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martes, 13 de enero de 2026

DE CHELLA A BOLBAITE (10/1/2026)

 

“La gente que le vio al principio pasar con aquellas reliquias herrumbrosas y hablando solo, pensaba, ¿y éste, de dónde se ha escapado?, y se acercaban a él para mirarlo más detenidamente y escucharlo.” (Andrés Trapiello, “Al morir Don Quijote”) Nos recuerda este párrafo de Andrés Trapiello la impresión que damos cuando la gente nos ve cargados con una mochila, con nuestras botas y nuestros bastones (el equivalente a las reliquias herrumbrosas de don Quijote), con el madrugón y el cansancio que nos espera después de una ruta y nos preguntan: ¿Vosotros estáis locos? Tal vez lo estemos.

Una semana más, con nuestra mochila, nuestras botas, nuestros bastones, nuestro madrugón...nos hemos ido a Chella para realizar una nueva ruta. En esta ocasión realizamos una entretenida ruta, algo improvisada, que nos lleva desde Chella hasta Bolbaite (donde pararemos a almorzar) y que nos permite disfrutar del Salto de Chella (no bajamos a la base de la cascada pero se puede hacer si queremos), del gorgo de Cadena en la zona de la piscina natural de Bolbaite, de la ermita de Santa Bárbara y el paraje que lo envuelve y de vuelta a Chella nos acercaremos al mirador sobre las cuevas del Turco. Además de todo eso disfrutaremos del entorno natural y humano del recorrido y de algún tramo del río Sellent.

Recorremos un corto tramo del PR-CV 113 y a la vuelta de Bolbaite a Chella enlazamos con el GR-332 en el kilómetro siete hasta final de la ruta.


A primera hora de la mañana estábamos en el mirador de Chella, esa preciosa e impresionante cascada que el río Sellent hace en este punto. Este bonito lugar será el inicio de nuestra ruta en dirección a Bolbaite.


Junto al mirador encontramos estas paletas direccionales del PR-CV 113 que seguiremos unos pocos metros. Aún no clarea el día. 


En este inicio de ruta pasamos por algunas originales calles, como la de la foto, que suben al mirador.

"Por las calles voy dejando
algo que voy recogiendo:
pedazos de vida mía
venidos desde muy lejos."

       Miguel Hernández

A doscientos metros del inicio nos asomamos a otro mirador sobre el salto, es el mirador del Castillo.


Bajamos por un camino empedrado entre pinos, más cómodo que otro más rústico que baja más a la derecha.

En un punto de este camino empedrado donde hay mesas nos detenemos para hacernos la foto de inicio. La luz es muy tenue e impide que la foto salga todo lo nítida que debiera.

Seguimos bajando y ya vemos las aguas del río Sellent.


Salimos a un paseo junto al río y encontramos este poste con paletas que seguimos hacia la derecha dirección al Parque de la Fuente.


Entramos en el recinto del parque y seguimos por este camino que lo va rodeando.


Parque de la Fuente.


En el parque este panel informa del PR-CV 113 que abandonaremos en breve y que ya realizamos allá por el año 2022 ("Chella: playa Salvaje, abrullador, el Salto")


Aún visible la luna en cuarto menguante. Aquí la vemos iluminada prácticamente en un 50% en su parte izquierda lo que indica que nos encontramos en el hemisferio norte. Estos detalles no influyen para nada en su belleza y su magnetismo, ¿verdad?

"Ninguna más, amor, dormirá con mis sueños.
Irás, iremos juntos por las aguas del tiempo.
Ninguna viajará por la sombra conmigo,
sólo tú, siempreviva, siempre sol, siempre luna."

                                     Pablo Neruda


Salimos de Chella pasando junto al lavadero municipal, que nos sorprende por no estar cubierto.


Salimos de Chella por un camino rural cruzando un pequeño puente sobre el río Sellent.

“…aunque nunca supe el nombre de aquel río del cuento, lo que sí sabía es que las aguas de todos los del mundo vienen a dar al mar y arrastran con ellas las lágrimas de quien llora en su orilla.” (Leonardo, Carmen Martín Gaite, “La Reina de las Nieves”)


Apenas hemos cruzado el río dejamos el camino para seguir por un sendero herboso, no muy marcado, paralelo al río y bastante húmedo.


Cuatrocientos metros después lo dejamos y salimos a un camino rural.


Un vistazo hacia el sur nos permite adivinar la silueta del Benicadell.


También la del Montcabrer.


Dejamos el camino e iniciamos una senda que nos va a llevar por el cordal de La Fenesca.
Caminaremos por el cordal durante aproximadamente dos kilómetros con pequeñas subidas y bajadas.


A mitad del cordal ya vemos la población de Bolbaite.


Hacia el oeste tenemos esta estupenda vista del Caroig.

“Pero, lector, prosigamos nuestro viaje; no nos entristezcamos. Las quiebras de la montaña lejana ya se ven más distintas; el color de las faldas y de las cumbres, de azul claro ha pasado al azul gris." 
("La ruta de Don Quijote", Azorín)


El sendero va descendiendo poco a poco hacia Bolbaite.


Desembocamos en un camino rural que seguiremos hasta entrar en Bolbaite.


Desde el camino que rodea el pueblo tenemos esta vista panorámica, con su castillo dominando la población.

"La fortaleza nombrada
está en los altos alcores
de una cuesta,
sobre una peña tajada,
maciza toda de amores."

         Jorge Manrique


Entramos en Bolbaite con la idea de almorzar en cualqueira de sus bares. Cruzamos el río Sellent o Bolbaite para acceder al centro urbano.


Apenas cruzamos el río encontramos un panel que nos informa del GR-332 que recorre la Canal de Navarrés uniendo las poblaciones que la forman y llegando al pico Caroig.


Nos detenemos en el Bar Peluso para el esperado almuerzo.


No hace falta comentar que estaba buenísimo como podéis ver.


Tras terminar el almuerzo proseguimos el camino.
En una plaza del pueblo estaba ya dispuesta la hoguera de San Antonio.
Nuestro próximo objetivo es visitar la playa fluvial y hacia allá nos dirigimos.


Volvemos sobre nuestros pasos. Nuevamente cruzamos el río.


Justo al principio del puente encontramos este panel explicativo que nos informa de lo que vemos frente a nosotros: antiguos secaderos de tabaco, el palacio de los Cabanilles formando parte con el castillo musulmán y su barrio. 


También es interesante mirar hacia abajo para ver las ocas y patos que nadan tranquilamente sobre las limpias aguas del río Sellent.


Apenas cruzamos el puente giramos a la izquierda por la calle Canalejas en este punto. Las paletas que vemos encima de la señal de Prohibido nos indican la dirección hacia la zona del baño del río.


La calle nos desciende hacia el paraje de la zona de baño. En verano se paga entrada para acceder aquí.


Es un bonito paraje donde el agua es la principal protagonista. Nos imaginamos el lugar en verano atiborrado de gente en busca de la refrescante sensación de sus aguas.

"La claridad del cristal transparente
no es claridad para mí suficiente:
el agua clara es el agua corriente."

                      Octavio Paz


Continuamos por el lateral de la poza. Vemos que el agua desborda el paso de piedra. Nos mojamos un poco las botas.

"-Mi novia sola es el agua,
que pasa siempre y no engaña,
que pasa siempre y no cambia,
que pasa siempre y no acaba-."

            Juan Ramón Jiménez


Cruzamos el puente.


Vistas desde el puente.


Subimos estas escaleras de piedra.


Volvemos a echar un vistazo hacia atrás.


Ahora subiremos por un sendero poco marcado en subida, buscando la carretera. Subiremos con cuidado de no resbalar y si es necesario, ayudarnos de las manos en algún punto.


Dejamos debajo las claras aguas del río Sellent.


Y salimos a la carretera que seguimos por nuestra derecha en busca de la subida que nos llevará hasta el paraje donde se ubica la ermita de Santa Bárbara.


En esta bifurcación subimos de frente.
Para acceder a la ermita tenemos dos posibilidades. Por la carretera o por una senda más directa aunque más empinada. En nuestro caso subimos por la senda y bajamos por la carretera.


La senda es más corta, pero con más desnivel.


En el esfuerzo de la subida nos concentramos en nuestros pensamientos.

“Así es, y si no me quejo del dolor, es porque no está permitido a los caballeros andantes quejarse de ninguna herida, aunque se les salgan las tripas por ella.” (“Don Quijote de la Mancha”, Miguel de Cervantes, traducción al español moderno de Andrés Trapiello)


Accedemos al área recreativa de la ermita de Santa Bárbara.


Encontramos en el paraje esta fuente.

"Está la fuente muda,
y está marchito el huerto.
Hoy sólo quedan lágrimas
para llorar. No hay que llorar, ¡silencio!"

                              Antonio Machado

Este panel junto a la ermita nos da una breve información sobre la ermita, de finales del S. XVII aunque su aspecto actual es fruto de posteriores reformas.


Esta es la fachada de la sencilla ermita de Santa Bárbara, patrona de Bolbaite.
En este punto alcanzamos la máxima altura de la ruta.

"Y fue como un ¡amén! en ese instante
el toque de oración que alzó vibrante
la rítmica campana de la ermita."

                 Juana de Ibarbourou


Aplicando la cámara en la ventanita de la puerta obtuvimos este resultado.


Estas son las vistas desde la ermita. En primer plano Bolbaite; al fondo las inconfundibles cimas del Benicadell y el Montcabrer.

Tras disfrutar de las vistas nos disponemos a bajar. Ahora lo haremos por la carretera.
Pasamos junto al Restaurante La Ermita.


Antes de comenzar la bajada nos detenemos para disfrutar de esta preciosa carrasca.


También disfrutamos hacia el este de la Sierra de Corbera.


Hacia el suroeste distinguimos las cimas del Peñalva y el Mondúver.


La carretera da algo más de vuelta, pero nos resulta más cómoda para bajar. En un claro entre los pinos vemos Bolbaite.


Llegamos a las puertas de Bolbaite de nuevo, pero esta vez no entraremos al pueblo.


Vista atrás hacia el cerro de la ermita de Santa Bárbara.
Seguimos por un camino rural que nos llevará hasta Chella entre naranjos, olivares, campos de caquis, almendros, higueras...

Poco a poco dejamos atrás Bolbaite.


Llegamos a un cruce donde vemos una paleta del GR-332 que vamos a seguir.


Encontramos muchos campos de olivos. Muchos de ellos eran olivos jóvenes. Pero encontramos algún olivo de cierta edad en el que nos detuvimos unos instantes.

"Levántate, olivo cano,
dijeron al pie del viento.
Y el olivo alzó una mano
poderosa de cimiento."

       Miguel Hernández


En diversos tramos del camino de vuelta encontramos rodales de Plumero de la Pampa, especie invasora que crece rápidamente y se adapta a todo tipo de suelos.


También vimos algún pino solitario que siempre nos llama la atención, no sabemos si por su soledad o por su resignación.

"Dan vida a mi mediano pensamiento
el ver un pino y una fuente clara
en esta soledad que el alma adora."

      Luis Carrillo y Sotomayor

También encontramos muchos campos de caquis que ya perdieron hojas y frutos, esperando una nueva primavera que los alegre.


Seguimos por cómodos caminos rurales que nos acercan hasta Chella.


En el kilómetro diez de ruta, a poco más de un kilómetro del fin, nos desviamos a la izquierda del camino para visitar las cuevas del Turco. Nos extraña que el desvío no esté señalizado.


A cien metros de desviarnos llegamos a este mirador que nos da una explicación posible de lo que pueden ser estas cavidades en la pared.

Se trata de entre 15 y 20 covachas excavadas en la roca entre el año 711 y 716 en época de Al-Ándalus. Se desconoce exactamente su utilidad aunque lo más probable es que se utilizaran para protegerse de ataques.


Ya únicamente nos resta llegar a Chella.


A escasos metros antes de cruzar el río Sellent vemos estas ruinas. Junto a ellas, un sendero a la izquierda nos baja hasta la base del Salto. Nosotros no bajamos porque ya lo hicimos en 2022 y en esta ocasión teníamos prisa. Pero existe esta opción.


A escasos metros de las ruinas pasamos por encima del puente de tres ojos sobre el río Sellent y desde su barandilla nos asomamos a ver la caída desde aquí.


Seguimos ahora por el camino de la derecha que nos lleva a Chella.


Para acabar en el punto donde empezamos hemos de subir hasta allí callejeando por Chella.
Entramos a Chera por la calle Mayor.


Y nos desviamos por la primera calle empinada a la izquierda, la calle Morera que nos dejará en el mirador del Castillo.


En la fachada de algunas casas vemos estas curiosas baldosas con palabras coloquiales y el significado con el que se usan en el pueblo.


Arriba del todo, giramos a la derecha a buscar el mirador donde empezamos esta mañana.


Y llegamos, por fin, de nuevo al mirador del Salto de Chella.


Terminamos la ruta como la empezamos: disfrutando de esta espectacular belleza natural que produce el río Sellent en este punto dejándose caer desde una altura de veinticinco metros para seguir su camino y tributar sus aguas al Júcar.

Y terminamos una semana más otra ruta. Tal vez nos vean raros por realizar esta preciosa actividad que es el senderismo aunque nos cueste madrugar, cansarnos, pasar frío, calor, dificultades...pero que nos llamen locos, porque como dice el refrán "cada loco con su tema".

Pincha en el enlace para ver las fotos de la ruta.

Debemos disfrutar de la montaña siempre de la manera más segura posible para evitar riesgos y accidentes. Para ello es importante que leas estos consejos sobre "Seguridad en la práctica de senderismo y emergencias en montaña".

La ruta en el mapa



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