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viernes, 29 de mayo de 2026

CAMINO MEDIEVAL LEBANIEGO, 1ª ETAPA: MALIAÑO - SOCOBIO (20/5/2026)

 

“El simple hecho de ponernos en ruta no nos hace peregrinos. El peregrino se hace paso a paso, día a día, noche a noche, jornada tras jornada mientras va recorriendo el Camino.” (“El Camino Mágico de Santiago”, Xosé Azofra Carballo). Comenzamos el Camino Medieval Lebaniego que nos irá haciendo peregrinos paso a paso, día a día, noche a noche, jornada tras jornada. Esperemos conseguirlo.

El monasterio de Santo Toribio de Liébana (Camaleño, Cantabria) alberga desde el S. VIII la reliquia del “lignum crucis”, el trozo de madera de la cruz de Cristo más grande de la cristiandad, siendo desde entonces muy visitado por los peregrinos camino de Santiago de Compostela. El trayecto más conocido que lleva hasta Santo Toribio es el llamado “Camino Lebaniego Cántabro” en el que los peregrinos que realizaban el camino de la costa se desviaban en San Vicente de la Barquera para llegar a Santo Toribio y venerar la reliquia sagrada para después seguir su camino hacia Compostela. Pero hay otros caminos que llevaban hasta allí, menos conocidos. Uno de ellos es el Camino Medieval Lebaniego de la Santa Cruz. Este trayecto partía desde la localidad de Astillero y cruzaba la Cantabria profunda hasta llegar a Santo Toribio. Camino olvidado durante muchos años parece que intenta revitalizarse desde hace un tiempo, incluso parece que el Gobierno Cántabro desea involucrarse en su recuperación. A pesar de todo, después de recorrerlo, puedo afirmar que necesita una buena inversión para que esta idea tenga un buen final. Nuestro Camino Medieval Lebaniego está basado en la “Guía para el peregrino del Camino Medieval Lebaniego” de Antonio Nicolau Fernández, editada por el Ayuntamiento de Astillero en 2023 con motivo del “Año jubilar Lebaniego”. Pero nosotros hemos adaptado las etapas en función de dónde podríamos pernoctar y comer. Hemos de decir que, desgraciadamente, los servicios de albergues, hospedajes y restauración no son suficientes y necesitarían de un impulso por parte del Gobierno Cántabro y los municipios de paso correspondientes. Es por ello que nuestras etapas no coinciden exactamente con las propuestas en la guía. Por último, decir que se trata de un camino duro por sus desniveles tanto positivos como negativos, por transitar por caminos y sendas donde la abundancia de agua y barro los hace más difíciles, por el calor de estos días de mayo, etc. aunque, eso sí, es uno de los más bellos y espectaculares que he realizado.

Hemos dividido el camino en ocho etapas que recorren un total de unos 150 km.

DATOS GLOBALES DEL CAMINO MEDIEVAL LEBANIEGO

- 148,16 kms. divididos en ocho etapas.
- 5.869 m. de desnivel positivo.
- 5.312 m. de desnivel negativo.
- 35h. 47' tiempo en movimiento.
- 47h. 45' tiempo total.

DATOS DE LA PRIEMRA ETAPA

- 20,95 kms.
- 555 m. de desnivel positivo.
- 503 m. de desnivel negativo.
- 4h. 51' tiempo en movimiento.
- 7h. 55' tiempo en total.

Nuestro camino comienza en el aeropuerto de Valencia cogiendo un avión a las 6,15 de la mañana y que vía Madrid nos dejaría en Santander a las 9,30, con lo que podríamos aprovechar el día para realizar la primera etapa de este Camino Medieval Lebaniego de la Santa Cruz. 


Y aquí están los crucenos (término histórico y tradicional que reciben los peregrinos que recorren el Camino Lebaniego para llegar al monasterio de Santo Toribio) preparados para comenzar a caminar.
De derecha a izquierda: Miguel, Urbano, Alberto, Enrique, Iñaki, Salvador, Paco y un servidor.

Apenas salimos del aeropuerto llegamos a una rotonda con unos aviones. 
Aquí comenzamos nuestro camino, con una etapa que diverge de la oficial que inicia el camino en la población de Astillero, muy cerca de donde estamos. Veintiún kilómetros nos esperan.


Rodeamos la rotonda de los aviones y entramos en el término de Maliaño. Lo primero que nos encontramos es con su camposanto. Dentro del cementerio se puede visitar un yacimiento arqueológico con restos romanos.

"En el viejo camposanto
hay sepulcros fanfarrones
criptas/ nichos /panteones
todo en mármol sacrosanto
de harto lujo/ pero en cuanto
a desniveles sociales/
en residencias finales
como éstas /no hay secretos
y los pobres esqueletos
parecen todos iguales."

Mario Benedetti


Caminamos por una vía de peatones.


Apenas unos metros y nos encontramos con lo que será un denominador común durante todo el camino, la presencia de ganado, vacas y caballos sobre todo.

"El rancho en la hondonada.
La vaca triste.
Y el alma mía que les canta.
La vaca triste. El rancho en la hondonada.
Desde este tren de ensueño,
nada..."

Liber Falco


Pasamos junto al Convento de las Carmelitas Descalzas de Maliaño. Construido en el S.XVIII fue concebido como casa-palacio de descanso para los obispos de Santander.

En este panel podemos encontrar más información del convento.


A escasos doscientos metros del convento se encuentra la iglesia de San Juan Bautista.
Como curiosidad diré que aquí se encuentran los restos del arquitecto del Escorial, Juan de Herrera. También junto a la iglesia se puede ver una réplica de la primera piedra del Monasterio.
Desde aquí y hasta el bar donde almorzaremos, seguimos un corto tramo del Camino del Norte.


Seguimos nuestro camino y nuestra prioridad es encontrar un bar para pegar un bocado.
Pasamos por esta rotonda que tiene una construcción. Es el monumento a los pueblos. Nos pareció que estaba algo descuidado.


Bordeamos la rotonda y bajamos a la parte de abajo de un puente donde nos han dicho que hay un bar.
El pilar que sostiene el puente estaba decorado a modo de mural.


Efectivamente, encontramos el Bar Lejardi.


Y esto es lo que comimos. Nos supo a gloria.


Tras el almuerzo, seguimos camino. Nada más salir del bar hemos de cruzar la vía del ferrocarril.


Apenas cruzada la vía del ferrocarril seguimos a la izquierda por esta típica calle. 
Es la Avenida de Cantabria.


Después de cuatro cientos metros dejamos la Avenida de Cantabria para seguir por la derecha por una zona ajardinada.


Pasamos bajo un puente del ferrocarril. Por debajo del puente vemos la ría del Carmen.


Seguimos un cómodo y bonito paseo paralelos a la ría. El grupo se mantiene compacto en este tramo fácil.

"El buen compañerismo consiste muchas veces en callar, en respetar el laconismo del otro, en comprender que eso es lo que el otro necesita en esa precisa y oscura jornada, y entonces arroparlo con nuestro silencio, o dejar que él nos arrope con el suyo."  (Santiago en “Primavera con una esquina rota” de Mario Benedetti)


Los patos nadaban a sus anchas en las aguas de la ría. 

"Agua, dónde vas?
Riyendo voy por el río
a las orillas del mar.
Mar, ¿adónde vas?
Río arriba voy buscando
fuente donde descansar."

Federico García Lorca

Es un bonito y agradable tramo para caminar.


 Las fuentes será una de las cosas que echemos de menos en algunas etapas. El calor acentuará esa necesidad del líquido elemento que escasea en muchos tramos.

"Leyendo un libro, un día, de repente,
hallé un ejemplo de melancolía:
un hombre que callaba y sonreía,
muriéndose de sed junto a una fuente."

José Ángel Buesa


La temperatura va subiendo y se agradecen los tramos de sombra.


Una abeja, atraída fatalmente por el amarillo chillón del diente de león, intenta conquistar a su dama.

"Prisionera de la flor,
la abeja sabe libar
en su cárcel de azahar."

Luis Llorens Torres


Caminando, caminando vamos peregrinando.
Nos acercamos a Revilla de Camargo.


En Revilla nos detenemos para ver la ermita de la Virgen del Carmen.
Estamos, aproximadamente, en el kilómetro cinco.


Interior de la ermita.


Salimos de Revilla y siempre encontramos cosas que nos sorprenden como, por ejemplo, este limonero.


Y nos vamos llenando del color verde (mi color favorito) que nos acompañará durante todas las etapas y que encontraremos en multitud de tonos.


También nos detuvo esta curiosa planta ornamental conocida comúnmente como limpiatubos o árbol de cepillo por esa peculiar flor en forma de escobilla.


Hasta ahora el camino ha sido fácil y sin desniveles importantes. Estamos en el kilómetro seis. Desde aquí empezaremos una cuesta que se hará algo pesada debido al calor y a ser el primer desnivel importante que tenemos que enfrentar.


Tal vez el calor nos haga desvariar un poco.

Es necesario que tu caminar sea firme, estable, preciso y seguro. Cuando seas dueño de ti mismo, te volverás uno con todas las situaciones y serás tan ilimitado como el espacio. Sólo alcanzarás la paz cuando tu lucidez sea profunda, abierta e inmutable en cualquier circunstancia.” (maestro Yuanwu “La esencia del Zen”, Thomas Cleary)



El peregrino no suele mirar atrás, pero a veces es conveniente hacerlo para ser consciente de dónde vienes. A lo lejos hemos dejado atrás Santander.


Estamos en el kilómetro ocho y medio y empezamos a bajar.


El verde de los prados y los árboles y las vacas siguen decorando el paisaje.


La bajada nos relaja y da pie a poder hacer alguna gansada que otra. En el camino hay tiempo para todo.


Ya tenemos abajo Parbayón, el pueblo donde tenemos previsto comer. Estaremos aproximadamente en mitad de la etapa.


Nos desviamos unos metros hasta el bar Manolo, donde tenemos apalabrada la comida.


Esperando impacientes lo que buenamente nos quieran hacer de comer. Hay hambre.



Aquí veis un menú sencillo pero muy sabroso. Ni faltó ni sobró nada.


Tras la comida, seguimos nuestro camino. Saliendo del pueblo pasamos junto a la iglesia de San Lorenzo.

El grupo en fila india.


Otra fuente. Las fuente fueron paradas necesarias tanto para beber (si era posible) como para refrescarnos.


Pasamos un pequeño arroyo.

"Álamos negros
junto al arroyo fresco.
Álamos blancos
junto al arroyo claro.
Álamos blancos
y negros,
cogidos del brazo,
van cantando
al son de la brisa,
por el arroyo abajo."

José María Hinojosa


Junto al arroyo, un antiguo molino de agua.

En el camino hay que entretenerse y disfrutar con todo lo que vamos viendo. Las plantas, las flores, los árboles...son algunas de las cosas con las que más disfrutamos. Como muestras estas tres plantas.

Falso jazmín.


Siempreviva arbórea.


Lavanda.


En el barrio Río Mijares pasamos por la ermita de San Francisco de Asís.


Nos gusta captar con la cámara de fotos instantes especiales y difíciles de ver si no eres observador. Mirad este abejorro polinizando esta bonita flor. ¿Tendrán sentimientos los abejorros?


Los tramos  por carretera se hacen un tanto monótonos, pero no hay más remedio.


También podemos disfrutar de obras de arte urbano en plena naturaleza como esta pintura en la pared de esta casa.


Aproximadamente en el kilómetro trece empezamos una subida que va a poner a prueba nuestro estado físico.

Van a ser dos kilómetros de subida con fuerte pendiente hasta el alto de Los Pandos. Luego tendremos otro par de kilómetros de terrenos más o menos llano hasta el kilómetro diecisiete para, desde aquí, bajar para llegar a Socobio.


Es esfuerzo nos hacer ir concentrados y el silencio, la soledad del peregrino y esa concentración nos traen reflexiones como la siguiente.

“Si los demás te critican, provocan, difaman o vilipendian, retrocede y obsérvate. No alimentes la aversión, no te enzarces en disputas ni caigas en la depresión, el enfado o el resentimiento. Ve más allá y actúa como si no hubieras visto ni oído nada. Finalmente la peste de la maldad se desvanecerá sola. Si decides luchar terminarás inevitablemente encadenado.” (maestro Yuanwu, “La esencia del Zen”, Thomas Cleary)


La subida es fuerte y se hace aún más pesada y difícil por el calor que a esta hora de la tarde supera los treinta grados. Pero el bosque por el que transitamos es de gran belleza. Destacan los eucaliptos y los helechos principalmente.


En el alto de Los Pandos encontramos este pilón de término.


Desde Los Pando el sendero da un giro a la izquierda. Iremos ahora un par de kilómetros llaneando pero un un terreno algo embarrado que hará muy incómodo caminar por él. En la foto se puede apreciar el agua y barro que será lo más común que encontremos en el camino.


Mirado en la foto otro ejemplo con el tipo de terreno por el que transita el sendero.


Otros tramos se pueden caminar perfectamente.


Alguna vaca nos encuentra en el camino. Tras una mirada de sorpresa y estupefacción, el animal piensa lo que piensa y retrocede en busca de un lugar seguro, ajeno al hecho de desconocer que yo tengo más miedo que él.


En el kilómetro diecisiete comenzaremos una vertiginosa bajada por un sendero con mucho barro  que nos obligaba a bajar más despacio de lo deseado buscando el lugar más adecuado para pisar sin embarrarse demasiado.


Nos detenemos un instante ante estas originales y llamativas flores moradas y en forma de tubo de la "Digitalis purpúrea", conocida comúnmente como dedalera.


De vez en cuando nos toca cruzar algún regato que cruza el camino y nos obliga a buscar el mejor paso que no nos haga mojarnos las botas.


El sendero desemboca finalmente en una pista que seguimos hacia la derecha.
Desde aquí nos quedan algo más de dos kilómetros para terminar la etapa que se nos van a hacer muy largos.

La belleza del bosque no queda reflejada en las fotos. Es algo que hay que ver en directo.

"El verde es gala y ornato
del bosque en la primavera;
entre sus siete colores
brillante el iris lo ostenta;
las esmeraldas son verdes;
verde el color del que espera,
y las ondas del océano
y el laurel de los poetas."

Gustavo Adolfo Bécquer


Pasamos junto al arroyo Mardiro o de Socobio.


Un contraste que también veremos en todas la etapas son las ruinas de viejas casas que perdieron su utilidad o a sus habitantes y se abandonaron.


Frente a esas, encontramos otras que presentan un estado fabuloso y que llaman la atención.


Las vacas cuando más calienta el sol y empieza a atardecer han terminado su jornada y nos miran a nuestro paso con sorpresa e indiferencia.


A un kilómetro del final de etapa nos detenemos a beber y refrescarnos en esta fuente, lo que nos permitió terminar la etapa con cierta dignidad.


A la entrada de Socobio nos encontramos con la Colegiata de la Santa Cruz de Castañeda. Lo primero que vemos es el ábside.


Pasamos a la parte frontal para disfrutar de la entrada.
Está declarada Monumento Nacional desde 1930.


Preciosa portada románica de la Colegiata. Es una de las principales joyas del románico de Cantabria.


Pasamos unos doscientos metros la Colegiata y vemos un parque infantil. En ese punto seguiremos por la derecha por un camino entre robles.


A unos quinientos metros nos detendremos en la Hospedería Rural Santa Cruz de Socobio, donde fuimos excelentemente recibido y tratados. 
Fin de etapa.

Subimos a nuestros aposentos. Ducha y descanso.


Una cervecita antes de la cena para cogerla con más gana.



Cena sencilla pero reconfortante que nos ayudó a recargar las pilas para la etapa de mañana que sería dura.

Después de cenar y para refrescarnos un poco después del calor pasado durante el día, hicimos una corta velada al fresco de la noche.

Ha caído la noche en Socobio. Toca retirarnos a nuestras habitaciones y descansar.

Hemos dado los primeros pasos, la primera etapa, que deben ir haciendo de nosotros unos peregrinos. Mañana seguirán más pasos y una nueva etapa. 

Pincha en el enlace para ver las fotos de la etapa.

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