“El simple hecho de ponernos en ruta no nos hace peregrinos. El
peregrino se hace paso a paso, día a día, noche a noche, jornada tras jornada
mientras va recorriendo el Camino.” (“El Camino Mágico de Santiago”, Xosé
Azofra Carballo). Vamos pues, paso a paso, día a día, noche a noche, jornada tras jornada recorriendo ese camino que nos haga peregrinos.
El Camino de Baztán es un antiguo camino hoy en día minoritario, pero que en la Edad Media fue tan utilizado como el Camino Francés o el Aragonés. Desde Bayona partían peregrinos procedentes de distintos puntos de Europa o llegados por mar para realizar la peregrinación bien yendo a Irún siguiendo el Camino de la Costa o el Camino Vasco. Otros elegían la vía de Baztán porque los puertos de Otzondo (575 m) y Belate (938 m) son de menor altitud que los de Ibañeta (1430 m) o Somport (1632) y por lo tanto de más fácil acceso. Este camino empezó a revitalizarse en su parte Navarra en el año 2000 gracias a la Asociación de Amigos del Camino de Santiago en Urdax-Baztán, comenzando a marcarse y acondicionar caminos y senderos. El camino puede recorrerse en cinco o seis etapas con un total aproximado de 120 km, de los cuales unos 35 km transcurren por tierras del País Vasco Francés y el resto por Navarra. Es un camino de gran belleza que vale la pena recorrer.
Hemos dividido nuestro particular camino en seis etapas atendiendo a la disponibilidad de alojamiento y sustento y la dificultad de las etapas. También es posible hacerlo en cinco.
Nos enfrentamos a una de las dos etapas reinas del Camino de Baztán. Se trata de una etapa de largo recorrido que además presenta la dificultad de subir el puerto de Otsondo de 575 m de altitud que subiremos durante los cinco primeros kilómetros de etapa desde Urdax. En nuestro caso se añadió otra dificultad que fue la incesante lluvia que tuvimos durante toda la etapa dificultando el caminar por los caminos y senderos. Una vez superado el puerto de Otsondo descenderemos durante unos seis kilómetros hasta Amaiur, donde paramos a almorzar. Este tramo pasa por un bonito bosque que hará las delicias de cualquier peregrino. Desde Amaiur seguimos dos kilómetros más para pasar por Urrasun. Cinco kilómetros más y llegaremos a Arizkun y con algo más de cinco kilómetros nos plantamos en Elbete, que está pegado a Elizondo, nuestro final de etapa habiendo realizado en total unos 23,4 km aproximadamente.
DATOS GLOBALES DEL CAMINO BAZTANÉS
Total de km recorridos: 121,10 km
Desnivel positivo: 3010 m
Desnivel negativo: 2563 m
Tiempo en movimiento: 23 h 38 min
Tiempo total: 36 h. 11 min
DATOS DE LA 3ª ETAPA
Total km: 24 km
Desnivel positivo: 654 m
Desnivel negativo: 542 m
Tiempo en movimiento: 3 h
Tiempo total: 6 h 25 min
Nuestros presagios se cumplieron y llovía. Madrugamos igualmente porque la etapa era larga, con desnivel y necesitábamos empezar pronto para llegar a Elizondo a una hora prudente. A las seis y media en pie y sobre las siete salida sin desayuno ya que en el albergue de Urdax no se sirve comida de ningún tipo.
En la puerta el grupo preparado para iniciar esta etapa.
Un gato nos mira, entre indiferente y sorprendido, cómo nos enfundamos ponchos y chubasqueros para defendernos de la lluvia.
Y pertrechados contra la lluvia comenzamos a caminar.
Otro inconveniente, además de la lluvia, es la oscuridad reinante que nos va a impedir disfrutar de la belleza del bosque por la que vamos a transitar.
La oscuridad en la que nos movemos impide hacer fotos del entorno y sólo es posible hacerlo en la cercanía de alguien que lleve frontal.
"El cielo que yo más quiero
se ha comenzado a nublar,
mis ojos de nada sirven;
los mata la oscuridad."
se ha comenzado a nublar,
mis ojos de nada sirven;
los mata la oscuridad."
Violeta Parra
Caminar a oscuras implica también dificultad en saber bien donde pisas porque fuera del círculo de luz de los frontales no vemos nada y no todos llevamos frontal. Era un caminar a ciegas y por ello incierto, ¿pisaremos adecuadamente?
Tuvimos que esperar más de una hora para ver cierta claridad que nos permitiera, aunque de manera muy limitada, una mínima visión del entorno.
Aunque con la escasa luz que había, éramos conscientes de lo que nos estábamos perdiendo. Más que ver intuíamos que estábamos rodeados de un bello bosque que la falta de luz nos impedía disfrutar del todo. Pero esto son imponderables que no podemos ni prever ni controlar y forman parte del camino, de cualquier camino.
Otro inconveniente de la lluvia, menos importante, es que restringe mucho la realización de fotos por dos motivos principales. Uno, que no se nos moje la cámara de fotos y, dos, obtener fotos con un mínimo de calidad. Por ello en esta etapa no pudimos captar todas las imágenes que nos hubiera gustado y muchas de las que hicimos no tienen la calidad que deberían.
No he comentado nada aún sobre un elemento añadido que se sumaba a todas estas inclemencias que he ido citando. Se trata del desnivel que estábamos subiendo desde que salimos, que hizo que el grupo se estirara bastante debido a la dureza de la subida agravada por la lluvia que la hacía casi impracticable por el terreno mojado con piedras resbaladizas, barro...
Poco antes de llegar al puerto de Otsondo cruzamos esta portezuela que nos costó por su estrechez.
Y llegamos a un área recreativa en el puerto donde vemos mesas de madera para picnic y otros elementos como aseos, etc.
También hay mesas con asientos de piedra.
El entorno es muy bello y la lluvia que cae le da cierto aspecto fantasmagórico que le confiere un apariencia especial.
"Hermano,
bajo la niebla de la tarde triste,
desnuda vuestra alma;
que el corazón es viejo y sabio.
Y el corazón existe."
Liber Falco
En el puerto de Otsondo, punto más alto de la etapa, tras algo más de cinco kilómetros de fuerte subida, con lluvia y poco más de hora y media caminando, el grupo va llegando poco a poco. Esperamos aquí para volvernos a agrupar. La lluvia hace incómoda la espera. Además, mojados como vamos, el cuerpo empieza a enfriarse.
"El frío sueña
con estampido - eternidad. La vida
es un instante
justo para decir maría. Silencio."
Vicente Aleixandre
Puerto de Otsondo.
Este panel que encontramos en el lugar en el que esperamos a los integrantes del grupo nos explica que en la zona existen gran cantidad de bunkers de la Guerra Civil y que existe un trazado para visitarlos.
Mientras esperamos este petirrojo sobrevolaba la zona y se dignó, después de muchos intentos, en posar para mí.
"Y yo me iré; y estaré solo, sin hogar, sin árbol
verde, sin pozo blanco,
sin cielo azul y plácido…
Y se quedarán los pájaros cantando."
Juan Ramón Jiménez
Con el grupo reunido, cruzamos la carretera para seguir por un camino en descenso.
Escasos metros de haber cogido el camino lo dejamos para seguir un sendero por la derecha que vemos bien marcado.
Es sendero en bajada nos adentra en un tupido bosque que bajo la lluvia y la niebla se va a convertir en un bosque mágico.
La lluvia y la niebla presentan un paisaje difuso, apenas visible, que nos priva de un disfrute mayor. Pero, por contra, nos ofrece un paisaje diferente, con un encanto especial que le confiere también belleza.
Vemos lágrimas en esta rama y nos preguntamos si estará llorando. Y si es así, ¿por qué llora?
"Y si un día una lágrima denuncia mi tormento,
el tormento infinito que te debo ocultar,
te diré sonriente: «no es nada... Ha sido el viento».
Me enjugaré una lágrima... ¡Y jamás lo sabrás!"
José Ángel Buesa
A algo menos de un kilómetro de haber cogido este sendero nos aparece esta bifurcación que nosotros vamos a seguir por la derecha siguiendo la indicación de la flecha amarilla. Vimos luego que por la izquierda también saldríamos al mismo sitio. Desconocemos cómo sería el camino que dejamos, pero éste os aseguro que valió la pena porque nos introdujo en un bosque de cuento que disfrutamos mucho a pesar del agua.
En este tramo por el interior de este mágico bosque cruzamos tres puentes de madera que salvaban sendos arroyos. El de la foto es uno de ellos.
La belleza del bosque nos hizo olvidar la pertinaz lluvia que nos estaba acompañando. Acaso los habitantes mágicos del bosque elfos, hadas, duendes, gnomos... no habían salido hoy, pero notamos sus presencia a cada paso. Tal vez la lluvia no era un problema para ellos.
Seguramente las babosas, dada la condición húmeda de su cuerpo, agradecen esta lluvia incesante.
Es evidente que pese a la lluvia, caminar por un bosque tan bello y mágico es un privilegio no al alcance de todos y nos lleva a pensar en muchas cosas.
“Así
es, y si no me quejo del dolor, es porque no está permitido a los caballeros
andantes quejarse de ninguna herida, aunque se les salgan las tripas por ella.”
(“Don Quijote de la Mancha”, Miguel de Cervantes, traducción al español
moderno de Andrés Trapiello)
El sendero desemboca en un camino asfaltado y más llano que nos facilitará el andar. Aquí coincidía el camino que habíamos dejado en la bifurcación que encontramos antes de internarnos en el bosque.
El camino sigue ofreciendo bellos entornos que adquieren un halo de misterio debido a la niebla que lo invade.
También disfrutamos de imágenes menos mágicas o misteriosas y más de la vida real, como estas vacas pastando tan ricamente.
Aproximadamente a los once kilómetros llegamos a Amaiur/Maya. Lo primero que nos encontramos es el edificio de la ermita del Pilar.
Aquí, en su porche, nos fuimos resguardando de la lluvia a medida que íbamos llegando. Tres mujeres del lugar conversaban animadamente. A nuestra llegada intercambiamos conversación.
En las proximidades de la ermita, Wikiloc empezó a funcionar mal, tal vez debido a las condiciones meteorológicas adversas, y empezó a tener fallos de conexión con los satélites. Por ello, desde aquí el track quedó algo desvirtuado. Pero lo cierto es que la señalización evita la pérdida.
En Amaiur/Maya se puede visitar su castillo, en la cima del monte Gaztelu, uno de los últimos baluartes de resistencia a la conquista de Navarra por parte de Castilla. No tuvimos ocasión de visitarlo por falta de tiempo, de ganas y todo ello agravado por la lluvia. En la base del monte se colocó en 2007 este monolito en honor al "Resistente Desconocido". En él está inscrito el lema Pro libertate patriae, gens libera state ("De pie la gente libre a favor de la libertad de la patria") (fuente: Wikipedia)
Entramos en la población.
En el Hotel Bar Restaurante Jauregui Borda pudimos recuperar fuerzas ya que que estábamos sin desayunar y aún nos quedaba algo más de la mitad para llegar a Elizondo.
Tras el sencillo pero reconstituyente almuerzo, seguimos el camino cruzando esta bella población con casonas blasonadas y bonitas fachadas y balcones.
Pasamos bajo la puerta de entrada a Amaiur/Maya (o salida en nuestro caso) que tiene esta original arcada de medio punto.
A la salida del pueblo nos topamos con la iglesia de la Asunción.
Junto a la iglesia, este crucero.
A la salida de Amaiur/Maya nos topamos con la N-121-B que seguiremos doscientos metros.
Y la abandonaremos por la derecha junto a este ceda el paso.
Apenas unos metros desviados de la carretera dejamos el camino para seguir por la izquierda por este sendero.
Transitaremos por este bonito sendero, aunque la lluvia nos hace caminar con precaución por la presencia de piedras mojadas y tramos embarrados.
A pesar de ir mojados, nos reconforta caminar por estos antiguos caminos llenos de serenidad y belleza.
Más paisajes rurales.
Entramos en Urrasun por la ermita de Santiago. Kilómetro 13 aproximadamente.
Fachada de esta sencilla ermita de Santiago de Urrasun.
Urrasun es pequeño y enseguida estamos de nuevo en un bonito camino.
No podían faltar las setas que hemos estado viendo en estas tres etapas.
¿Os gusta el camino?
Aunque generalmente el ganado pasa de nosotros, en esta ocasión este caballo se acercó curioso a husmear.
Cruzamos este pequeño puente que salva el arroyo de Amaiur.
Y salimos de nuevo a la carretera N-121-B que volvemos a cruzar para seguir de frente.
Seguimos unos doscientos metros por el polígono industrial de Ordoki y giramos a la derecha.
Doscientos metros más y llegamos al puente de Berroko que salva las aguas del río Baztán.
Antes de cruzarlo posamos para la posteridad.
Apenas un kilómetro nos separa de la siguiente población. Se trata de Arizkun.
La lluvia ha dado una pequeña tregua y en este tramo de camino rodeado de vegetación el espíritu se serena y reflexiona.
“Avanza con resolución y alcanzarás la verdadera paz. Cuando no puedas
ser calificado como sabio ni como persona ordinaria, serás igual que el pájaro
liberado de su jaula.” (maestro Yuanwu, “La esencia del Zen”, Thomas Cleary)
Entramos en Arizkun.
Pasamos por delante del Monasterio de Nuestra Señora de los Ángeles.
A la salida del pueblo nos llama la atención este original macetero hecho con la gigante rueda de un tractor. Había más maceteros en los alrededores.
Seguimos cruzando el pueblo por la calle Tximindo que coincide con la carretera local NA-2601.
A ambos lados encontramos bonitas casas construidas con muy buen gusto. Nos encantan los pueblos tan cuidados.
A la salida de Arizkun pasamos por la escuela pública. La fotografío por defecto profesional, me llaman las escuelas.
Nuevamente campo y verde.
Y senderos de gran belleza a los que no puedes acceder si no es caminando.
Como he dicho en muchas ocasiones esto es un privilegio.
Qué precioso roble. Son majestuosos y colosales sin pretenderlo.
Salimos a una carretera local.
Otra bella estampa la de estos robles encarados mirándose uno a otro.
Y qué decir de la serena estampa que representa esta manada de vacas descansando ya apaciblemente en el prado.
De vuelta a nuestra cotidianeidad viene muy a menudo a nuestra mente la imagen de estos preciosos caminos que echamos de menos.
Verdaderas obras naturales estos ejemplares que hemos ido viendo durante toda la etapa. La naturaleza es un museo al aire libre del que todos deberíamos disfrutar. Precioso roble que merece un poema.
"No te des por vencido, ni
aun vencido,
no te sientas esclavo, ni aun esclavo;
aunque sientas pavor, piénsate bravo,
y arremete feroz, ya mal herido.
Haz igual que el robledal, cuya grandeza
necesita del agua y no la implora…"
Almafuerte
Miro estas dos casas casi idénticas y veo en ellas el reflejo de lo que pasa en las personas. La de la izquierda, descuidada, sin atenciones que la hayan ido remozando...La de la derecha, claramente muy bien cuidada y conservada. Tomemos ejemplo y cuidémonos.
Bonita imagen la de este árbol inclinado por los azotes del viento.
"¿Ves ese roble que abatir no pudo
ayer el huracán que asoló el monte
y que finge en el monte un alto y rudo
centinela que mira el horizonte?
el rayo apenas lo agrietó; sereno
sobre su vieja alfombra de hojarasca
se yergue aún como retando al trueno
que la furia azuzó de la borrasca."
ayer el huracán que asoló el monte
y que finge en el monte un alto y rudo
centinela que mira el horizonte?
el rayo apenas lo agrietó; sereno
sobre su vieja alfombra de hojarasca
se yergue aún como retando al trueno
que la furia azuzó de la borrasca."
Julio Flórez
Salimos de nuevo a la N-121-B
Cruzamos un puente sobre le río Baztán, que da nombre al valle. Más adelante, a partir de la población de Santesteban donde se le une el río Galbaraialde, pasa a denominarse Bidasoa.
Río Baztán.
“…aunque nunca supe el nombre de aquel río del cuento, lo que sí sabía
es que las aguas de todos los del mundo vienen a dar al mar y arrastran con
ellas las lágrimas de quien llora en su orilla.” (Leonardo en “La Reina de las Nieves” de Carmen Martín
Gaite)
Cien metros después de cruzar el río abandonamos la carretera por un sendero a la izquierda que transcurre un tramo paralelo al río.
También un tramo muy bonito.
Aquí vemos junto a nosotros las aguas del Batzán.
El camino nos lleva a Elbete.
Un poco más adelante, antes de entrar en Elbete detuve la grabación del trakc y lo finalicé porque marcaba señal débil y hacía líneas y curvas extrañas en el itinerario. Pero el camino a Elizondo no tiene pérdida. Está pegado a Elbete y llegaremos enseguida.
Entrando en Elbete.
Pasamos junto a la iglesia de la Santa Cruz.
Recorremos sus calles, solitarias, silenciosas...tal vez debido a la pertinaz lluvia que nos ha acompañado en toda la jornada con alguna leve parada.
Entramos en Elizondo. Este panel nos informa de ello. Gracias al panel somos conscientes de haber cambiado de localidad.
El Baztán nos saluda en la entrada.
Callejeamos por sus calles en busca de la pensión Elizondo, donde nos alojaremos esta noche. Al fondo las dos torres de la iglesia de Santiago.
El pueblo está de fiesta.
Pasamos por delante del Ayuntamiento de Baztán. Está ubicado en la plaza de los Fueros.
Plaza de los Fueros de Elizondo
Callejeando por Elizondo en busca del hostal.
Pasamos por delante de la iglesia de Santiago de camino al hostal.
Llegamos al hostal y dada la hora nos vamos directamente a buscar un sitio donde comer. Al ser sábado y festivo en Elizondo está difícil encontrar sitio.
Una rica ensalada de tomate.
Y unos platos combinados que saciaron nuestro apetito.
Y la foto para que se aprecie el esfuerzo que hace el peregrino para alimentarse.
Tras la comida, vuelta al hostal y ahora sí, ducha y descanso. Como la tarde estaba fea y llovía tampoco hubo paseo por la tarde, al menos por mi parte. Por la noche salimos a cenar esta vez con el local ya reservado.
Fue una cena ligera a base de platos de pescado muy sabrosos y bien cocinados.
Foto de la cena que pondría fin a esta dura etapa por el desnivel inicial y por la lluvia que enmarañó todo el recorrido. Pero al mal tiempo buena cara, porque todo en esta vida tiene solución menos la muerte. Mañana será otro día. Nos espera una etapa más benigna y seguramente con buen tiempo.
“La
vida y la historia del ser humano consisten en ser peregrino de la propia
existencia” Gilbert Keith Chesterton
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