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martes, 26 de octubre de 2021

CAMINO PRIMITIVO, 5ª ETAPA: BORRES-BERDUCEDO (19/9/2021)

“Peregrinar a pie e incluso descalzo, no significaba solo un grado extremo de penitencia. Suponía el constante contacto directo con el Camino, por lo tanto, con la tierra que iba impartiendo la enseñanza que el caminante necesitaba para absorber a todos los niveles, y de forma inmediata y constante, una experiencia que ni siquiera la suela del zapato podía reducir al interponerse en aquel acto supremo de comunicación.” (Juan G. Atienza, “Los peregrinos del Camino de Santiago”)

Esa es nuestra intención: pisar el camino y absorber toda la enseñanza que ese camino milenario acumula y ser capaces de utilizar esa sabiduría milenaria en nuestro beneficio y crecimiento personal. Y esta quinta etapa tiene mucho que decir en ese aspecto.

Nos enfrentamos a la "etapa reina" de las siete que hemos realizado. Tal vez la más espectacular y la más montañera de todas, ya que transcurre por la vía romana que atravesaba la sierra de Fonfaraón, en el pasado jalonada por hospitales ahora en ruinas. De ahí que a esta variante se le denomine "de los Hospitales". Es la ruta más antigua ya que era utilizada antes de que la Pola de Allande fuera fundada. Y esta bonita variante es la que vamos a realizar en lugar del itinerario oficial. Su trazado lo hace en gran parte del recorrido por encima de la cota de los 1000 m., llegando a los 1200 m., lo que la convierte en la más montañera de las siete realizadas. El camino tiene fuertes rampas y no pasa por ninguna población, por lo que deberemos ir con provisiones suficientes para toda la jornada.

Datos de la etapa:

Distancia: 25,5 km.
Tiempo total: 7 horas.


Las tinieblas aún cubrían Asturías. El sol pugnaba con ellas para asomarse al día. Nosotros ya estábamos preparados.

"Mátame al amanecer,
o de noche, si tú quieres;
pero que te pueda ver
la mano;
pero que te pueda ver
las uñas;
pero que te pueda ver
los ojos,
pero que te pueda ver."

                      Nicolás Guillén

Como hacemos habitualmente, madrugamos para aprovechar mejor el día, y más en la etapa de hoy que se antoja larga. La luz es tan escasa que las fotos no salen bien. "A quien madruga, Dios le ayuda".


En Borres, hemos salido a la AS-219 la hemos cruzado y hemos cogido un camino con fuerte cuesta que nos ayuda a calentar motores.


Un camino carretero entre un tupido bosque nos llevará hasta la bifurcación donde deberemos elegir el itinerario que vamos a seguir. La noche hace que el camino semeje la boca de un lobo.


A estas horas los gatos aún son pardos, aunque empezamos a ver diferentes tonos en su pelaje.


A poco más de un kilómetro de salir de Borres llegamos a la bifurcación, marcada con este mojón, donde hemos de tomar el desvío de la variante de los Hospitales.


Afrontamos ahora una fuerte subida que nos llevará hasta la aldea de Cerredo.


Las brañas con vacas y caballos pastando a sus anchas va a ser la tónica de esta quinta etapa. Pillamos a esta vaca en pleno esfuerzo.


Poco a poco la luz nos va dejando descubrir el paisaje que la noche nos impedía ver con claridad.


Las babosas se cruzan en nuestro camino. Lo hacen en todas las etapas y siempre llaman nuestra atención por su tamaño y color.


Muy cerca de la aldea de Cerredo nos extraña ver una mediterránea pitera con su típica flor.


Y en la aldea de Cerredo, nos encontramos con otra ermita dedicada a un santo muy valenciano también por su vinculación con esa tierra: la capilla de San Pascual Baylón (S. XVI-XVII).


Éste es el interior de la capilla.


Apenas hemos salido de Cerredo, cogemos este camino a la izquierda que será el que nos lleve hasta la parte superior de la sierra, sobre cotas superiores a los mil metros de altura.


El sol pugna aún por vencer a las tinieblas que han dominado la tierra hasta ahora. Y estamos convencidos que lo conseguirá.


Para alcanzar las cotas de altura que comenté más arriba, lo haremos subiendo por fuertes pendientes que van a activar nuestro corazón, nuestros pulmones y nuestras piernas.
El sol naciente confiere ese tono rojizo a la vegetación que puebla el camino.


El paisaje que domina toda la etapa son las infinitas brañas salpicadas de caballos y vacas.

"El viento es un caballo:
óyelo cómo corre
por el mar, por el cielo.
Quiere llevarme: escucha
cómo recorre el mundo
para llevarme lejos."

                Pablo Neruda


Las vacas también han madrugado y se encuentran ya en plena actividad.


El camino presenta algún tramo más llano que nos permite recuperarnos un poco.


Pasamos junto a esta fuente-abrevadero. Hemos de ser prudentes a la hora de beber en estas fuentes en zonas en las que hay ganado porque pueden estar contaminadas.


Sin prisa pero sin pausa vamos avanzando. 


El paisaje se abre cada vez más. Al adquirir altura, los árboles van desapareciendo y la montaña se nos muestra en el modo de supervivencia, descarnada, desnuda... aguantando las inclemencias del tiempo, que a esta altura son muy extremas.


Espléndido panorama y anuncio de lo que nos espera en breve. Pero no pensamos en el esfuerzo que vamos a realizar porque la belleza y grandiosidad de lo que vemos lo recompensa con creces.


“Ascender por pendientes empinadas requiere paso corto al principio.” (Willian Shakespeare)


Nos encontramos con las ruinas del primer hospital de esta variante. Se trata de las ruinas del "Hospital de Paradiella", documentado en el S. XV


Vemos que lo que queda y nada viene a ser lo mismo. Imaginamos que en su época cumpliría con esa función de atención al peregrino.


La belleza del paisaje de esta variante de los Hospitales es patente en esta foto.
“Voces, ruidos, gente, olores, tiranía del reloj dejaban aquí de tener sentido.” (Arturo Pérez Reverte, “La carta esférica”). ¿No pensáis lo mismo?


Y en el Camino de Santiago, no puede faltar la sombra del peregrino, siempre hacia el oeste.

"Por el camino,
junto a mi sombra,
el mediodía pinta el vuelo
de una mariposa.
Pienso en tu recuerdo
que va conmigo."

                        Meira Delmar          


Vista atrás de lo recorrido y apreciamos también lo pedregoso de los caminos.


El brezo ponía una nota de color entre tanto verde.


En este collado encontramos este conjunto de pinos. Fueron de los escasos árboles que encontramos en el tramo más montañoso. En estas alturas solo los que son capaces de soportar los fuertes vientos y las bajas temperaturas pueden sobrevivir.

"El viento los pinos
suavemente ondula.
¡Duérmete, recuerdo,
duérmete, amargura!"

              Gabriela Mistral 


Es evidente que hemos alcanzado bastante altura. Pero aún habremos de subir algo más.


Nos sorprende muchas veces encontrar bellas flores en lugares tan inhóspitos como éste. En este caso se trata de la flor del azafrán silvestre (colchicum autumnale) con estos pétalos rosados tan llamativos.


Este tramo de los Hospitales está bien marcado con estacas como la de la foto, por lo que es de fácil seguimiento.


Vemos algún mojón algo más adornado con objetos personales de peregrinos que ha pasado por aquí.


Llegamos al segundo de los hospitales que asistían a los peregrinos que se atrevían a transitar por estos lares. Se trata del hospital de Fonfaraón (S. XIII), enclavado en la sierra del mismo nombre.


En la actualidad, apenas queda en pie este recinto convertido en establo.


Pero aprovechamos en estas ruinas para almorzar al socaire de las ruinas que nos protegen del viento.

Junto a las ruinas, este abrevadero sin agua.


Y seguimos subiendo a cotas más altas en esta sierra de Fonfaraón. Será un contínuo subir y bajar en una especie de tobogán que parece no tener fin.


La grandiosidad del paisaje que estamos viendo nos anima a inmortalizarnos en una foto ante semejante telón de fondo.

!Aire! ¡más luz, una planicie verde
y un horizonte azul que la limite,
sombra para llorar cuando recuerde,
cielo para creer cuando medite!

                       Manuel Gutiérrez Nájera


Subimos y también bajamos. El sube y baja será una constante en este tramo.


Lo que vemos en esta foto son los restos del tercer hospital de la sierra. Se trata del hospital de Valparaiso, fundado entre los S. XIII y XV.


Discurrimos por las lomas de estas redondeadas cimas que bordean los mil doscientos metros de altura.



"Blanca senda, camino olvidado,
¡Bullicioso y alegre otro tiempo!
del que solo y a pie de la vida
va andando su larga jornada, más bello
y agradable a los ojos pareces
cuanto más solitario y más yermo."

                         Rosalía de Castro


En uno de los collados, este gran charco que seguro que al ganado le viene muy bien.


El horizonte infinito se nos abre a una y otra vertiente del camino que llevamos. Se aprecia que tras una loma, viene otra y otra y otra...en un no acabar nunca. Enfrente el pico Marta.


“¿No amáis las montañas? ¿No son vuestras amigas las montañas? ¿No produce su vista en vuestro espíritu una sensación de reposo, de quietud, de aplacamiento, de paz, de bienestar?” (Azorín, “España”)


El camino baja hasta el puerto de La Marta saliendo unos metros a la carretera para volver a dejarla....


...y enfilar otra nueva subida hasta el pico del Palo, subida que vemos perfectamente en la foto.

"Excelso monte, cuya verde cumbre
pisó difícil poca planta humana,
aunque fuera mejor que fuera llana
para subir con menos pesadumbre..."

                                  Lope de Vega


Ahora nos dirigimos al temido Puerto del Palo. Para los que vienen desde la Pola de Allande el desnivel es más grande.


Y alcanzamos el puerto del Palo. En este punto el camino se une al oficial que viene desde Pola de Allande.


Otra balsa que recoge agua de lluvia ocupa una parte del Alto del Palo.


En el Puerto del Palo encontramos este panel  con diferentes informaciones sobre la zona.


Tras el esfuerzo realizado tanto por una como por otra ruta hasta llegar aquí, este es un lugar adecuado para un merecido descanso.


El camino no cruza la carretera.


Hemos alcanzado la máxima altura de la etapa y ahora nos toca descender parte de lo subido.


Un no muy largo, pero vertiginoso sendero se enfila hacia abajo y hemos de ir con cuidado de no resbalar y caer.


Desemboca en la carretera, que ahora sí que tenemos que cruzar.


Este tramo tiene las mismas características que el que acabamos de realizar. Por lo tanto, precaución cuando lo abordemos.


La reflexión de la etapa ante los amplios, bellos y silenciosos paisajes que estamos disfrutando:

"Estoy completo de naturaleza,
en plena tarde de áurea madurez,
alto viento en lo verde traspasado.
Rico fruto recóndito, contengo
lo grande elemental en mí (la tierra,
el fuego, el agua, el aire) el infinito."

                               Juan Ramón Jiménez


Ante nosotros, la pequeña aldea de Montefurado. Por lo visto, sólo vive en ella un habitante. Hacia allí nos dirigimos.


A la entrada de la aldea, la sencilla capilla de Santiago.


Y en los prados aledaños, la plácida vida de las vacas que para nada se inmutan de nuestra presencia.


El silencio y la tranquilidad llenan esta aldea de Montefurado y esas sensaciones se nos transmiten a nosotros, que nos llenamos de ellas.


Seguimos nuestro camino hacia Lago. Como se aprecia, pasamos por tramos verdaderamente bonitos.


El camino, que transcurre a una buena altura, nos permite disfrutar de vistas de los valles circundantes.


Vimos muchas mariposas, pero no se dejaban fotografiar. Ésta fue la única.

"Nadie envidiará tus galas
ni tu existencia dichosa,
pero yo sé, mariposa,
que alguien envidia tus alas..."

                                Vicenta Castro Cambón


Tramos plagados de helechos nos acercan hasta la aldea de Lago.


De camino, frente a nosotros, vemos las antenas en la cima del pico Lago.


Y una florecilla más que nos encandila. Tal vez se trate de una centaurea nigra, aunque el nombre nos dé un poco lo mismo. Nos importan las emociones que nos produce.


Antes de llegar a la aldea pasamos por el cementerio.

"Dios mío, qué solos
 se quedan los muertos" 

                       Gustavo Adolfo Bécquer

Y también antes de la aldea, no detenemos en la iglesia de Santa María de Lago, del S. XVIII como reza en el cartel que la presenta.


Este pequeño altar se encuentra enfrente, con diferentes imágenes sacras.


Apenas unas casas forman esta tranquila aldea de Lago donde la vida parece pasar plácidamente. Al menos hoy.


Nos paramos también ante estas margaritas que han inspirado a tantos artistas de todos los géneros y que han servido a tantos amantes para conocer los sentimientos de sus amadas..."me quiere..., no me quiere..."

"En mi pequeño huerto
brilla la sonrosada margarita,
tan fecunda y humilde,
como agreste y sencilla."

               Rosalía de Castro


Cruzamos Lago y salimos a la carretera que seguimos unas decenas de metros para abandonarla por el sendero que veis marcado con ese mojón.


El paisaje ensancha nuestro corazón, nos abruma a veces tanta belleza, la grandiosidad de los amplios paisajes nos conmueve de manera especial.


Tras caminar aproximadamente un kilómetro por carretera, nos adentramos en este tupido bosque de pinos.

"El viento los pinos
suavemente ondula.
¡Duérmete, recuerdo,
duérmete, amargura!"

                              Gabriela Mistral        


En este punto iniciamos el tramo final a Berducedo.


Seguimos entre pinos, caminando tranquilamente disfrutando de este entorno privilegiado.


Una lombriz, seguramente pisada por alguien, yacía en mitad del camino.


Dejamos la pinada y un paisaje de prados se abre ante nosotros.


Caballos y vacas ocupaban los verdes espacios.


Un último tramo arbolado nos deja en las puertas de Berducedo.


A la entrada de Berducedo, encontramos el albergue municipal. 


Entramos en Berducedo y enseguida nos damos cuenta de que es una aldea que vive el espíritu del Camino. Esta imagen de Santiago, adornaba el muro de una casa.


Pasamos también por la iglesia de Santa María de Berducedo del S.XIV.


Y terminamos nuestra ruta de hoy en el albergue "Camín Antiguo", donde nos trataron muy bien.


Este gato nos miraba con desdén e indiferencia. Evidentemente no representamos nada en su vida.
Por cierto, me sugiere el título de una película "Los gatos al sol".


Tras el aseo personal y la instalación en las habitaciones, tocaba recuperar fuerzas tras el esfuerzo realizado y nada mejor que repetir comida en Casa Araceli.


 
 

Buena comida y contundente para levantar a un muerto. Se aprecia bien, ¿verdad?

Y una foto para que se aprecie bien el sufrimiento y sacrificio que supone ser peregrino.
Como suelo decir..."¡Qué dura es la vida de peregrino!"...y, sin embargo, nos gusta repetir.


Finalizamos con un párrafo de Juan G. Atienza que muestra muy bien la enseñanza que hemos extraído hoy  durante la realización de esta dura etapa: “El hecho de emprender el Camino, exige del caminante toda una serie de propósitos sin los cuales la marcha habría de resultar inútil y se reduciría a un paseo más o menos penoso durante el cual, eventualmente, podría tropezarse con una determinada circunstancia que llamaría su atención, sin afectarle más allá de su capacidad para gozar de lo bello o de sorprenderse ante lo insólito.” (Juan G. Atienza, “Los peregrinos del Camino de Santiago”)


Demás etapas:



Película. 

2 comentarios:

  1. Hola Emilio.

    Totalmente de acuerdo con el apelativo de reina que le has otorgado a esta etapa. Lo tiene bien ganado. Y ya no solo por la distancia y por el trazado rompe-piernas, también por ese paisaje de lomas y picachos tapizados de verde y moteado con pinos solitarios, y que resulta embelesador. La foto que acompañas con el texto de Pérez-Reverte me parece preciosa.
    El paso por esos hospitales en ruinas y por esas encantadoras aldeas también ponen un bonito aderezo a esta sobresaliente etapa, que redondeasteis con ese pantagruélico banquete jajaja.

    Un abrazo.

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    1. ¡Hola, Dani! Ciertamente fue la etapa reina por su dureza y belleza. Tendemos a dejar de lado lo duro por miedo, y aunque siempre he pensado que todo lo que cuesta es más valioso,cada vez lo corroboro más. Y esta etapa cumple con ese principio: fue una etapa dura, pero al mismo tiempo bella. La dureza aún la convierte en más enriquecedora porque te enseña que el esfuerzo personal es la mejor manera de conseguir lo que quieres. Y para poder realizar estos esfuerzos, nos hemos de alimentar bien, ¿no?
      Un abrazo.

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