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miércoles, 13 de octubre de 2021

CAMINO PRIMITIVO, 3ª ETAPA: SALAS-TINEO (17/9/2021)


“El peregrino no es, en modo alguno, un ser que se evade, tal como lo han querido destacar algunos tratadistas. Su radical rechazo puntual a lo que significa la vida cotidiana, que ni siquiera es permanente, se trueca en una marcha a la búsqueda de sus límites auténticos. Cuando los halle al final de la Ruta – de su ruta, pues siempre le será propia e intransferible -. podrá reanudar sus quehaceres cotidianos de siempre; y nada, salvo su más profunda identidad, habrá cambiado. Para todos, excepto para él mismo, será el que fue toda su vida, con nombre propio y fecha precisa de nacimiento; pero su mente y su espíritu habrán sufrido una transformación que se traducirá en el modo de afrontar la existencia desde la perspectiva de quien ha comprendido finalmente su sentido y su razón última.” (Juan G. Atienza, “Los peregrinos del Camino de Santiago”)
Ciertamente algo cambia interiormente en nosotros, aunque en apariencia nadie lo aprecie. Y cada nuevo camino, cada nueva etapa, cada nuevo metro caminado...supone un avance, un continuar en esa transformación interior que tal vez nunca concluya. Es por eso que seguimos caminando, como si el horizonte al que queremos llegar, esté aún muy lejos. Con ese espíritu de transformación y cambio interior, comenzamos esta tercera etapa de este verde y exuberante Camino Primitivo.

Datos de la etapa:

Distancia: 21,5 km.
Tiempo total: 5 horas 30 min.

Nos enfrentamos a esta bonita etapa con tener que salvar un primer escollo hasta la aldea de Bodenaya con cierto desnivel que nos pondrá a prueba una vez más, pero que sin duda superaremos como no podía ser de otra manera. En este tramo, también transitaremos un buen trecho por el arcén de la carretera N 634 con mucho tráfico y que haremos con mucho cuidado. También volveremos a encontrarnos con la antiestética autovía A 63 que aparece en este tramo de etapa. Tras alcanzar Bodenaya, el camino transcurre por una apacible y onduleante meseta que nos llevará hasta Tineo.


Nuestros primeros pasos de la jornada los dimos aquí, en la plaza del Ayuntamiento de Salas, con ese arco que une el palacio de de los Valdés y la Torre a modo de arco triunfal y que marcará nuestra salida. Noche cerrada aún y más teniendo en cuenta que cuanto más al oeste, el amanecer se hace esperar más. 



En la contigua plaza de la Campa, nos detenemos un momento en la fuente para cargar agua.

"¡Verdes jardinillos,
claras plazoletas,
fuente verdinosa
donde el agua sueña,
donde el agua muda
resbala en la piedra!..."

                       Antonio Machado


Salimos de Salas por la calle Ondinas. Sus vecinos duermen aún ajenos a nuestro caminar, a nuestras ilusiones, a nuestros pensamientos, a nuestra fatiga...Nosotros también pasamos por aquí ajenos a sus vidas. Al fondo asoma el viaducto de la autovía que empaña un tanto el paisaje que apenas podemos vislumbrar aún.



Este hórreo en miniatura en una de las últimas casas llama nuestra atención. En la imagen de Google Maps, del año 2012, aún no aparecía.


¿Veis?


La calle desemboca en un camino de tierra, muy tupido, entre robles y castaños que podría hacer nuestras delicias de no ser porque la noche era aún tan cerrada y oscura que nos lo impedía.


Al poco de haber cogido el camino terrero, nos encontramos con otra fuente. Se trata de la fuente de Paín.


El camino transcurre paralelo al río Nonaya y su rumor sigue nuestros pasos.


La humedad acentuada por la presencia del río es patente en cada recodo del camino. Como ejemplo, el abundante musgo que recubre las rocas junto al camino.


Pasamos por el puente de Borra (S. XVII-XVIII). La foto no está nítida porque aún la luz era escasa a pesar de la apariencia.


Poco más adelante, encontramos esta bifurcación que nos invita a visitar la cascada del río Nonaya.
Como nuestra curiosidad es grande y nos gusta no perdernos nada o lo menos posible y la distancia no nos entretiene demasiado, nos dispusimos a visitarla.


Cascada del río Nonaya, en un paraje idílico, bosque encantado en el que no vimos ni elfos, ni gnomos, ni hadas...pero os aseguro que notamos su presencia.


A los pies de la cascada podemos ver una réplica en metal de la Cruz de la Victoria, principal emblema del Principado de Asturias y que figura en su bandera y en su escudo. La original se encuentra en la Cámara Santa de la catedral de Oviedo, donada por Alfonso III el Magno, rey asturiano.



Y en tan mágico lugar no podía faltar una foto.

"Y así, como un arroyo que se convierte en río,
y que en cada cascada se purifica más,
voy cantando este canto tan ajeno y tan mío,
con la simple palabra que no muere jamás."

                                            José Ángel Buesa


Regresamos al camino y una vez en él de nuevo, pasamos por el puente del Carcabón (S. XVII-XVIII).


Una empinada y pedregosa cuesta...


...nos saca a la N-634. Caminaremos por ella aproximadamente un kilómetro y lo haremos con mucho cuidado porque el arcén prácticamente no existe.


Junto a la carretera nos llama la atención este arbusto por sus frutos negros. Tal vez se trate de un laurel cerezo (Prunus laurocerasus).


Como se aprecia en la foto, esta carretera tiene mucho tráfico, incluso vehículos pesados y nada de arcén, por lo que este tramo es preciso hacerlo con mucha precaución.

 
Y una foto del "progreso". 


Tras aproximadamente un kilómetro, dejamos la carretera y nos desviamos por un camino a la izquierda que nace en una curva.


El camino sigue en ascenso.


Os preguntaréis qué tiene de especial esta foto. Pues nada, es un pino y como habíamos visto pocos, pues me ha llamado la atención.


El camino requiere un pequeño esfuerzo que ralentiza el paso y favorece la conversación.


El camino va tomando altura y se nos abre el paisaje.


El camino transcurre por la falda de la sierra de Bodenaya que alberga un parque eólico en su loma.


Nos dirigimos a la aldea de Porciles...


...aunque la bordearemos


Al fondo, los molinos gigantes del parque eólico de la sierra de Tineo, hacia donde nos dirigimos.


Tras cruzar un túnel bajo la autovía, llegamos a Bodenaya. Junto al cementerio encontramos este crucero.


A escasos metros del cementerio, encontramos la iglesia de Santa Marina de Bodenaya.


Un corto camino nos acerca a la aldea.


El camino pasa por delante de este albergue privado.


Y cruzamos la carretera que nos va a llevar a La Espina.


De camino nos entretenemos disfrutando de lo que nos rodea.
Por ejemplo de varias urracas que se posaban una y otra vez en un prado buscando algo que llevarse al pico.


O la placidez que muestra esta oveja.

"Cuando vuelve al redil de sus amores
una oveja perdida y recobrada,
en júbilo se inundan los pastores."

                               Manuel del Palacio


El camino bordea la población de La Espina, pero podríamos perfectamente hacerlo por el interior del pueblo, sobre todo si queremos comer o tomar algo en algún bar.


Por deformación profesional fotografío el edificio de la escuela. Me parece original y diferente a los muchos que he conocido.

"Y en la aborrecida escuela,
raudas moscas divertidas,
perseguidas
por amor de lo que vuela,
-que todo es volar-, sonoras,
rebotando en los cristales
en los días otoñales..."

                     Antonio Machado


Al final del camino de la escuela, encontramos la iglesia de San Vicente.


Y acabamos de salir de La Espina saliendo a la carretera que la cruza. Salimos fuera del pueblo y encontramos una rotonda donde abandonamos la carretera por la derecha para coger un camino que recorrerá las falda de la sierra de Tineo y pasará por diferentes aldeas.


Y nos siguen fascinando pequeños detalles como este pelargonio (si queréis geranio, aunque no es exactamente su nombre). Lo cierto es que son muy coloristas y llamativas.

"Marchito y sin vida
tu ramo, aldeana,
acaso mañana
ninguno lo pida;
mas hoy que lo pinta
la luz del amor,
desata esa cinta
y dame una flor."

                 Adelardo López de Ayala


Tras dejar La Espina caminamos cómodamente por este camino que sigue las trazas del antiguo Camino Real.


En la aldea de La Perea, primera por la que pasamos, encontramos esta sencilla ermita, es la capilla del Cristo de los Afligidos.


Disfrutar del paisaje nos relaja.


La zona es eminentemente ganadera. Aquí vemos un claro ejemplo.
No vemos a las vacas muy estresadas.


A la salida de la aldea, nos encontramos con la fuente del Reconco, un tanto abandonada.


Dejamos La Pereda y seguimos nuestro camino,sin prisas, pero sin pausas.


Y seguimos disfrutando del placer de caminar.


Las flores solitarias nos llaman la atención especialmente, como a Juan Ramón Jiménez. Esta escabiosa (lengua de vaca o viuda silvestre) es uno de esos ejemplos.

"¡Qué pura, Platero, y qué bella esta flor del camino! Pasan a su lado todos los tropeles- los toros, las cabras, los potros, los hombres-, y ella, tan tierna y tan débil, sigue enhiesta, malva y fina, en su vallado solo, sin contaminarse de impureza alguna." ("Platero y yo", Juan Ramón Jiménez)


El sol luce y estamos disfrutando mucho del camino.

"Oh! inmemorial paisaje.
Monstruo paciente y solitario,
mar amargo, agua última
donde un hombre y su miedo
huyen, beben y vuelven
en secreto y solos."

                           Liber Falco


Lo cierto es que caminar y caminar y caminar...es una actividad inmejorable para el espíritu.


Llegamos a la siguiente aldea: El Espín.


Y una fuente más. Ya no recuerdo cuantas hemos pasado.


La vida parece transcurrir plácidamente por estas tierras. Habría que preguntar a los lugareños si ellos lo ven así. Nosotros vamos de paso y tenemos otra visión.


Vacas y caballos son la tónica general en los prados. Pero también vimos algunas cabras, aparte de nosotros, claro.


Las abejas realizan su trabajo en cualquier rincón de la tierra. Aquí vemos a esta libando en esta preciosa flor de diente de león. Hemos de agradecérselo. Sin ellas, la vida no sería posible.

"Prisionera de la flor,
la abeja sabe libar
en su cárcel de azahar."

                                 Luis Llorens Torres

Tras pasar La Millariega, nos detenemos a almorzar un poco en esta fuente con una figura de Santiago en una hornacina-hucha. También había una máquina expendedora de bebida.


La flecha nos dirige hacia El Pedregal de donde nos anuncian su iglesia.

Nos acercamos a las primeras casas del Pedregal.


Pasamos junto a esta nave donde nos llama la atención esta lámpara de techo realizada con objetos de uso cotidiano como unos zuecos. Estaba en venta.


Coqueta decoración en esta bonita casa de piedra.


El camino nos devuelve a la AS-216 que atraviesa El Pedregal.


 Y nos lleva a pasar junto a la iglesia de los Santos Justo y Pastor (S. XV-XVI).


Salimos del Pedregal y seguimos por la carretera unos centenares de metros hasta que encontramos este humilladero o crucero que marca el camino Real, o primitivo, por donde hemos de seguir.


Este tramo hasta casi llegar a Tineo, unos cinco kilómetros, ha estado habitualmente embarrado. Al parecer, algunas actuaciones encaminadas a mejorar el camino han hecho que este problema se haya subsanado al menos en parte.


El camino evita varias aldeas y el polígono industrial de Curiscada.


No solemos hablar de las ortigas, pero "haberlas haylas". Y picar, pican.


El camino transcurre entre robles, castaños y hayas.


Un bonito caminar en este túnel natural que forman los robles, castaños y hayas.


Tras la bucólica estampa de las vacas paciendo a su antojo, vemos al fondo las industrias del polígono de la Curiscada.


Los paisajes asturianos nos producen una gran paz. 
Exhalan una tranquilidad, un sosiego, una calma...que nos llega hasta el alma y nos impacta sobremanera.


Muchos tramos del camino transcurren en solitario. En esos momentos, uno le da vueltas a la cabeza. Es uno de los alicientes del camino.

“Caminar es un hecho constante en el hombre. Los motivos son diferentes en cada uno, aunque hay un motivo que puede señalarse como común: la búsqueda de un fin que suele ser la felicidad, la paz, y la tranquilidad con uno mismo, el encuentro de sí mismo como fin del camino.” (“Los Caminos de Santiago. Arte, cultura y leyendas” José Fernández Arenas)



No es normal ver a las vacas por encima de nuestras cabezas.


Andando por caminos ancestrales uno no se cansa y siente cómo una energía especial le traspasa y le imbuye de ánimo.


Desde nuestro camino vemos la aldea de El Crucero, parroquia de la cercana Santa Eulalia de Tineo.


El camino nos lleva hasta el campo de fútbol de Tineo. Desde aquí, en subida, llegamos hasta...


...la ermita de San Roque (S. XIII, remodelada en el S.XVI).


El camino continúa hacia Tineo por el panorámico y largo Paseo de los Frailes.


Junto al paseo, encontramos una estatua con un peregrino encima de un reloj solar, levantada en 2004. En el reloj, una inscripción en latín que traducida viene a decir: "caminante, mira la hora y continúa."


Después de mirar la hora y antes de hacer caso de la inscripción, nos hacemos una foto de grupo.


Aquí podemos ver las vistas sobre Tineo que nos ofrece este paseo de los Frailes. En él encontramos un desvío hacia el albergue municipal, que nosotros obviamos y seguimos dirección a Tineo.


El paseo es cómodo y agradable y nos va descendiendo hacia el centro del pueblo.


Y entramos en Tineo por el camino de San Roque. 


“Mirad bien estas casas: todas tienen ventanas; pero entre todas habrá una con una ventana pequeña, misteriosa, que hará que vuestro corazón se oprima un momento con inquietud indefinible…Yo no sé lo que tiene esta pequeña ventana; si hablara de dolores, de sollozos y de lágrimas, tal vez al concretarla, no expresaría mi emoción con exactitud; porque el misterio de estas ventanas está en algo vago, algo latente, algo como un presentimiento o como un recuerdo de no sabemos qué cosas…Yo he visto en mi niñez muchas fotografías, con pequeñas ventanas, de pueblos que jamás he visitado, y al verlas he sentido esta extraña inquietud de que el poeta Baudelaire también hablaba.” (Azorín, “Las confesiones de un pequeño filósofo”)


Encontramos ejemplos de arquitectura rural que no presentan un buen aspecto.


Este es otro ejemplo.


Ya en la calle Mayor nos detenemos ante el porche de la iglesia de San Francisco que formaba parte del convento franciscano de San Francisco del Monte, construido en el S. XIII.


Frente a la iglesia, este crucero domina la calle.

Al otro lado de la calle, visitamos el palacio de los García, que alberga en la actualidad la Casa de la Cultura "Conde de Campomanes", donde cuñamos la credencial.


Y llegamos a la Plaza del Ayuntamiento, donde ponemos el punto y final a esta bonita tercera etapa.


Y ahora toca comer e hicimos una buena elección comiendo en el Palacio de Merás, que también acoge peregrinos en su hotel. Aquí también cuñamos la credencial.



                                               


                                               
Y con las fotografías que veis, no hace falta que os diga como comimos.

Hemos terminado otra etapa. Mañana nos espera una nueva que no sabemos qué nos traerá: “Nuestra vida es una incertidumbre. Un ciego que revolotea en el vacío en busca de un mundo mejor cuya existencia sólo suponemos” (Virginia Wolf)

Demás etapas:



Película.

1 comentario:

  1. Hola Emilio.

    Muy bonita esta etapa también, con ese delicioso paseo entre bosques al principio, con cascada incluida, y luego con el encanto de ese paisaje más rural y sus aldeas, encanto que ni siquiera esa monstruosa autovía logra romper.

    Un abrazo.

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