Apenas amanecido nos asomamos a la ventana para tratar de intuir lo que el día nos podría traer. De momento, parecía que no íbamos a pasar frío.
Tras un buen desayuno, estábamos dispuestos a la nueva aventura ¿Qué nos deparará la etapa de hoy?
No entraré en detalles pero fue una etapa un poco anormal. El grupo posando par la posteridad en la puerta del Alojamiento Rural El Refugio.
“Vamos a partir. ¿Adónde vamos?
No lo sé: éste es el mayor encanto de los viajes…” (Azorín, “Las confesiones de
un pequeño filósofo”)
Justo al lado del Refugio sale esta pista que sólo con ver el desnivel ya asusta.
Pero lo que nos espera aún es peor.
Salvaremos más de seiscientos metros de desnivel en los primeros seis kilómetros.
El corazón se acelera y suben las pulsaciones. El cerebro también se activa.
“Saber envejecer es la obra
maestra de la vida, y una de las cosas más difíciles en el dificilísimo arte de
la vida” (Henri-Fréderic Amiel)
En pocos metros hemos subido bastante.
Observad en la foto el Refugio en el fondo.
Seguimos teniendo el habitual paisaje que llevamos viendo en todas las etapas. En este caso, caballos pastando ajenos a nuestro paso.
Un primer cruce que seguiremos por la izquierda.
“Cuando
tengas que elegir entre dos caminos, pregúntate cuál de ellos tiene corazón.
Quien elige el camino del corazón no se equivoca nunca.” (Popol Vuh)
El esfuerzo nos obliga a parar de vez en cuando y recuperar el aliento. En esos instantes también solemos echar la vista atrás y vemos lo que hemos subido y nos parece increíble.
El secreto de subir es coger nuestro ritmo y sin prisa, pero sin pausa, se consigue subir poco a poco.
Aquí podemos ver lo que hemos subido en apenas tres kilómetros.
Antes fueron caballos. Ahora son vacas.
Llegamos al collado de Joza la Abellán.
Aquí nos detenemos unos minutos porque no tenemos claro el camino a seguir. El poste estaba en el suelo y eso nos desorientó. lo pusimos vertical con la esperanza de que se mantenga en pie para futuros peregrinos. En la otra parte de la valla vemos una manada de vacas pastando tranquilamente. No sabemos si hemos de seguir por ese camino. De hacerlo, nos damos cuenta que están cuidadas por un par de mastines. Y los mastines siempre nos causan respeto.
Aquí tenéis uno de ellos, atento y vigilante de que el ganado no sufra ningún ataque.
Pero finalmente, el camino sigue por la izquierda, paralelo a la valla del cercado y en una fuerte subida.
Vamos subiendo con calma y vamos dejando atrás el collado de Joza la Abellán y sus vacas pastando.
Tras una corta, vertical e intensa subida enlazamos con lo que llaman localmente la senda del Potro.
Este sendero transcurre durante unos dos kilómetros, a media ladera, desde que lo cogimos hasta el mirador del Potro que se encuentra situado en el kilómetro seis.
Desde el sendero que llevamos tenemos la oportunidad de ver el itinerario por la pista que nos llevó hasta el collado de Abellán.
Otra vista atrás para tener una perspectiva diferente del sendero.
También caminar por el sendero nos permite disfrutar durante un tramo de excelentes vistas sobre Tudanca y La Lastra de donde venimos.
Enrique salvando un paso rocoso de este sendero.
El grupo detrás siguiendo este bonito sendero.
Aunque el sendero tiene tramos llanos, aún presenta algún tramos más empinados que van sumando al desnivel positivo que ya llevamos acumulado.
Última vista hacia Tudanca y La Lastra antes de llegar al mirador del Potro.
Alcanzamos el mirador del Potro. Aquí toca parar, recuperar el aliento y reagrupar componentes.
Estamos en el kilómetro seis, prácticamente la mitad de la etapa y casi hemos subido ya el desnivel positivo de la etapa.
"Las viejas piedras del camino del Potro atestiguan la importancia de una ruta que, durante siglos, comunicó los pueblos de estos valles cántabros con Castilla. Recorrido habitual de ganaderos, comerciantes y arrieros, a través de este camino fluyeron riqueza y cultura"
Texto extraído de un panel explicativo del "Camino del Potro" editado por la Comunidad de Cantabria y los Ayuntamientos de Polaciones.
Vistas hacia Tudanca desde el Mirador del Potro.
Vistas hacia la otra vertiente.
En el mirador del Potro, además de disfrutar de las vistas a ambas vertientes, hacemos un receso para descansar, beber y reagruparnos. ¡Agrupados de nuevo!
(foto de Miguel Banacloche)
Desde el mirador del Potro sólo nos queda bajar. Un primer tramo con más pendiente y por medio de un bonito bosque de robles, aunque el terreno sea engorroso para caminar por presencia de mucha piedra suelta, el cruce de algún regato y la presencia de barro en algún punto.
Apenas caminados unos metros, ya tenemos a la vista esta espectacular panorámica del embalse de la Cohilla.
Se trata de un embalse de presa de bóveda o de arco, que represa las agua del río Nansa.
Está situado en el desfiladero de la Peña Bejo.
Dique de bóveda con una altura de 116 m. del embalse de la Cohilla.
La bajada es algo incómoda y tiene tramos empinados, aunque es bonita y agradecemos la sombra que nos proporciona.
Varios arroyos descienden por la ladera y cruzan la senda.
Vamos caminando paralelos a las aguas del embalse lo que nos proporciona excelentes panorámicas.
Seguimos en descenso por la bonita senda.
(foto de Miguel Banacloche)
Preciosos y monumentales robles adornan el sendero.
"Se tú como ese roble: que la herida
que abra en tu pecho el dardo de la suerte
sin causarte escozor sane enseguida.
Entre las ramas de un roble, vemos en el fondo del valle el pueblo de Puente Pumar. Pertenece al municipio de Polaciones y con sus veintisiete habitantes es la localidad más poblada del municipio.
Otro arroyo que hemos de salvar.
"Camino blanco, viejo camino,
desigual, pedregoso y estrecho,
donde el eco apacible resuena
del arroyo que pasa bullendo…"
Rosalía de Castro.
Último vistazo sobre las aguas del embalse de la Cohilla porque empezamos a descender y dejaremos de verlo.
Llegamos al cruce con un camino y hemos de salvar esta cancela para continuar por la derecha.
Apenas hemos caminado cien metros pasamos por las Casas de Tromeo.
También encontramos esta fuente abrevadero en la que podemos refrescarnos.
Ya en terreno prácticamente llano el corazón ha recuperado su latido normal y pensamos de manera más serena y pausada.
“¿Qué viene a ser esta vida, sino un breve camino para la
muerte?” (Félix Lope de Vega)
Nos quedan poco más de dos kilómetros para llegar al fin de etapa.
Hacemos una foto a este rebaño de ovejas de una raza que no estamos acostumbrados a ver por Valencia. Se trata al parecer de la raza Carranzana, propia del norte de España.
"Cuando vuelve al redil de sus amores
una oveja perdida y recobrada,
en júbilo se inundan los pastores"
Finalmente, el camino cementado que llevamos desemboca en la carretera CA-281 que seguiremos por la derecha y que nos dejará en Pejanda.
Seiscientos metros después de salir a la carretera entramos en Pejanda.
Y llegamos a la Posada Casa Molleda, donde pernoctaremos hoy. Pero antes, como llegamos sedientos, nos tomamos una cerveza en el bar.
Tras la cerveza, subimos a nuestra habitación. Una ducha y tras el aseo, toca reponer fuerzas.
Comedor de Casa Molleda.


¡Fijaos lo bien que comimos!
Tras la siesta nos acercamos a la ermita de Nuestra Señora de la Luz, que está junto a la Posada.
Como no había mucho más que ver en Pejanda, pasamos el tiempo que nos faltaba para la cena en amistosa y entretenida charla frente a la Posada.
Hasta algún cocodrilo salido del río Nansa unos metros más abajo intentó atacarnos, pero no lo logró.
"El lagarto está llorando.
La lagarta está llorando.
El lagarto y la lagarta
con delantalitos blancos."
Federico García Lorca
Y esta fue la cena, sencilla pero suficiente y buena.
Y dimos por finalizada la jornada. Ahora toca descansar. La etapa de mañana tiene también un fuerte desnivel que volverá a poner a prueba nuestra forma física, porque habremos de salvar más de setecientos metros de desnivel en nueve kilómetros. La bajada tampoco será suave.
Seguimos siendo nosotros, en espíritu, mente y cuerpo, con nuestras virtudes y defectos, nuestras limitaciones y aspiraciones, nuestros impedimentos y capacidades. Y seguimos siendo mañana otra vez el Camino, el Sendero y la Ruta.
“Acabó
de cerrarse la noche, pero con tanta claridad de la luna, que podía competir
con el sol que se la prestaba.” (El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha,
Miguel de Cervantes, traducción al español moderno de Andrés
Trapiello)
Pincha en el enlace para ver todas las fotos de la etapa.
Pincha en los enlaces para ver las otras etapas:
- 1ª etapa: Maliaño - Socobio.
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