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martes, 12 de mayo de 2026

RIBESALBES: XVIII RUTA SENDERISTA 2026 (9/6/2026)

 


“…sólo existe lo que obra, y existir es obrar. Y mientras nosotros vivamos sin memoria, tendremos vida a medias.” (bachiller Sansón Carrasco en “Al morir Don Quijote” de Andrés Trapiello). Para que nosotros no vivamos sin memoria y no tengamos la vida a medias, os voy a describir, para recordarla, la XVIII edición de la Ruta de Senderismo de Ribesalbes.

Un año más se ha celebrado en Ribesalbes la Ruta Senderista que alcanza este año su decimoctava edición, patrocinada por el Ayuntamiento y, como sucede habitualmente, con gran afluencia de senderistas que hacen del evento un acontecimiento al que te gusta volver un año tras otro. En días así, lo de menos es la ruta que se realiza. Lo que nos gusta a todos es pasar una buena mañana donde el reencuentro de buenos amigos, que habitualmente no sueles ver durante el año, es el objetivo primordial. Y esta edición no fue una excepción. Pudimos saludar a buenos amigos, todos ellos excelentes senderistas. A Juanjo Carrasco y su compañero Juan M. Badenes (Caminatasalas8), Álex (Casiaventurilla), Simón Corresendas, Miguel de Senderoxtrem, a Vicente Olucha (Los Caminos de Bilbo), Rafael Yébenes...También es ocasión, a veces, de conocer a nuevos senderistas en persona, como sucedió con José (Menalib) y, por supuesto, echar de menos a otros que se han ausentado, como Pascual Vicente Albalat (alma mater de esta ruta desde siempre), Pepe Serrano, Mari Ángeles Batalla...La ruta de esta edición transcurre por el término de Ribesalbes y un corto tramo por el de Fanzara en un recorrido entretenido donde la buena sintonía y el buen ambiente fue la tónica de la ruta. Este año nos acompañó la lluvia durante los tres últimos kilómetros, pero no empañó para nada disfrutar de un entrañable día de senderismo. Terminada la ruta, la organización prepara una comida de hermandad que se celebra en el Centro Cultural Recreativo, en el que la animada conversación y el apetito fueron las características principales. Un excelente día de reencuentros y senderismo que sin duda repetiremos, si puede ser, el próximo año.

El recorrido de este año presenta su tramo más pesado hasta el kilómetro cuatro y medio en los cuales haremos el mayor desnivel de la etapa y donde alcanzaremos la cota máxima de la ruta. Desde aquí ya prácticamente casi todo lo que nos queda es de bajada. Los últimos tres kilómetros transcurren por una cómoda pista que nos devuelve hasta el Ayuntamiento donde pondremos punto y final a la ruta. Destacar que en el kilómetro cuatro setecientos el Ayuntamiento ha colocado un banco en un punto estratégico desde donde divisamos un estupendo panorama si el día lo permite (hoy no fue el caso). No olvidéis visitarlo.

A primerísima hora de la mañana estábamos ya en Ribesalbes. Aparcamos en la zona habilitada para ello junto al Centro Cultural y a la Piscina Municipal de Ribesalbes. La organización cita a los senderistas participantes a las ocho de la mañana en el Ayuntamiento para retirar la camiseta conmemorativa y una bolsa multiusos.

Pues nos dirigimos hacia el Ayuntamiento y encontramos esta escultura dedicada al toro embolado que no estaba el año pasado.


Todo un ritual se reproduce año tras año. Se llega a muy pronta hora porque a las ocho se realiza la entrega de camisetas. Según van afluyendo los senderistas comienzan los saludos, los reencuentros, la puesta en común de lo hecho y de lo porvenir...La animación es la tónica habitual en esa primera parte de la mañana. Aunque las previsiones pronosticaban lluvia a partir de las once los ánimos no decayeron. 


Tras la recogida de camisetas, los saludos y chascarrillos viene el ritual de la foto de grupo.
Aquí la tenéis. (Foto gentileza de NADAL ESCRIG)


Antes de iniciar la ruta se dirigió al grupo Carlos, nuestro guía, dando una serie de recomendaciones y consejos para que todo fuera bien. A continuación, José Medina, alcalde de Ribesalbes, pronunció unas palabras de agradecimiento a los participantes.


Tras las breves recomendaciones sobre el recorrido y los agradecimientos del alcalde, se dio el pitido inicial y comenzamos la ruta. Saldremos del pueblo por la calle San Vicente.


Salimos de Ribesalbes y el grupo nos ofrece esta colorida estampa.
(Foto de Emilio Romero)


Junto al Mas D'el Berna (así está escrito en un baldosín en la fachada) se encuentra la fuente de los Tres Caños.

"La rosa:
tu desnudez hecha gracia.
La fuente:
tu desnudez hecha agua.
La estrella:
tu desnudez hecha alma."

Juan Ramón Jiménez


Desde la fuente seguimos un camino que se convertirá en sendero y que transcurre paralelo al barranco de la Sierra. En este punto se encuentra el enlace para visitar la fuente de Bruno que no era objetivo de la ruta de hoy.


El estrecho es muy frondoso debido al agua de la fuente y la proximidad del barranco. La estrechez de la senda nos obliga a caminar en fila india.
(Foto de Emilio Romero)


Caminar en fila india ralentiza el paso y nos permite concentrarnos en nuestras cosas.

“El corazón humano es demasiado grande y anhelante para que lo llenen y satisfagan las cosas de aquí.” (Ana de Pombo en “Mil ojos esconde la noche” de Juan Manuel de Prada)


Salimos por unos metros a una pista.


Pequeño instante de reagrupamiento.


Y por la izquierda dejamos la pista y seguimos por una bonita senda que se notaba recién limpiada. 
Cruzaremos el barranco e iniciaremos una subida con cierto desnivel.


Entre tanto tono de verdes, el amarillo chillón de la siempreviva amarilla reclama nuestra atención.

"Mi cuerpo estará amarillo,
y por la abierta ventana
entrará una brisa fresca
preguntando por mi alma.
No sé si habrá quien solloce
cerca de mi negra caja,
o quien me dé un largo beso
entre caricias y lágrimas."

Juan Ramón Jiménez


El grupo se ralentiza y se estira en la subida. La pendiente nos pone a prueba.
(Foto de Emilio Romero)


El monte es una tupida alfombra donde las hebras en lugar de lana son pinos.


El grupo sigue el sendero en fila de uno. Entre el tupido color verde de los pinos destaca el colorido de las camisetas de los senderistas.


El sendero sale a esta pista que no seguimos sino que la cruzamos para seguir subiendo por senda.


Nuevamente la marcha se hace más lenta porque las subidas siempre cuestan.

“Ascender por pendientes empinadas requiere paso corto al principio.” (Willian Shakespeare)


Pero subir siempre está bien. Desde arriba ves las cosas de un modo que no podemos ver desde abajo y eso compensa el esfuerzo. En el centro, algunas casas de Ribesalbes.



"Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas."

Federico García Lorca

Pasamos junto a este pilón que delimita los términos de Ribesalbes y Fanzara.


El grupo en pleno esfuerzo de la subida.


Pasamos por el collado de los Blancos. Ya habíamos pasado por aquí en la edición de 2023.


Desde el collado de los Blancos caminamos por una ancha pista y nos queda poco para alcanzar la máxima altura de la ruta.


Junto al camino los restos del corral de les Beates.


Es evidente que hemos alcanzado altura. Ahora tenemos mejores vistas aunque el día gris enturbia el ambiente. En la foto, Ribesalbes y el embalse de Sitjar.


Alcanzamos el punto donde la organización ha determinado realizar el avituallamiento.


El grupo se dispone a almorzar.


Y nosotros también, por supuesto.
Aquí las sencillas viandas.


Momento del almuerzo.

Tras el almuerzo, seguimos (el grupo se nos había adelantado porque nosotros almorzamos más tranquilamente) la ruta buscando el punto más alto de la ruta que teníamos a escasos trescientos metros. Se encuentra en el kilómetro cuatro y medio de la ruta, justo junto a otro pilón de término que encontraremos allí.

La altura que llevamos nos permite tener esta panorámica sobre Ribesalbes. 
Al fondo, a la derecha, Onda.


Y aquí lo tenéis. A la izquierda tenéis el pilón que separa los términos de Ribesalbes y Fanzara.


Aquí tenemos el pilón de término que además marca la mayor altura de la ruta de hoy.


Frente al pilón se encuentra este panel que como veis ilustra las rutas de BTT que pueden hacerse desde Ribesalbes.


Junto al panel nace un sendero por el que vamos a continuar nuestra ruta.


Apenas un escaso centenar de metros dejamos el sendero unos metros siguiendo esta flecha para visitar un banco que acaba de poner el Ayuntamiento por recomendación de Carlos el guía dada  la situación privilegiada de un mirador con excelente vista.


La pena es que hoy las vistas no son las mejores porque las nubes que cada vez amenazan más con descargar agua impiden que la visibilidad sea la mejor. En primer plano el Turio.


¡Mirad qué panorama desde aquí si el día fuera claro y soleado!

"Quiero ser inmortal, con sed intensa,
porque es maravilloso el panorama
con que nos brinda la creación inmensa;
porque cada lucero me reclama,
diciéndome, al brillar: «aquí se piensa,
también aquí se lucha, aquí se ama»."

Amado Nervo


Y aquí tenéis el banco del mirador de los Rompesuelas que son los inspiradores de este proyecto.


Y no podía faltar la foto de grupo en el susodicho banquito.
Vale la pena acercarse hasta él. Seguro que atrae curiosos.


Volvemos sobre el sendero que llevábamos y desde aquí casi todo será descenso.


Y paradójicamente, aunque rodeado de tanta gente, es posible encontrar esos momentos reflexivos que aparecen en todas nuestras rutas.

“Avanza con resolución y alcanzarás la verdadera paz. Cuando no puedas ser calificado como sabio ni como persona ordinaria, serás igual que el pájaro liberado de su jaula.” (maestro Yuanwu, “La esencia del Zen”, Thomas Cleary)


El sendero desemboca en una pista que seguiremos escasos diez metros.


 Y la volvemos a dejar para seguir por la derecha por senda.


Esta solitaria correhuela junto al camino nos atrajo por su soledad.

"Por fin trajo el verde mayo
correhuelas y albahacas
a la entrada de la aldea
y al umbral de las ventanas."

Miguel Hernández

El sendero transcurre por una bonita pinada. 
Nos sigue envolviendo el color verde.


El sendero sale a una pista en la que nos encontramos de frente con un olivar en el que vemos este ejemplar de olivo sin duda centenario. Mi debilidad por los árboles me lleva a posar junto a tan especial ejemplar.
(foto de Emilio Romero)

"Levántate, olivo cano,
dijeron al pie del viento.
Y el olivo alzó una mano
poderosa de cimiento."

Miguel Hernández

El camino gira a la izquierda y haremos otra subida sin demasiado desnivel durante poco más de un kilómetro.


El monte está precioso y refleja la benignidad de la lluvia recibida durante esta primavera. Esta mata de florecillas amarillas es un claro ejemplo de ello.

"Mi cuerpo estará amarillo,
y por la abierta ventana
entrará una brisa fresca
preguntando por mi alma."

Juan Ramón Jiménez


Además del paisaje, amenizamos la subida disfrutando de pequeñas cosas que podemos encontrarnos siempre en los caminos y sendas, como por ejemplo esta diminuta y sencilla coronilla de trébol hediondo (Bituminaria bituminosa).

“No te entretengas en arrancar flores para guardarlas; sigue caminando y las flores alegrarán tu camino.” (Rabindranath Tagore)


Numerosas matas de lechetreznas adornaban el monte dando colorido y llamando la atención por ese tono tan especial entre verdegay y amarillo.


Pasamos junto a un abrevadero.


Caminando entre olivos nos seguimos encontrando con bellos y centenarios ejemplares que nos dejan boquiabiertos.


Aunque algún que otro pino también merece nuestra admiración.

"Al bosque me llevó mi fantasía,
y en su fondo erizado de retamas,
hallé un gigante pino, cuyas ramas
eclipsaban la luz del medio día."

Manuel del Palacio


Acometemos una subida entre ribazos con olivos.
(Foto de Emilio Romero)


Junto al camino otro corral con una ventanita que atrajo la atención de algún senderista.
(Foto de Emilio Romero)


La serpiente multicolor acomete la última subida de la ruta. Sigue destacando la variedad de colores en medio de tanto verde.


Ha empezado a llover. Primero fueron simples y pequeñas gotas, pequeñas lágrimas caídas del cielo. Pero poco a poco esas lágrimas se convirtieron en llanto y afloraron los paraguas.
(Foto de Emilio Romero)

"En los bosques, perdido, corté una rama oscura
y a los labios, sediento, levanté su susurro:
era tal vez la voz de la lluvia llorando,
una campana rota o un corazón cortado."

Pablo Neruda


En este punto Carlos hizo una parada antes de salir a una pista cementada para reagrupar a los senderistas.

"Mil amigos tengo;
di con un camino,
di con un camino que saben los pájaros,
camino que lleva del alma a lo íntimo."

Vicenta Castro Cambón


Cuando los senderistas se reagruparon, continuamos por una cómoda pista que nos llevaría hasta Ribesalbes sin ningún contratiempo salvo la lluvia que parecía arreciar cada vez un poco más.


Encontramos varias encrucijadas como ésta.

“En esto llegó a un camino que se dividía en cuatro, y se le vinieron de inmediato a la imaginación las encrucijadas donde los caballeros andantes se ponían a pensar qué camino de aquellos tomarían; y por imitarlos, estuvo un rato quedo, y al cabo de haberlo pensado muy bien soltó la rienda a Rocinante, dejando su voluntad a la del rocín, que siguió su primer impulso: irse camino de su caballeriza.” (El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes, pág. 59, traducción al español moderno de Andrés Trapiello)


Los nísperos estaban diciendo...¡cómeme!


Entre la lluvia y el cielo gris aparecen ya los tejados de Ribesalbes.


Junto al camino, el depósito de agua potable de Ribesalbes.


Volvemos a pasar por el Mas D' el Berna.


En el Mas cogeremos el camino de la izquierda que nos hará entrar a Ribesalbes por la parte de arriba del pueblo. Por la derecha también podríamos entrar en Ribesalbes que es por donde salimos esta mañana. Pero por no repetir tramo, lo hacemos por la izquierda.


Ya tenemos a la vista las primeras casas.


Carlos dirigiendo al grupo a punto de entrar en Ribesalbes bajo la lluvia y no precisamente cantando.


A la altura de un parque infantil giramos a la derecha y bajaremos por una escalera que nos deja en la calle Castellón.


Enfilando la calle Castellón.

"Una ventana abierta. La lluvia. Y un lejano recuerdo.
Una calle vacía. Nada más que una calle y el viento."

José Ángel Buesa


Pasamos por el barranco de la Sierra a su paso por el pueblo y vemos el arco de un antiguo 
acueducto del siglo XIX. Se trata de un pequeño acueducto de un solo ojo, apoyado en dos gruesos machones de mampostería en seco, actualmente en desuso, que en su día transportaba el agua desde la zona de Berita, hasta las huertas que rodeaban la población, hoy transformadas todas en viviendas debido al auge demográfico de la localidad. (fuente Wikipedia)


Y llegamos de nuevo al Ayuntamiento donde pusimos punto y final a la ruta senderista de este año.

Tras terminar la ducha, dirigimos nuestros pasos al polideportivo donde la organización deja a los participantes ducharse en sus instalaciones. Tras la reparadora ducha nos dirigimos al edificio del Centro Cultural y Recreativo para la comida de hermandad.


Antes de comenzar la comida nos hacemos una foto para el recuerdo con Juanjo Carrasco, Simón Solera, servidor, Menalib y Vicente Olucha. (de izquierda a derecha)


Vista general de los senderistas participantes en la comida de hermandad.


Nuestra mesa.


Aquí el menú, una rica y completa ensalada y una estupenda fideuá, que comimos con gana.


Tras la comida, nos marchamos de Ribesalbes satisfechos no solamente por la ruta realizada, sino por haber podido saludar a buenos amigos de la montaña a los que habitualmente no vemos: Juanjo Carrasco, Álex, Miguel, Simón Solera, Rafael Yero, Menalib...aunque también en esta edición hemos echado en falta algún otro amigo. Este reencuentro le da un plus a la ruta y hace que un año tras otro nos apetezca volver a Ribesalbes.¡Hasta la próxima!

Pincha en el enlace para ver la fotos de la ruta.

Debemos disfrutar de la montaña siempre de la manera más segura posible para evitar riesgos y accidentes. Para ello es importante que leas estos consejos sobre "Seguridad en la práctica de senderismo y emergencias en montaña".

La ruta en el mapa


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