Seguidores

miércoles, 21 de enero de 2026

LLOMBAI: BARRANCOS DE LA CAÑADA, DE FERRANDO Y DEL TÍO TRACA (17/1/2026)

 

“…de donde se sigue que en la vida tanto como vivirla está el saber contarla.” (maese Nicolás en “Al morir Don Quijote” de Andrés Trapiello). Y eso mismo estoy dispuesto a hacer con esta entrada que os presento. En la vida tan interesante es vivirla como saber contarla y aún siendo conscientes de que no siempre lo logramos, al menos lo intentamos.
Volvemos por tercera vez al Paraje Natural del Tello en el término de Llombai, donde ya realizamos dos rutas en años anteriores: 2016 ("La sierra de Alédua") y 2018 ("Alto de Valencia y el Besori"). La ruta de hoy nos lleva a recorrer los barrancos de la Cañada, de Ferrando y del Tío Traca. Durante el recorrido seguiremos un buen tramo del PR-CV 429 "Serra de Alédua" durante cuatro kilómetros por el barranco de Ferrando y otro corto tramo por el SL-CV 145 "Barrancs de Ferrando i la Canyada", que se solapa con el PR-CV 429 durante los primeros ochocientos metros, justo hasta cuando entramos en el barranco de Ferrando. El tramo del barranco de Ferrando es un continuo salir y entrar en él, con infinidad de cruces sobre el mismo para evitar las curvas del trazado del barranco. El lecho de este barranco está muy deteriorado debido a la Dana sufrida en octubre de 2024 que dificultan caminar por su interior. En el recorrido tendremos ocasión, si lo deseamos, de subir al Alto de Valencia (km. 6,6) o al Besori (km 7,2).

Nuevamente nos encontramos con un día nublado que amenazaba lluvia y la falta de luz va a impedir que las fotos tengan un mínimo de calidad. Pido perdón por ello.

Antes de las ocho de la mañana estábamos en el punto en el que íbamos a iniciar la ruta. Se trata del vado del azud de Llombaí, junto al río Magro, que llevaba bastante agua por cierto. En este punto recordamos de la ruta de 2016 que había una pequeña área recreativa con mesas de madera que ya no están, así como un panel informativo con los dos senderos y un poste direccional. En esta ocasión nos encontramos con un terreno devastado debido a causa de la Dana de 2024 y en obras para recuperar la zona.


Este poste direccional se encontraba en 2016 en el punto donde comenzamos hoy nuestra ruta.
En la actualidad no está.


También estaba en pie este panel con la explicación de los dos senderos de este paraje.
Tampoco en la actualidad se encuentra en pie.


Y esta era la pequeña área recreativa en este punto que tampoco encontramos a día de hoy.


Y este es el azud de Castellet o de Llombai que en la actualidad presenta un peor aspecto aunque está entero a pesar de la Dana.


Cuando llegamos por la mañana era noche cerrada y era imposible hacerse la foto de inicio. Nos la hicimos al final de la ruta. Rafa Lafuente (der.) y un servidor. Al fondo el puente sobre el río Magro.


Iniciamos la ruta por el ancho cauce que dejó la Dana del barranco de la Cañada.


A los pocos metros encontramos este panel nuevo que marca el sendero botánico (SL-CV 145)


Éste panel es el que encontramos en nuestra ruta de 2016.


A medida que avanzamos por el cauce del barranco vemos la magnitud de la riada.


Grandes bloques de piedra se amontonan en medio del cauce.


En 2016 el cauce en este punto presentaba este aspecto. La diferencia es grande. Esto nos hace pensar lo cambiante de la naturaleza que se rige por sus propias leyes, ante las cuales poco podemos hacer.


Se nos hacía algo incómodo caminar por medio del cauce.


Aproximadamente cuando llevamos quinientos metros salimos del cauce para seguir una senda. Esto va a ser una constante en los cuatro kilómetros de marcha por el barranco. Haremos continuas entradas y salidas del mismo que evitan los meandros del barranco.


Borrada por el paso del agua aún apreciamos las marcas del PR y del SL en el tramo en el que ambos coinciden.

La tónica de este primer tramo de ruta será caminar por terreno pedregoso.
(foto de Rafa Lafuente)


Encontramos varios postes direccionales en los que parece que las paletas sean recientes.


Nuevamente barranco.


Y nueva salida por sendero.


Como comenté, va a ser la tónica de esta primera mitad de la ruta. Al principio, estuve pendiente de contar las salidas y entradas en el cauce pero al final fueron tantas que desistí de marcarlas porque quitando alguna en el que podíamos tener dudas, en la mayoría de ellas era evidente el camino a seguir.


Además de caminar por el barranco, disfrutamos de bonitos tramos de senda entre vegetación y pinos.


El día triste y gris, el encauzamiento del barranco, el silencio que nos acompaña alrededor nos hace recogernos en nosotros mismos.

Mientras vamos hacia algo o huyendo de algo, por quimérica que parezca la meta, estamos vivos. Lo otro es vegetar.” (Casilda Iriarte en “La Reina de las Nieves” de Carmen Martín Gaite)


Hay tramos de barranco atractivos, aunque incómodos, que ponen a prueba nuestros tobillos y rodillas.


Aproximadamente  al kilómetro de iniciar la ruta abandonamos el SL. Ahora avanzamos únicamente por el PR-CV 429.


Aproximadamente en el kilómetro cinco salimos del barranco de Ferrando después de infinitas entradas y salidas. Los últimos metros estaban poco erosionados por la riada en comparación al resto.


Apenas cien metros después nos enfrentamos al tramo más duro de la ruta. Se trata de esta trocha en la que encontramos un fuerte desnivel y que nos lleva hasta la Loma de Contrampa. Al parecer, por aquí va la conducción de gas natural que abastece a Llombai. Como os podéis imaginar, la subidita se las trae.


Hicimos una pequeña parada en la subida para recuperar el aliento.
(foto de Rafa Lafuente)

“Ascender por pendientes empinadas requiere paso corto al principio.” (Willian Shakespeare)


Subiendo y subiendo, jadeando y jadeando vamos hacia arriba y aunque de manera muy borrosa como se puede apreciar, vemos cómo destaca ante nosotros la afilada cima del Pico del Ave en Dos Aguas. Lo veremos en más ocasiones.


En sentido opuesto también podemos ver la caseta forestal que se sitúa en la cima del Besori.
Tendremos ocasión de seguir viéndola en esta segunda parte de la ruta.


Tras la fatigosa subida llegamos a la Loma de la Contrampa donde vemos estas paletas que creemos que son nuevas.


En la loma se encuentran las instalaciones de la Estación de Gas de Llombai.


Y este solitario pino que atrae nuestra atención, como he comentado en otras ocasiones, por su soledad y resistencia.

"Dan vida a mi mediano pensamiento
el ver un pino y una fuente clara
en esta soledad que el alma adora."

Luis Carrillo y Sotomayor.

Desde la loma hay buenas vistas en 360º pero hoy no era el día más adecuado para disfrutar de ellas y nos tuvimos que conformar con lo que las nubes y la falta de luz nos permitieron. En la foto, de manera muy borrosa, vemos Real y Montroy.


Ahora desde la loma, tomamos una pista hacia la derecha que veis muy bien aquí. La torre forestal del Besori es visible.


La altura nos permite tener amplias vistas pero la mala visibilidad nos lo impide. De haber hecho un buen día habríamos visto el mar.


En este tramo de ruta nos cruzamos con diferentes pistas y habremos de estar pendientes para seguir el camino correcto. Aquí nos vamos por la pista de la izquierda.


Una nueva bifurcación. Siguiendo por el camino que vemos a la izquierda, con una paleta direccional, subiríamos a los Altos de Valencia. En esta ocasión no lo hacemos porque ya subimos en 2018.

“En esto llegó a un camino que se dividía en cuatro, y se le vinieron de inmediato a la imaginación las encrucijadas donde los caballeros andantes se ponían a pensar qué camino de aquellos tomarían; y por imitarlos, estuvo un rato quedo, y al cabo de haberlo pensado muy bien soltó la rienda a Rocinante, dejando su voluntad a la del rocín, que siguió su primer impulso: irse camino de su caballeriza.” (El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes, traducción al español moderno de Andrés Trapiello)


Continuamos por la pista y seguimos con cierta altura, lo que nos permite ver, aunque con dificultad, la silueta de la Montañeta de Cullera entre nubes y neblina.


Con reservas por la escasa visibilidad y nitidez yo diría que las poblaciones de la foto son Benifaió y Almussafes.


Ahora vemos más próxima la caseta forestal del Besori. Nos encontramos en la base y desde aquí sale la senda que nos llevaría hasta su cima. Pero lo mismo que pasó con la subida a los Altos de Valencia, en esta ocasión no subiremos porque ya estuvimos y en esta ocasión el tiempo nos apremia.

Pero mirad debajo. En 2018 cuando subimos hasta el Besori hice el siguiente comentario:

Y llegamos hasta el vértice geodésico del Besori.
Encontramos la cima con una zona en obras. Se trata, al parecer, de la construcción de una caseta forestal.
No existía la caseta forestal que vemos ahora.


Continuamos pues de largo y dejamos el Besori para otra ocasión. De nuevo el afilado pico del Ave se muestra majestuoso ante nosotros y nos hace recordar cuando subimos hasta su cima en 2017.


Seguimos por sendas entre pinos.


En el kilómetro nueve aproximadamente nos metemos por esta senda a la izquierda del camino que nos llevará al barranco del Tío Traca.


Nuevo momento reflexivo en la ruta.

“He oído decir que ésta que llaman ahí Fortuna es una mujer borracha y antojadiza, y, sobre todo, ciega. Y así, no ve lo que hace, ni sabe a quién derriba, ni a quién ensalza.” (Sancho en "Don Quijote de la Mancha")


El barranco del tío Traca es de menor entidad que el de Ferrando y presenta menos daños por la Dana, pero aún así, en algún tramo, podemos ver consecuencias de la riada.


Hacia el final del tramo del barranco el terreno se suaviza y nos permite un paso más cómodo.


Dejamos el barranco por este sendero que sale a nuestra izquierda. Apenas un kilómetro hemos caminado por el barranco del Tío Traca.


Junto a la senda vemos un bebedero de animales.


Desembocamos en otra senda que seguimos hacia la izquierda.


El sendero desemboca en el Collado del Portitxol. Giraremos hacia la derecha y en poco más de kilómetro y medio volveremos al punto de inico.


En el kilómetro once pasamos por unas ruinas,tal vez, algún refugio de pastor.


En la lejanía, nuevamente el pico del Ave, con su afilada cima, se hace notar.


A docientos metros de las ruinas nos encontramos con esta paletas que nos indican que volvemos a enlazar con el PR-CV 429 en el tramo final de nuestra ruta.


En las proximidades del final de ruta encontramos ya campos de olivos.

"Sobre el olivar,
se vio la lechuza
volar y volar.
Campo, campo, campo.
Entre los olivos,
los cortijos blancos."

Antonio Machado


Sólo nos queda girar a la derecha para terminar, donde empezamos, nuestra ruta.


Aquí, con esta foto, pusimos punto y final a la ruta de los barrancos. 
Pero aquí no acabó la mañana.


Tras la ruta nos acercamos a la cercana población de Real para dar cuenta de un buen almuerzo en el bar El Cazador, muy recomendable.

Acabamos esperando que hayamos contado de manera adecuada lo que hemos vivido, porque como dije al principio, "en la vida tanto como vivirla está el saber contarla" y eso hemos intentado.

Pincha en el enlace para ver las fotos de la ruta.

Debemos disfrutar de la montaña siempre de la manera más segura posible para evitar riesgos y accidentes. Para ello es importante que leas estos consejos sobre "Seguridad en la práctica de senderismo y emergencias en montaña".

La ruta en el mapa


La ruta en Wikiloc

Powered by Wikiloc

0 comentarios:

Publicar un comentario