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martes, 7 de julio de 2026

GUADASSUAR: ÁREA RECREATIVA LA GARROFERA, FTE. LA GARROFERA (4/7/2026)

“Siempre hay alguien que está peor, como concluía Esopo. Y hasta peorísimo, como concluyo yo.” (Mario Benedetti, “Primavera con una esquina rota”). Nos disponíamos a realizar una ruta que, sobre el papel, no tenía excesivo encanto (de todo tiene que haber en la viña del Señor). Una vez terminada pensamos, como Esopo, que las hay con menos atractivos.
Se trata de una ruta sencilla, sin pretensiones, que pasa por zonas muy humanizadas (campos de cultivo, urbanizaciones, casas de campo, canal Júcar-Turia...) y un tramo por zona de montaña que es algo más atractivo. No es apta para realizar en época de calor por la falta de sombra en casi todo su recorrido. No es una ruta homologada y por lo tanto no está señalizada. La única fuente que encontraremos es la fuente de la Garrofera, se encuentra en el kilómetro 9,6. Iniciamos nuestra ruta en el aparcamiento del Área recreativa La Garrofera. La ruta transcurre por el término municipal de Guadassuar, que tiene un perfil muy peculiar.

Muy pronto, prontísimo, para evitar el calor propio de estas fechas como demuestra mi experiencia desde hace muchos años, nos encontrábamos en el aparcamiento del Área recreativa de La Garrofera para iniciar esta ruta sencilla, sin pretensiones, más allá de pasar la mañana realizando lo que tanto nos gusta: caminar por la montaña. 

Era tan pronto que la luna aún no se había marchado y nos recibió con esta espectacular presencia.

“¿Sobre qué puerta no se refleja la luz de la luna?”  (poeta Zen, “La esencia del Zen”, Thomas Cleary)



El área recreativa a esta horas se encontraba silenciosa.


Antes de iniciar nuestra ruta nos dispusimos a hacernos la foto de grupo para la prensa.
De der. a izq. Emilio Romero, Rafa Lafuente y un servidor.


La primera parte de nuestro recorrido transcurre por terreno humanizado, urbanizaciones, casas de campo, caminos rurales entre campos de caquis, naranjos...


Caminando hacia el oeste nuestras sombras se reflejaban en el camino.

"Sed buenos y no más, sed lo que he sido
entre vosotros: alma.
Vivid, la vida sigue,
los muertos mueren y las sombras pasan."

Antonio Machado


La luna se resistió a desaparecer y estuvo acompañándonos toda la mañana.

“Cuando el cielo está despejado y las nubes no empañan su claridad, el sol y la luna resplandecen sin dificultad.” (maestro Wuzu, “La esencia del Zen”, Thomas Cleary)


Si hemos dicho que caminábamos entre campos de cultivo, tampoco podían faltar las balsas de riego como la de la foto.


Cuando apenas llevábamos un kilómetro y medio de recorrido cruzamos por primera vez el canal Júcar-Turia.

"Di: ¿por qué acequia escondida,
agua, vienes hasta mí,
manantial de nueva vida
en donde nunca bebí?"

Antonio Machado


A nuestra izquierda un campo de caquis.


Entre los campos, un instante de reflexión.

"Y cuando llegues al postrer límite, donde vida y muerte se entrelazan sin confundirse, podrás partir serena e impecablemente. Éste es el modo Zen de afrontar la muerte. (maestro Yuanwu, “La esencia del Zen”, Thomas Cleary)
 

Pasamos junto a una mata de jazmín. Nos admiró su profunda y empalagosa fragancia.

"Del jardín me atraían el jazmín y la rosa
(la sangre de la rosa, la nieve del jazmín)
sin saber que a mi lado pasaba temblorosa,
hablándome en secreto, el alma del jardín."

Enrique González Martínez


A nuestra derecha un naranjal.

"Si muero,
dejad el balcón abierto.
El niño come naranjas.
(Desde mi balcón lo veo).
El segador siega el trigo.
(Desde mi balcón lo siento).
¡Si muero,
dejad el balcón abierto!"

Federico García Lorca


Es pronto pero ya notamos el abrazo caluroso del sol y aprovechamos cualquier rincón de sombra para protegernos de su abrazo.


Las campanillas nos recibieron con un leve tintineo de sus pétalos delatando el porqué de su nombre.

"Si al mecer las azules campanillas
de tu balcón,
crees que suspirando pasa el viento
murmurador,
sabe que, oculto entre las verdes hojas,
suspiro yo."

Gustavo Adolfo Bécquer


Encontramos en el camino este original y solitario pino y nos vino a la cabeza una reflexión del personaje Elio de una novela de Máximo Huerta (hay que leer de todo).
(foto de Emilio Romero)

“Decía (mi padre) que los árboles deben estar en el campo, que ponerlos en las calles era matarlos.” (Elio en “Con el amor bastaba” de Máximo Huerta)


Encontramos en nuestro recorrido algún bebedero de animales.


En el kilómetro tres y medio dejamos los caminos y las pistas para coger un sendero que nos llevará al tramo de monte de unos cinco kilómetros de esta ruta de hoy. (foto de Emilio Romero)


Iniciamos ahora un subida con cierto desnivel, pero muy llevadera que nos llevará al punto más elevado de la ruta.

“Un paisaje se conquista con las suelas del zapato, no con las ruedas del automóvil.” (William Faulkner)


A medida que ascendemos y aunque el horizonte está turbio debido a la calima, distinguimos algunas cimas que hemos visitado a lo largo de los años. En la foto el Mondúver y el Peñalva.


Aquí el perfil del Benicadell.




El sendero asciende por un tramo donde no hay sombra alguna, sólo monte bajo.


El esfuerzo de la subida nos hace concentrarnos en nuestro interior.

“De él se dirá lo que del otro se dijo: que si no acabó grandes cosas, murió por acometerlas.” (“Don Quijote de la Mancha”, Miguel de Cervantes, traducción al español moderno de Andrés Trapiello)


El revoloteo incesante de las mariposas nos hacía mover nuestras cabezas a uno y otro lado intentando seguir su virtuoso y escurridizo vuelo, en un deseo de que se posaran unos segundos para poder inmortalizarlas. En esta ocasión tuvimos suerte con un ejemplar de festón blanco.

¡Mariposa montés y campesina,
mariposa serrana,
nadie ha pintado tu color; tú vives
tu color y tus alas
en el aire, en el sol, sobre el romero,
tan libre, tan salada!

Antonio Machado

Seguimos subiendo entre monte bajo, sin sombra alguna que nos cobije, entre romeros, coscojas, lentiscos...


Siempre nos llama la atención encontrar en zonas tan abruptas y desoladas las sencillas y bellas flores de la Centaurea menor. Ponen un toque de color y belleza en terrenos tan monótonos y áridos. Esto nos hace pensar que su aparente fragilidad no es tal, ya que son capaces de vivir en terrenos tan hostiles, lo que habla de su fortaleza y capacidad de resistencia. Lo bello no implica debilidad.

"Orgullo de la enramada,
blanca y leve florecilla,
más que todas delicada,
y más que todas sencilla."

Carolina Coronado


Aunque caminamos por monte de poca altura, en cotas sobre los trescientos metros, su cercanía al mar nos permite verlo de cerca, aunque la neblina lo difumine mucho. Al fondo la Montañeta de Cullera.


El sendero encuentra ya una zona con pinos que nos protege del calor y de la luz del sol.
En este tramo nos cruzamos con un numeroso pelotón de ciclistas, eso sí, en fila de uno.


Buscamos un rincón de sombra que nos permitiese un almuerzo en buenas condiciones.
Aquí lo encontramos.

Dando cuenta de las viandas. (foto de Emilio Romero)


El bosque se aclara y volvemos a un terreno con pinos, eso sí, pero sin la protección de su sombra.


El sendero se vuelve a convertir en ancha pista forestal.


Superamos el collado de Cotelles.


Seguimos por zona de monte donde los pinos nos acompañan.


También vemos montes cercanos más altos.


Superamos también el collado de la Garrofera.


Caminamos bajo el sol que ya calienta bien. Tenemos ganas de llegar a la fuente y refrescarnos. Caminamos en silencio.


Un cruce que seguimos a la izquierda nos dejará en breve en la fuente.
(foto de Emilio Romero)


Fuente de la Garrofera. (foto de Emilio Romero)
No hay mucha sombra, pero la suficiente y necesaria para permitirnos refrescarnos y beber de esta fresca agua.

"Leyendo un libro, un día, de repente,
hallé un ejemplo de melancolía:
un hombre que callaba y sonreía,
muriéndose de sed junto a una fuente."

José Ángel Buesa


Tras refrescarnos y beber seguimos nuestro camino. Estamos a poco más de tres kilómetros.


Un pino de gran porte junto al camino nos evocó este poema de Manuel del Palacio.

"Al bosque me llevó mi fantasía,
y en su fondo erizado de retamas,
hallé un gigante pino, cuyas ramas
eclipsaban la luz del medio día."

Manuel del Palacio



Como comenté al principio se trata de una ruta bastante humanizada. Acabábamos de pasar la urbanización de Casas de la Garrofera. Enseguida encontramos esta casa de campo, la Casa de Vendrell. En el recorrido pasamos por otras muchas casas de campo diseminadas entre los campos.


Kilómetro doce aproximadamente, ya cerca del final de la ruta. Cruzamos por segunda vez el canal Júcar-Túria. (foto de Emilio Romero)

Esmeraldas aguas del Canal Júcar-Turia.


Cruzamos el puente sobre el canal y seguimos de frente por el camino entre pinos que vemos en la foto.
Enfilamos el tramos final de nuestra ruta de hoy.


Tras un tramo con bastante sol y calor, llegamos al aparcamiento donde dejamos el coche esta mañana. 
(foto de Emilio Romero).


Y en el área recreativa de La Garrofera ponemos punto y final a esta sencilla y poco llamativa ruta de hoy. Pero como dije en la presentación, siempre podemos encontrar alguna menos llamativa.

Pincha en el enlace para ver las fotos de la ruta.

Debemos disfrutar de la montaña siempre de la manera más segura posible para evitar riesgos y accidentes. Para ello es importante que leas estos consejos sobre "Seguridad en la práctica de senderismo y emergencias en montaña". Y evita hacer fuego en el monte.


La ruta en el mapa.


La ruta en Wikiloc

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