“No hay libro tan malo que en alguna de sus partes no pudiese ser útil.” (Plinio el Viejo) He utilizado esta idea en varios encabezamientos de mis rutas y lo hago una vez más porque os voy a describir una que no tiene pretensiones de ruta espectacular (al contrario), pero a pesar de ello hemos encontrado elementos que la hacen entretenida.
Se trata de una ruta circular desde Real de Montroi que nos lleva hasta la Torre de Montroi. Es una ruta sin pretensiones. Únicamente queríamos visitar la torre con una ruta corta que nos permitiera evitar el calor y poder almorzar con tranquilidad.
A primerísima hora estábamos en el punto de inicio para empezar lo antes posible.
“Estaba el pueblo en silencio, porque todos sus vecinos dormían y
reposaban a pierna tendida” (frase de Don Quijote, replicada en “El verano de
Cervantes”, Antonio Muñoz Molina)
Comenzamos sin dilación y callejeamos por Real para ir hasta Montroi. En ese callejear pasamos por el Parque de Real.
Salimos a la Calle Mariano Benlliure que transcurre paralela al cauce del río Magro. Desde este paseo vemos enfrente el objetivo de nuestra ruta de hoy: la Torre de Montroi.
Nos asomamos a ver el río Magro. Con el caudal que lleva se nos hace muy difícil imaginar lo que tuvo que ser la DANA.
Nos dirigimos hacia el puente que une Real con Montroi y por el que tenemos que pasar.
De camino nos entretenemos con la belleza y esplendor de las buganvillas de una casa.
Llegamos al puente y lo cruzamos por una pasarela paralela al él y que quedó destruida por la DANA y fue reconstruida y abierta de nuevo recientemente.
A nuestro paso nos asomamos nuevamente al río.
"¡Qué deseo, qué no deseo,
por el río y por la mar!"
Federico García Lorca
Al final de la pasarela nos encontramos con un monumental eucalipto.
Entramos en Montroi y caminamos por la calle del Rei Jaume.
Hacemos un giro a la derecha por la calle de l'Horta.
Nos dirigimos a la Plaza del Ayuntamiento. Éste es el sencillo edificio del Ayuntamiento. Pero lo importante de un ayuntamiento no es dónde está ubicado sino la gestión que realiza para mejorar la vida de sus vecinos.
Frente al Ayuntamiento se encuentra la iglesia de San Bartolomé.
"Ante el pálido lienzo de la tarde,
la iglesia, con sus torres afiladas
y el ancho campanario, en cuyos huecos
voltean suavemente las campanas,
alta y sombría, surge."
Antonio Machado
A escasos metros de la iglesia nos metemos por la calle del Capot, estrechísima como se aprecia en la foto.
"¡Que alegría tiene el hondo
silencio de la calleja!
Un silencio hecho pedazos
por risas de plata nueva."
Federico García Lorca
El callejón se ensancha al final y sale a la calle de Arriba, que seguimos hacia la izquierda.
Pocos metros después giramos hacia la derecha por la calle Nueva.
El final de calle tiene este pintoresco rincón. Subimos por las escaleras que nos dejan en la calle Geólogo Juan Francisco García que seguiremos hacia la derecha.
(foto de Emilio Romero)
A pocos metros encontramos el desvío que nos llevará hasta la Torre de Montroi.
Iniciamos la subida.
(foto de EmilioRomero)
Hoy aún no nos habíamos hecho la foto de inicio.
Aprovechamos este punto de la subida con el fondo de la Torre. De izq. a der. Rafa Lafuente, servidor y Emilio Romero.
(foto de Emilio Romero)
Un sendero entre pinos nos asciende hacia nuestro objetivo.
A nuestra izquierda, hacia el este, las antenas de la Serreta que visitamos hace unas semanas: PR-CV 411.
La senda se convierte en un camino cementado más ancho.
La torre de la antigua fortaleza cada vez más cerca.
La altura nos permite captar las poblaciones de Montroi y Real desde lo alto.
Llegamos a este mirador en el que se ubica este deteriorado panel informativo.
La torre del homenaje es lo único que queda del recinto del castillo de origen almohade construido en el S. XII. El castillo se encuentra situado en el cerro del Penyal.
Aquí nos dio por hacernos otra foto, como dejando constancia de que íbamos a conquistar el castillo.
Aunque la ruta era corta, aún nos dio tiempo para tener unos momentos de meditación de esos que a mi me gustan, pero que suelo hacer en movimiento. (foto de Rafa Lafuente hecha con IA)
“La sencillez, la calma profunda y el temple del cuerpo y de la mente en
medio de los quehaceres del mundo son las únicas cosas que te permitirán
alcanzar la libertad.” (maestro Yuanwu, “La esencia del Zen”, Thomas Cleary)
A pocos metros del mirador se encuentra este vértice geodésico de cuarto orden: Depósito de Montroi.
Seguimos hacia la torre y en su base encontramos una pequeña zona de picnic.
Y en este mismo paraje otro mirador sobre Montroi con un cartel ilegible y que pide a gritos que lo renueven. Lo único que pudimos leer es que el nombre de Montroi procede del "color de la tierra cobriza y salobre sobre la que está asentada y que servía para fabricar yeso, tejas y adobes." Algo es algo dijo un calvo cuando le salió un pelo.
Vistas de Montroi, el puente sobre el río Magro y Real desde este mirador.
Alcanzamos la Torre de Montroi. Estamos en su cara sur. Torre conquistada.
Es una torre cuadrada con cuatro alturas y aljibe. De los restos de la muralla que rodeaba el castillo apenas quedan restos.
(foto de Emilio Romero)
"Mi alma es una princesa en su torre metida,
con cinco ventanitas para mirar la vida.
Es una triste diosa que el cuerpo aprisionó."
Amado Nervo
Vistas desde la Torre.
Desde la bajada de la torre viene el tramo más difícil de seguir porque está bastante desdibujado el camino. Intentamos bajar por la vertiente oeste del cerro y nos encontramos con una senda algo indefinida que nos hace pasar por un tramo con rocas sujetas con redes de acero para evitar un posible desprendimiento.
Aquí vemos un ejemplo.
Salvado el escollo de las rocas sujetas con redes de acero viene una bajada con piedra suelta, tampoco muy largo, que resbala bastante y que nos costó una aparatosa caída aunque sin consecuencias graves.
Y llegamos a este punto donde vemos un poste que claramente indica que la senda va por aquí. Desde la Torre hasta aquí hemos recorrido poco más de cien metros. Un primer tanteo ya nos muestra que no va a ser fácil de seguir porque parece haberse deteriorado y nos da la impresión de no estar muy transitado. Pero nos ponemos manos a la obra, o mejor pies para recorrerlo.
Aquí estamos gestionando este primer tramo de lo que en algún día fue una senda practicable, pero en la actualidad muy desdibujada. (foto de Rafa Lafuente)
Vistas desde la bajada.
Dejamos un tramo de tierra y piedra suelta y viene después un tramo más herboso en el que el sendero está bastante desdibujado y tapado por la maleza como puede verse en la foto.
Aquí encontramos otro poste que nos indica que por aquí transcurría el sendero, pero es poco visible.
(foto de Emilio Romero)
Finalmente encontramos otro poste que desemboca en un camino. El camino lo hemos encontrado con dos denominaciones: Camino del Penyal y Vereda de Mojón Blanco. Lo seguiremos unos trescientos metros hacia la izquierda.
Pasamos junto a lo que parece el antiguo depósito de aguas potables.
Nada es eterno, todo fenece con el paso del tiempo. Esto es un claro ejemplo.
Tras recorrer trescientos metros del camino, lo dejamos por la izquierda en este cruce.
Hasta los cardos tienen su encanto. Eso lo podemos aplicar a muchas cosas. No hay nada tan malo de lo que no podamos sacar algo bueno, como dije en la presentación.
"No podrá con la pena mi persona
rodeada de penas y de cardos:
¡cuánto penar para morirse uno!"
Miguel Hernández
Seguimos por este camino rural que va rodeando el Penyal, que podemos ver frente a nosotros con la silueta de la Torre de Montroy.
Campos de almendros a ambos lado del camino con las ramas llenas hasta rebosar de almendras.
"Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado."
Miguel Hernández
En medio del camino encontramos una culebra muerta por atropello. No calculó bien el peligro. A su lado, dos huevos indicaban que era una hembra.
Aquí podemos ver los huevos.
No sólo vimos almendros rebosantes de almendras. Los algarrobos no querían ser menos y presentaban infinidad de vainas en sus ramas.
"Ya de su creación, tal vez, alhaja
algún sereno aparte campesino
el algarrobo, el haya, el roble, el pino
que ha de dar la materia de mi caja."
Miguel Hernández
Y... ¿qué me decís de esta parra? Parece que buenos racimos dará.
"A la sombra fresca de la vieja parra,
un mozo moreno rasguea la guitarra...
Cantares...
Algo que acaricia y algo que desgarra."
Manuel Machado
Ya prácticamente hemos dado media vuelta a la Torre.
Seguimos por un camino rural sin mayor encanto que estar al aire libre.
En este punto dejamos el camino que nos llevaría directamente a Montroi para alargar un poco más la ruta. Vamos a acercarnos al paso de la Horteta.
En esta ocasión no nos sentamos a meditar. Lo hacemos mientras caminamos bajo el ardiente sol que empieza a calentarnos.
“He sido un hombre
que busca y aún lo sigo siendo, pero ahora ya no busco en las estrellas y en
los libros, sino que empiezo a escuchar las enseñanzas que me comunica mi
sangre.” (Herman Hesse)
Camino rural el que llevamos y que nos sorprende con campos de granados a nuestra izquierda (confieso que he visto muchos granados, pero nunca un campo cultivándolos).
"Manitas de los niños
que al granado se tienden,
por vosotros las frutas
se encienden."
Gabriela Mistral
Y a la derecha, los campos son de caquis.
Llegamos al paso de la Horteta sobre el río Magro.
Río Magro.
“…aunque nunca supe el nombre de aquel río del cuento, lo que sí sabía
es que las aguas de todos los del mundo vienen a dar al mar y arrastran con
ellas las lágrimas de quien llora en su orilla.” (Leonardo en “La Reina de las Nieves” de Carmen Martín Gaite)
Volvemos cien metros sobre nuestros pasos para seguir por la derecha por un ancho camino abierto con motivo de la DANA que está en obras porque en esta zona del río el agua arrasó con todo.
El camino está en reconstrucción y resultó algo incómodo de caminar por él porque el terreno estaba sin apisonar y se levantaba polvo.
Ya hemos dado tres cuartos de vuelta a la Torre de Montroi, que ha sido el punto de referencia de este último tramo.
El camino transcurre paralelo al Magro.
“Por numerosos que
puedan ser los meandros del río, acabará por ir a parar al mar.” (Proverbio
hindú)
Caminaremos por el camino en reconstrucción unos seiscientos metros.
(foto de Emilio Romero)
En las proximidades de Montroi, dejamos el amplio camino (inconcluso aún porque las actuaciones han llegado sólo hasta aquí) y seguimos por una senda a la izquierda entre campos abandonados.
Escasos cien metros y seguimos a la derecha por otro camino entre campos sin cultivo.
Y salimos a una calle de Montroi.
Pasamos por este gimnasio al aire libre de los numerosos que encontramos en muchas poblaciones enfocados al estado físico de las personas de la tercera edad, aunque evidentemente cualquiera puede hacer uso de ellos.
Nuevamente el puente sobre el Magro que une ambas poblaciones y que hemos de volver a cruzar ahora en sentido inverso.
También volvemos a ver el monumental eucalipto que nos invita a una parada para disfrutar de su tamaño y belleza.
(foto de Emilio Romero)
Cruzamos de nuevo la pasarela.
(foto de Emilio Romero)
A nuestro paso damos el último adiós al río Magro.
De nuevo en Montroi, volvemos al inicio por las mismas calles que a la mañana.
También nos despedimos de la Torre de Montroi que no conocíamos de cerca y que ya hemos visitado. Nadie nos lo va a contar ya.
Y por último, poniendo el punto y final de esta corta y aventurera ruta en el lugar donde lo iniciamos unas horas antes (foto de Emilio Romero)
Ya hemos conseguido dos de los tres objetivos propuestos, una ruta corta que nos evite las horas de más calor, y hemos visitado la Torre de Montroi. Vamos ahora a por el tercer objetivo, el almuerzo en el Bar El Cazador de Real que ya hemos visitado en otras ocasiones y en el que si repetimos será por algo.
Aquí podéis ver por qué repetimos.
Y ahora sí, una vez cumplidos los objetivos propuestos, damos por finalizada la mañana de sábado.
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