la florida loma,
acaso está el cercano final de tu camino."

Antonio Machado 



Mientras tanto, seguimos caminando y disfrutando de lo que este camino nos ofrece. Pasamos por un tramo en el que junto al camino encontramos cerezos muy altos con las rojas cerezas aún pequeñas pero en un emplazamiento muy complicado para poder cogerlas. 


Llegamos a la ermita de San Tirso. No pudimos acceder más cerca por estar cercada.


También nos sorprendió encontrar pinos en este tramo. Llevábamos siete días caminando por Cantabria y ninguno recordaba haber visto pinos. Vimos robles, hayas, castaños, acebos, avellanos, abedules...pero pinos, no. 

"Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas! ...
¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero...
—La tarde cayendo está—."

Antonio Machado



Si no teníamos bastante con las florecillas, las cerezas, los pinos, las pequeñas poblaciones de la comarca...disfrutábamos además de impresionantes vistas como ésta. Las fotos no dan fe exacta de la realidad, pero las hacemos para dejar constancia, aunque sea aproximada, de la belleza de esta tierra y en particular de este Camino Medieval Lebaniego.


Ya atisbamos una zona de Potes. Aunque en la lejanía, es reconocible la iglesia de San Vicente.


Pasamos un abrevadero, uno más que sumar a la lista. En esta ocasión no necesitamos refrescarnos en él.

"Veo el universo reducido
a una caja entre cirios y flores que se despiden.
Me veo y veo a tantos otros
ovejas de amargura
sobre el abrevadero de su ataúd
bebiendo la eternidad y su belleza."

Vicente Huidobro


Caminar hacia el destino con estas vistas invita a no terminar nunca.

"Luz en sueños. ¿No tiemblas, andante peregrino?
Pasado el llano verde, en la florida loma,
acaso está el cercano final de tu camino."

Antonio Machado


Tras un tramo sin vegetación el camino entra en un bosque donde los castaños serán los protagonistas.
¡Mirad este ejemplar! Pues como éste bastantes más.


De entre todos destaca este ejemplar espectacular, maravilloso, milenario. Tiene hasta nombre propio, se llama la Narezona, que le viene de Narezo, el apellido de la familia que lo poseyó hace años. Es sin duda el más grande de España y de los más grande de Europa. Uno se siente pequeño frente a tamaño monumento vegetal.

"Sé bien que soy tronco
del árbol de lo eterno.
Sé bien que las estrellas
con mi sangre alimento."

Juan Ramón Jiménez


Otro bello e impresionante ejemplar. No habríamos parado de hacer fotos a todos y cada uno de los ejemplares de este castañar de Casillas.


El camino pasa por Casillas, barrio de Ojedo por el que pasaremos en breve.


Llegamos a Ojedo.
 En esta rotonda la bordeamos por la izquierda y seguimos hacia Potes.


A poco más de cien metros de la rotonda pasamos por estas dos torres. Son los hornos de Ojedo, recuerdo del pasado minero de esta población y que se dedicaban a calcinar mineral de zinc para eliminar impurezas. Al parecer no estuvieron mucho tiempo en funcionamiento y a principios del S.XX dejaron de funcionar.


En este punto entramos en Potes.


Paseamos por sus calles, cruzando el pueblo para buscar el desvío hacia Santo Toribio.
Pasamos por los soportales de la Calle Dr. Encinas.


Y a continuación por las de la Plaza del Capitán Palacios.


Frente a los soportales, la emblemática Torre del Infantado.


El puente de San Cayetano sobre el río Quiviesa, que desemboca metros más abajo en el Deva.

"lloren los ojos del puente
las aguas de treinta ríos;
que el puño de la corriente
rompa en el mar los navíos."

Rafael Alberti


Tampoco pasa desapercibida la Iglesia nueva de San Vicente.


Ya estamos más cerca de nuestro destino.


Aquí comienza la subida a Santo Toribio. Son poco más de dos kilómetros en subida con una buena pendiente y con escasa sombra que se hace eterna,.


Parada obligatoria en el monumento al peregrino. 
Con ésta ya van tres veces que posamos con él.


Parte del grupo posando. 


Subir a Santo Toribio con estas vistas alivia el esfuerzo y llena todos nuestros sentidos.


Y con el esfuerzo de la subida aún nos queda aliento para alguna reflexión.

"¡Ay del noble peregrino
que se para a meditar,
después de largo camino,
en el horror de llegar!"

Antonio Machado 


Un "Platero", aunque no blanco, pastando tranquilamente a nuestro paso. 
¡Qué bien nos hubiera venido para subir!

"Al fin tú llegarás donde debes llegar,
arriero, que, detrás de tu burro santurrón,
te vas...,
Te vas..."

César Vallejo


En una curva de la carretera el camino la cruza para seguir por un corto camino por sombra que recorta una pronunciada curva.


Junto al camino, se encuentra la ermita de San Juan de la Casería. Pertenece a la granja del monasterio.


Salimos de nuevo a la carretera. Desde ella vemos las dos ermitas que se pueden visitar desde Santo Toribio, aunque nosotros no lo haremos: la ermita de Santa Catalina y la de San de San Miguel.


A la vista el edificio del Monasterio. Pero aún nos quedan unos metros.
En la foto no se aprecia el calor, pero os aseguro que es mucho.


¡Por fin, peregrinación conseguida!

Es la tercera ocasión que llegamos a Santo Toribio. Cada una de ellas por diferente camino. En Septiembre de 2023, coincidiendo con el Año Jubilar Lebaniego llegamos a Santo Toribio por el camino oficial y más conocido, el Camino Lebaniego Cántabro, desde Santander por San Vicente de la Barquera. En septiembre de 2025 nos aventuramos en el Camino Lebaniego Castellano  que nos llevó desde Palencia hasta Santo Toribio. Y, finalmente, este último, el Camino Medieval Lebaniego que nos ha traído hasta aquí desde Santander, pero por el interior de Cantabria.

Posamos delante de la Puerta del Perdón, que sólo se abre en el año jubilar, cuando el 16 de abril, día de Sto. Toribio, cae domingo. Nosotros tuvimos ocasión de verla abierta en 2023.


El grupo posó también para la posteridad.


Visita al interior de la iglesia. A la izquierda, la nave central. A la derecha, la capilla del Lignum Crucis.

Tras la visita preceptiva a la iglesia del Monasterio, vamos a la Oficina del Peregrino a presentar nuestra credencial con el sello de los pueblos por los que hemos pasado para que dejar constancia de nuestra peregrinación y nos extienda el Certificado correspondiente.


Credencial del peregrino del Camino Medieval Lebaniego  con los sellos de paso.
 

El Gobierno de Cantabria junto con organizaciones y Ayuntamientos locales desean impulsar los diferentes Caminos Lebaniegos y quieren unificar las credenciales. La foto muestra la nueva credencial que sustituirá a las existentes.


Certificado que acredita la peregrinación.

Esto pone punto y final a la aventura que emprendimos el día 20 y que nos trajo desde Maliaño, junto al aeropuerto de Santander, hasta Santo Toribio de Liébana. Nuevamente, con constancia, esfuerzo y voluntad hemos superado esta aventura y hemos disfrutado de un camino muy duro físicamente, pero muy bello y espectacular, que ha alimentado tanto a nuestros sentidos externos como a nuestra mente y espíritu. La experiencia vivida bien vale el esfuerzo y la energía consumida en su realización. No nos arrepentimos para nada. La huella que nos ha dejado jamás la olvidaremos. De los momentos de agotamiento físico y  del esfuerzo empleado  ya no nos acordamos.


Aún nos quedaba viajar a Avilés en un taxi que nos dejó allí tras un viaje de dos horas y media. 
El cansancio hizo mella y nos dormimos profundamente.
(foto de Miguel Banacloche)


En Avilés, junto a la plaza del Ayuntamiento, se encuentra la Sidrería Tierra Astur. Allí comeríamos rápidamente porque teníamos que ir al aeropuerto para coger el avión de vuelta  Valencia.


Sidrería Tierra Astur. En plena comida.
(foto de Miguel Banacloche)


Cada uno a su aire pidió lo que más le apeteció. Todo estaba muy bueno. Este plato es solamente un ejemplo.

Posteriormente, nos trasladamos al aeropuerto en autobús y tomamos el vuelo de retorno a Valencia, poniendo punto y final a nuestro "Camino". Esperamos nuevos proyectos y nuevos destinos que nos pongan a prueba y nos sirvan para crecer como personas.

Pincha en el enlace para ver todas las fotos de la etapa.

Pincha en los enlaces para ver las demás etapas:

- 1ª etapa: Maliaño - Socobio.
- 2ª etapa: Socobio - Bostronizo.
- 7ª etapa: Pejanda - Cahecho.

La ruta en el mapa


La ruta en Wikiloc

Powered by Wikiloc

Película

0 comentarios:

Publicar un comentario