“Pero una cosa es escribir una fábula, que no ha ocurrido nunca sino en la cabeza de quien la escribe, y otra bien distinta hacerlo como historiador. El fabulista puede contar o cantar las cosas, no como fueron, sino como debían de ser. El historiador, no; el historiador las ha de escribir no como debían de ser, sino como fueron, sin añadir ni quitar ni una coma a la verdad.” (Sansón Carrasco en “Al morir Don Quijote” de Andrés Trapiello). Hoy voy a escribir no una fábula, sino cómo fue, sin añadir ni quitar una coma, la XXI ruta senderista de la Mancomunidad Espadán-Mijares que transcurrió por término de Ayódar.
La XXI Ruta de la Mancomunidad Espadán-Mijares ha recorrido el término de la localidad de Ayódar (Alto Mijares), a través de caminos y senderos llenos de encanto y belleza que nos ha hecho pasar una estupenda mañana de senderismo, rematada con una comida de hermandad en el Edificio Multifuncional de Ayódar. Un buen tramo de ruta coincide con el PR-CV 398. La única dificultad del recorrido se encuentra tras cruzar el barranco del Madroñal y tener que subir una fuerte pendiente hasta alcanzar el camino del corral del Juto. Para facilitar esta subida, la organización solicitó al Ayuntamiento de Ayódar que equipara la zona de mayor pendiente con una cuerda y excavaran algún escalón en los puntos de la subida que lo requirieran. Además de este trabajo también realizaron una limpieza general de todo el recorrido, apartando además troncos de árboles caídos que interrumpían el paso en algunos puntos. Nuestro agradecimiento al Ayuntamiento de Ayódar por todo ello.
Llegamos a temprana hora a Ayódar porque a las ocho de la mañana se realizaba la comprobación de las inscripciones y la entrega de la camiseta conmemorativa del evento. Tal vez fuimos los primeros participantes en llegar.
Curiosamente y sin saberlo, encontramos sitio para aparcar en la calle Mancomunidad Espadán Mijares. Seguro que si hubiéramos querido no lo habríamos podido hacer. Así son las casualidades de la vida. Ahí está el azar.
Desconociendo el punto de encuentro nos dirigimos hacia la Plaza Mayor. De camino pasamos por la silenciosa plaza de la Iglesia donde se ubica la iglesia de San Vicente Ferrer, aunque el patrón del pueblo sea San Sebastián. En medio de la plaza, la fuente Rita.
El silencio en las calles revelaba la intempestiva hora a la que llegamos.
"¡Que alegría tiene el hondo
silencio de la calleja!
Un silencio hecho pedazos
por risas de plata nueva."
Federico García Lorca
Nos acercamos a la Plaza Mayor. Aún no hay indicios de los organizadores.
Nos fijamos en la fachada del Ayuntamiento, en la que destacan, en la parte superior, el escudo de Ayódar; y, en el piso inferior, una hornacina con la imagen de la Virgen del Rosario, patrona de la población.
Mientras esperábamos curioseamos un poco por las calles de Ayódar y nos llamaron la atención, en particular, dos detalles que os paso a mostrar.
Esta cabina-biblioteca donde se pueden coger libros.
Una curiosa iniciativa.
Junto a la cabina este, también curioso, cartel para disuadir a quien tuviera la idea de ensuciar tanto el pueblo como la montaña.
Y desde el mismo mirador, podemos ver la torre que queda en pie del castillo de Ayódar, en fase de restauración como delatan los andamios que la rodean.
"Ni la derrota en mi valor rehuyo…
Mas, antes de rendirme fatigado,
me encerraré en la torre de mi orgullo,
y en sus escombros moriré aplastado!..."
Francisco Villaespesa
Con puntualidad se montó el tenderete en la Plaza Mayor, frente al Ayuntamiento, donde los miembros de la organización con José Medina, presidente de la Mancomunidad, a la cabeza repartieron las camisetas y una bolsa obsequio de Cajamar. Nos gusta asistir a este tipo de eventos porque suponen un reencuentro con amigos y compañeros que compartimos pasión y afición.
Tras el reparto de camisetas, la tradicional foto del grupo de senderistas.
(Foto de Emilio Romero)
Tras la foto, unas breves palabras del Presidente José Medina.
(Foto de Nadal)
Y, puntualmente, comenzamos la ruta por las aún silenciosas y tranquilas calles de Ayódar guiados por José Serrano, artífice del recorrido.
Pasamos por este abrevadero.
Y salimos de Ayódar a la CV-205
Poco a poco nos vamos alejando de Ayódar.
"Despertaba el día,
y, a su albor primero,
con sus mil ruidos,
despertaba el pueblo."
Gustavo Adolfo Bécquer
Cruzamos un corto puente sobre el río Pequeño.
(foto de Emilio Romero)
Aguas cristalinas del río Pequeño.
Agua, ¿dónde vas?
Riyendo voy por el río
a las orillas del mar.
Federico García Lorca
Seguimos otro corto tramo de carretera.
Y salimos de Ayódar.
Está a la moda y, como cualquier otra ciudad o pueblo, tiene su nombre en grandes letras a la entrada.
Como indica este panel, Ayódar es uno de los quince pueblos que componen la Mancomunidad Espadán-Mijares, con sede en Tales.
Aproximadamente tras el primer kilómetro abandonamos la carretera por el camino de la Tejería.
El grupo se mantiene compacto ya que el camino es cómodo.
Durante aproximadamente otro kilómetro seguiremos paralelos al barranco del Collado
El camino se estrecha y se convierte en sendero.
Seguimos teniendo a nuestra derecha el cauce del barranco, seco en casi todo el tramo.
Caminamos entre pinos, por un blando sendero que notamos que han limpiado.
En fila india disfrutando del bosque.
En este punto, aproximadamente en el kilómetro dos, cruzamos el barranco del Collado.
(Foto de Emilio Romero)
Corto reagrupamiento.
El sendero sube unos metros.
Y salimos a la CV-205 que seguiremos doscientos metros.
La abandonamos por la izquierda siguiendo una pista en ascenso.
Es el camino del Pino Negro.
Precioso camino como se puede apreciar en la foto.
"El verde es gala y ornato
del bosque en la primavera;
entre sus siete colores
brillante el iris lo ostenta;
las esmeraldas son verdes;
verde el color del que espera,
y las ondas del océano
y el laurel de los poetas."
Gustavo Adolfo Bécquer
Aunque vamos subiendo, lo hacemos de forma constante sin grandes desniveles.
Esta sencilla, frágil y bella florecilla silvestre es un talictro tuberoso.
Una pieza de museo en el bosque, al aire libre.
"Orgullo de la enramada,
blanca y leve florecilla,
más que todas delicada,
y más que todas sencilla."
Carolina Coronado
“A mí me gusta más la sombra de los árboles, porque tiene manchitas de
sol y además se mueve.” (Beatriz en “Primavera con una esquina rota” de Mario Benedetti, )
(Foto de Emilio Romero)
Tal vez de belleza más rústica, esta jara también tiene el encanto suficiente para hacernos detener unos instantes y convertirnos en admiradores suyos.
Los participantes se mantienen en grupo, en animadas conversaciones sobre lo divino y lo humano, además de disfrutar de las excelencias de caminar por el bosque.
Caminar por el bosque nos invita a la reflexión, unas veces más profunda que otras.
“porque todos sabemos que al pesar
vidas humanas ha de ir todo junto, bueno y malo, y juzgarlas después de sumas y
restas. Y en mi caso, si conozco mis restas, sé adonde llegan mis sumas, sin
empingorotarme y pecar de indiscreto e inflado.” (Sancho en “Al morir Don
Quijote” de Andrés Trapiello)
Dejamos la pista que llevamos en este desvío por senda, cuyo acceso facilitaron instalando estos troncos a modo de escalones que ayudaron a subir a los senderistas.
En este tramo de senda comprobamos también la labor realizada por la brigada de Ayódar para sanear el recorrido, quitando troncos que impedían el paso.
En este bonito tramo de sendero encontramos alcornoques, rebollos, madroños... típicos de Espadán.
Junto al camino, esta construcción de piedra en seco que no supimos identificar si era una especie de aljibe o un refugio contra la intemperie.
La abundante vegetación inundaba de verde la senda. Esta exuberancia se explica porque hemos llevado a nuestra derecha, el barranco del Madroñal.
En el kilómetro cinco de la ruta cruzamos en este punto el barranco del Madroñal. La bajadita hasta aquí es corta, pero resbala. Hemos de ir con precaución de no caer.
Y justo al otro lado del barranco vamos a encontrarnos con el tramo con mayor dificultad de la ruta. Se trata de una subida de trescientos metros, pero con fuerte desnivel que nos dejará en el camino del Corral de Juto. El desnivel, sobre todo en la primera parte de la subida, es importante. Por ello, la organización solicitó al ayuntamiento de Ayódar que equiparan este tramo para facilitar la subida y evitar posibles accidentes. Aquí podéis observarla soga colocada para facilitar esta subida.
(Foto de Emilio Romero)
Algunos participantes en este tramo de mayor dificultad ayudándose de la soga.
Otros tramos más cortos de la subida estaban acondicionados con escalones excavados en la tierra.
En la subida, no sólo sufrimos cansancio, también pudimos disfrutar del precioso bosque por el que caminábamos con la presencia de algunos espectaculares ejemplares de alcornoques como el de la foto.
Desembocamos finalmente en el camino del Corral de Juto. Éste era el punto escogido por la organización para el almuerzo.
Y a ello nos pusimos con vehemencia.
“Comamos y bebamos, que mañana moriremos.” (Isaías XXII, 13). Si la Biblia lo dice...
En pleno esfuerzo. (Foto de Emilio Romero)
El grupo descansando y almorzando. (Foto de Emilio Romero)
Mientras almorzábamos no me pasaron desapercibidas este ramillete de lechetreznas (lleteroles en valenciano) que llamaban poderosamente la atención por ese vivo color verdegay.
Tras el almuerzo, hemos continuado con la ruta, acompañados por dos compañeros senderistas que cerraban el pelotón y nos han esperado.
Pasamos junto al corral de Fontes en el kilómetro seis.
Transcurriendo por la carretera se nos presentan frente a nosotros dos cimas de más de mil metros de la sierra de Espadán: el Alto del Pinar (1044 m.) y el Pinar (1102 m.).
Cien metros después salimos a la CV-202 que lleva a Villamalur.
Caminaremos por ella unos trescientos metros.
Salimos de la carretera en una curva, junto a un poste que nos recuerda que vamos por el PR-CV 398.
Iniciamos un recorrido por un sendero que transcurre por una ladera.
El ascenso nos permite unas vistas excepcionales de la Sierra de Espadán: Batalla, Bellota, Peña Pastor, Gurugú, Espadán.
La Rápita (1106 m.), pico más alto de la sierra.
Disfrutamos también de la flora que vamos encontrando en el camino, como los tomillos, que junto al romero y otras aromáticas llenan de un aroma muy peculiar la montaña.
"... ¡Oh, sí!, llevad, amigos,
su cuerpo a la montaña,
a los azules montes
del ancho Guadarrama.
Allí hay barrancos hondos
de pinos verdes donde el viento canta.
Su corazón repose
bajo una encina casta,
en tierra de tomillos, donde juegan
mariposas doradas..."
Antonio Machado
Todas las florecillas silvestres tienen su particular belleza que consiguen sin ningún otro artificio y que, tal vez, sea esa sencillez la que tanto nos atraiga. Aquí vemos una coronilla de fraile (Globularia alypum) con una forma muy especial y un azul precioso que encandila.
Nuestra ruta transcurre relativamente cómoda y con paso sosegado que nos permite ir pensando en nuestras cosas.
“Leo Don Quijote por el mismo motivo por el que salgo cada día a
caminar, a correr, a montar en bicicleta, por ganas de huir y de encontrar un
respiro; para refugiarme del mundo exterior…, y también del otro mundo sombrío
que hay a veces dentro de mí mismo.” (“El verano de Cervantes”, Antonio Muñoz
Molina)
Un placer especial nos recorre el alma caminando por parajes como el de la foto.
(Foto de Emilio Romero)
Entre los troncos de los pinos asoma el caserío de Ayódar.
En el kilómetro ocho, otra parada para reagrupamiento en un cruce.
Seguiremos de frente por el camino de la Jara.
Paletas direccionales en el cruce. Nosotros seguimos la dirección a Ayódar.
La senda descenderá poco a poco hasta Ayódar.
Las jaras negras tienen estas preciosas flores blancas, de ese blanco tan blanco que molesta a los ojos.
Ponte de blanco, Blanca, para
ver en el monte la flor de la jara.
Flor de la jara, que hoy floreces
blanca, estrellada de carmín
a la mañana, ¡cuántas veces
te he recordado en mi jardín!
Juan Ramón Jiménez
El cantueso también aromatiza y da color al monte.
No nos pasa desapercibida tampoco esta pareja de junquillo azul, común en esta sierra.
El sendero nos ofrece esta amplia panorámica de Ayódar.
Al fondo, la Solana y la Cueva Negra.
Pasamos por las ruinas de una casa. Tal vez sea la casa de Manuel.
Seguimos en descenso, aunque sin desnivel acusado, por un bonito sendero por el bosque.
Precioso panorama. De nuevo Ayódar.
"Quiero ser inmortal, con sed intensa,
porque es maravilloso el panorama
con que nos brinda la creación inmensa;"
porque es maravilloso el panorama
con que nos brinda la creación inmensa;"
Amado Nervo
Últimos metros que recorreremos de manera cómoda.
Antes de llegar a Ayódar, captamos esta foto del Turio.
Y la torre del castillo de Ayódar.
Nos acercamos a la Fuente Larga.
Junto a la fuente la Rambla de Villamalur desemboca en el río Pequeño.
Fuente Larga.
"Leyendo un libro, un día, de repente,
hallé un ejemplo de melancolía:
un hombre que callaba y sonreía,
muriéndose de sed junto a una fuente."
José Ángel Buesa
Junto a la fuente estos dos paneles cerámicos. El mayor con una imagen de la Virgen del Rosario, patrona de Ayódar. La pequeña con una frase que habla de la particularidad de esta fuente:
"Cinco chorros tengo.
Salgo todo el año,
caliente en invierno
y fría en verano."
Ya tenemos Ayódar a un tiro de piedra.
Cruzamos el río Pequeño antes de entrar en Ayódar.
Y, finalmente, llegamos de nuevo a la Plaza Mayor, junto al Ayuntamiento donde empezamos esta mañana y donde ponemos ahora punto y final a esta nueva ruta de senderismo que organiza anualmente la Mancomunidad.
Tras la ruta y dado que nos queda algo de tiempo hasta la hora de la comida, tomamos una cerveza y comentamos la ruta. Todos los participantes hicimos lo mismo. Hubo unanimidad de acción.
Con estas vistas la cerveza nos supo mejor.
Acabamos esta jornada senderista en el edificio Multifuncional donde la Mancomunidad ofreció la habitual comida de hermandad y que puso punto y final a esta entretenida edición. Esperemos que el año que viene podamos repetir.
Menú sencillo, pero suficiente y completo.
De camino al coche, nos despedimos de Ayódar con la Torre del antiguo convento de Dominicos, emblema de la población.
Pincha en el enlace para ver todas las fotos de la ruta.
Debemos disfrutar de la montaña siempre de la manera más segura posible para evitar riesgos y accidentes. Para ello es importante que leas estos consejos sobre "Seguridad en la práctica de senderismo y emergencias en montaña".
La ruta en Wikiloc
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