“Pero
no hay nada que llegue a mucho que no empiece por poco.” (“Al morir don
Quijote”, Andrés Trapiello). Vamos a empezar por poco para más adelante poder llegar más lejos. Ese es el motivo de esta ruta que os presento, sencilla pero que cumple con creces este objetivo.
Realizamos de nuevo esta ruta que hicimos por primera vez en octubre de 2011 (PR-CV 329 "Ruta del Salt"). Ya ha llovido un poco (o mucho, según se vea). Se trata de una ruta corta y sencilla pero que nos viene muy bien a nuestro objetivo que no es otro que retomar la actividad senderista que ha estado en pausa durante el verano. Con vistas a mejorar nuestro estado físico había que comenzar con algo sencillo que vaya calentando motores para metas mayores que han de venir en breve. Nuestra ruta parte desde la Biblioteca municipal de Náquera (aunque oficialmente comienza junto al Ayuntamiento de la población) y recorre por completo el PR-CV 329 en el sentido de las agujas del reloj. La ruta transcurre en su totalidad por pista forestal y está bien señalizada. No presenta ninguna dificultad especial aunque encontraremos alguna cuesta que nos sacará los colores si no tenemos una buena preparación física. También entorpece mucho que el suelo esté lleno de mucha piedra suelta que hace muy incómodo caminar por las pistas. Aunque la ruta pasa por la fuente del Oro, un cartel avisa de que debido a la falta de caudal no mana la fuente.

Se nota que el otoño está próximo. El amanecer se retrasa poco a poco y la luz a primera hora es muy tenue. Hemos aparcado junto al la Biblioteca Municipal de Náquera para empezar nuestra ruta de hoy, aunque oficialmente el inicio del PR-CV 329 está junto al Ayuntamiento de la localidad.
Aquí estamos dispuestos a retomar nuestra actividad senderista algo paralizada durante le verano. Hoy iré conmigo mismo, no tengo compañeros de fatiga.
Subimos por estas escaleras.
Salimos a una rotonda que bordeamos para ir a buscar la salida por el camí del Salt, que vemos delante de nosotros.
Salimos de la rotonda por esta subida donde vemos paletas direccionales.
Las paletas indican una ruta ecuestre con marcas rojas y la nuestra "Ruta del Salt" con señales amarillas y blancas que vamos a encontrar durante todo el recorrido.
Apenas hemos dejado la rotonda avanzamos ya por el interior de un tupido bosque de pinos.
Se agradece el frescor de la mañana.
"En los bosques, perdido, corté una rama oscura
y a los labios, sediento, levanté su susurro:
era tal vez la voz de la lluvia llorando,
una campana rota o un corazón cortado."
Pablo Neruda
Llegamos a esta primera bifurcación. Encontraremos varias en todo el recorrido.
Aquí vemos las paletas que nos marcan dos caminos y habremos de elegir uno. En 2011 elegí el de la derecha, "Camí del Salt". En esta ocasión variaremos la decisión y tomaremos el "Camí del Fondo". Por la derecha el camino va por la ombría del Pinar.
Además de pinos, en este primer tramo encontramos olivos, algarrobos... En la foto vemos un bonito ejemplar de algarrobo que nos hizo detener un instante.
"Ya de su creación, tal vez, alhaja
algún sereno aparte campesino
el algarrobo, el haya, el roble, el pino
que ha de dar la materia de mi caja."
Miguel Hernández
Es maravilloso caminar en el silencio de la mañana por medio del bosque y con el frescor que sale de la tierra húmeda debido a la fuerte lluvia caída el miércoles.
Este silencio propicia un ambiente especial que nos lleva a la reflexión.
“La vejez empezó siendo el miedo a tropezar y
caerse, a no ver el siguiente peldaño al bajar una escalera, a ser arrollada
por alguien más rápido.” (Adriana Zuber en “No te veré morir” de Antonio Muñoz
Molina)
Nosotros aún no hemos visto ningún rayo de sol, pero en las lomas de las montañas cercanas ya vemos su luz iluminándolas.
En todo el recorrido nos iremos encontrando con paneles informativos sobre diferentes elementos que vamos a encontrar durante la ruta. En éste de la foto nos ilustra de la flora autóctona que vamos a encontrarnos: pino carrasco, brezo, jaguarzo, jara, tomillo, cantueso, madroño, coscoja, mirto, aladierno, lerntisco, carrasca, alcornoque, romero, madreselva, palmito, zarzaparrilla...flora típica del bosque mediterráneo
Pasamos por un rincón que se conoce como el parque del dragón por estas piedras en forma del animal mitológico.
Siguiendo el camino nos encontramos con esta curiosa imagen del Montcúdio (501 m) en la que parece que una hilera de pinos trepe de uno en uno por la ladera intentando alcanzar su cima.
También vamos a encontrar, además de los grandes paneles de información otros más pequeños a modo de ficha botánica con las especies que vamos encontrando. Pero he podido comprobar que en bastantes casos la ficha no se corresponde con la especie junto a la que está. Tal vez en su día lo fuera, pero la vegetación cambia y es necesario revisarlas, cosa que evidentemente nunca se hizo.
En la ficha de la foto pone que estamos frente a un brezo, pero lo que vemos es una mata de labiérnago.
Nuevo cruce sin pérdida porque encontramos el poste que nos quía.
Y uno más.
Hacia el norte podemos ver el cordal del castillo de Serra que hemos recorrido en varias ocasiones.
En la misma dirección vemos la poblada cima del Alt del Pi (716 m). Son tiempos modernos los que han poblado las montañas de estos artilugios de hierro.
Hacia el lado opuesto acercamos con el zoom de la cámara la Creueta del Pinar de Náquera (431 m) en la que también hemos estado en varias ocasiones.
En una subida bastante mantenida llegamos al Observatorio del Fenassar. Como dije antes, encontramos un panel informativo, en este caso referido a la "Restauración Hidrológica y forestal".
Nos acercamos al extremo y podemos contemplar la Creueta y el Pinar.
Hacia el lado opuesto, uno de los protagonistas de hoy, el Montcúdio.
Y hacia el oeste La Gorrisa (586 m) con el Convento de las Carmelitas Descalzas de Serra en la base.
Seguimos subiendo con cierto esfuerzo y con un terreno plagado de piedra suelta que nos hace subir con cierta dificultad.
A cuatrocientos metros del observatorio accedemos al Mirador del Fenassar.
El Mirador del Fenassar en 2011.
En el mirador encontramos otro panel, éste específico de la ruta del Salt. Como se aprecia, aunque es legible, le hace falta el cambio.
Éste es el panel que nos encontramos en 2011.
Desde el mirador atisvamos de nuevo la esbelta "Creueta", también protagonista, como el Montcúdio, de esta ruta.
Encontramos también este otro panel en el mirador. Versaba sobre los efectos de los incendios forestales en el medio. Este ya está ilegible y es necesaria su actualización. No sabemos a quien corresponde hacerlo, pero sería interesante porque la información que aportan es valiosa.
El mismo panel en 2011.
Es evidente que el tiempo causa mella en las cosas y es evidente viendo estos dos casos de los paneles informativos. Esto nos llevó a la reflexión de que lo mismo pasa con nosotros y muchas veces no somos conscientes. El tiempo pasa inexorablemente por todo y por todos. No reconocerlo o no querer darnos cuenta de ello es esconder la cabeza como el avestruz.
En el mirador encontramos un arbusto hermoso de madroño. Los frutos aún no estaban aptos para el consumo. Encontramos muchos más arbustos durante el recorrido.
Tras la breve parada en el mirador acometemos el último tramo de subida que nos queda hasta el collado de Mateo o de les Galgues como aparece ahora. Buena pendiente que nos hará agitar nuestra respiración. En este tramo tuve la agradable casualidad de cruzarme con Jaime, amigo y compañero de rutas durante mucho tiempo, dedicado ahora a la actividad de carrera de montaña y que entrenaba con su club por la zona.
Como curioso de la flora que soy, me detuve prácticamente en todas las fichas de flora que me iba encontrando. En esta nos informa del "espino albar". Pero lo que teníamos delante era una hermosa y aromática mata de romero. Necesitan una urgente renovación para conseguir el objetivo por el que se pusieron.
Alcanzamos el collado de Mateo, donde confluyen varias pistas. En él encontramos el edificio de lo que nos parece un depósito de agua. Seguiremos por la pista de la izquierda, dirección al Pi del Salt.
“Cuando
tengas que elegir entre dos caminos, pregúntate cuál de ellos tiene corazón.
Quien elige el camino del corazón no se equivoca nunca.” (Popol Vuh)
En el collado empezamos a recibir los primero rayos de sol que ponen en evidencia que, a pesar de las apariencias, no voy solo. Mi compañera siempre va conmigo aunque no siempre es visible como ahora. Cuando tengo algo que contar, se lo cuento a ella que me escucha sin discutirme casi nada.
"Vivid, la vida sigue,
los muertos mueren y las sombras pasan."
Antonio Machado
A nuestra izquierda dejamos esta balsa cinegética.
Encontramos un nuevo cruce convenientemente señalizado. Derecha.
Vamos alcanzando cierta altura que nos permite ampliar el horizonte de visión y vemos, por ejemplo, las grúas de la zona portuaria de Valencia).
O la Ciudad de las Artes y las Ciencias.
Camino del Pi del Salt se nos presenta esta silueta afilada de la Mola de Segart (566 m).
Llegamos hasta el paraje del Pi del Salt, donde podemos disfrutar en toda la plenitud de este precioso ejemplar de Pino carrasco, de algo más de dieciocho metros de altura, un diámetro de copa de unos veinte metros y una antigüedad estimada en más de ciento cincuenta años. Una verdadera joya natural digna de ver.
"Al bosque me llevó mi fantasía,
y en su fondo erizado de retamas,
hallé un gigante pino, cuyas ramas
eclipsaban la luz del medio día."
Manuel del Palacio
En este paraje no podía faltar su panel. En este caso con los datos del pino monumental y la información sobre la cantera que encontramos en este lugar, con cuyas piedras era común fabricar muros y construcciones de piedra en seco.
Cantera del Salt.
La cruzamos para dirigirnos enfrente al paraje en el que se encuentra una pequeña área de picnic donde vamos a almorzar.
Antes, nos detenemos a informarnos en este panel del uso de las extracciones de las rocas de estas canteras.
Llega el momento esperado y sosegado del almuerzo donde el silencio y las vistas son nuestra mejor compañía.
Almorzar en este "bar" al aire libre, disfrutando del Pi del Salt, no tiene parangón.
En la lejanía, entre la neblina, podemos ver la urbe.
Tras almorzar y disfrutar de las vistas, seguimos nuestro camino que se dirige ahora hasta el Mirador del Barranco del Salt. De camino pasamos junto a más canteras, que ya no se explotan.
De nuevo asoma la afilada silueta de la Mola de Segart, que también hemos visitado en varias ocasiones.
Nos resulta grato y nos sorprende a la vez encontrar un par de olivares trabajados en medio del bosque.
"Sobre el olivar,
se vio la lechuza
volar y volar.
Campo, campo, campo.
Entre los olivos,
los cortijos blancos."
Antonio Machado
Bajo la bóveda de las copas de los pinos nos acercamos al Mirador del Salt.
“A mí me gusta más la sombra de los árboles, porque tiene manchitas de
sol y además se mueve.” (Beatriz en “Primavera con una esquina
rota” de Mario Benedetti)
Al salir de la pinada, nuestra vista se desvía a estas formaciones de rodeno que nos recuerdan los Órganos de Benitandús.
En este punto se encuentra el Mirador del Salt, con vistas al barranco que lleva ese nombre y que nace algún kilómetro más arriba. En el mirador del Salt encontramos este panel informativo que nos ilustra sobre la formación geológica (sinclinal en este caso) que podemos disfrutar desde aquí.
Vistas desde el mirador.
Junto a la valla de madera nace un "sendero" que baja hasta la fuente del Salt. Pongo sendero entre comillas porque no es nada cómodo de bajar por su tortuosidad y algún desprendimiento que lo dificulta, aunque no es muy largo. En 2011 bajamos hasta allí. En esta ocasión no lo hicimos.
Esta es la fuente del Salt que pudimos ver en 2011.
Tras la visita al mirador, retornamos sobre nuestros pasos hasta este cruce donde seguimos por la izquierda.
Nuevo cruce señalizado donde termina el tramo de ida y vuelta al mirador del Salt. Ahora lo seguirremos hacia la izquierda.
Este otro panel también está equivocado. Pone que nos encontramos frente a una madreselva cuando se trata de una zarzaparrilla.
Seguimos ahora por la pista que nos llevará hasta el paraje de la Fuente del Oro.
En esta zona también encontramos canteras abandonadas.
Poste que nos indica que vamos en la dirección correcta.
También encontramos fichas de flora correctas. Esta ficha, por ejemplo, señala que estamos junto a un algarrobo y nos da información sobre él y, efectivamente, se trata de un algarrobo.
Ahora vemos frente a nosotros el paraje del Pi del Salt.
El camino es agradable. Caminar en la naturaleza reconforta. Hoy además hace buena temperatura para caminar. Se agradece.
Llegamos a este cruce. Vamos a seguir de frente dirección a la Fuente del Oro. Tras su visita, volveremos hasta aquí y seguiremos por el camino en subida que sigue por la izquierda.
En la cercanías de la Fuente del Oro, queda a nuestra izquierda el Puntal dels Moros (397 m).
Camino llano y cómodo para acceder a la fuente.
Llegamos al paraje de la Fuente del Oro.
A nuestra izquierda vemos las grandes paellas del Restaurante El Salt, especializado en paellas gigantes.
El paraje de la Fuente del Oro tiene muchos paneles y postes direccionales.
Entre ellos nos encontramos con este que explica la ruta que estamos realizando.
Bajo esta porchada se encuentra la fuente nueva del Oro. La vieja se encuentra un poco más arriba subiendo unas escaleras.
No pudimos apagar nuestra sed en la fuente porque no tiene caudal según informa una hoja en la pared y que indica que el manantial está seco. Una lástima. Esta fuente era muy visitada para cargar garrafas de agua hace años.
"Ya no mana la fuente, se agotó el manantial;
Ya el viajero allí nunca va su sed a apagar."
Rosalía de Castro
Dejamos constancia de nuestro paso por la fuente antes de proseguir nuestro camino.
Volvemos por donde vinimos y reparamos en esta señal tan conocida por los que transitamos por el monte y que no está mal que nos recuerden el cuidado que hemos de tener por el peligro de incendio, sobre todo en épocas de calor.
Aprovechamos este tramo llano antes de volver al cruce porque luego tenemos una buena subida.
Siempre hay cosas que nos pasan por la cabeza. Es inevitable.
“Así
es, y si no me quejo del dolor, es porque no está permitido a los caballeros
andantes quejarse de ninguna herida, aunque se les salgan las tripas por ella.”
(“Don Quijote de la Mancha”, Miguel de Cervantes, traducción al español
moderno de Andrés Trapiello)
De nuevo en el cruce.
Ahora seguiremos por la izquierda en fuerte subida durante unos seiscientos metros hasta el viejo depósito de agua del collado de Mateo.
Pasamos por delante del Pozo de la Fonteta.
Desde esta parte de la ruta también es visible el paraje del Pi del Salt.
Nos espera una fuerte subida con terreno pedregoso e incómodo y con algo de calor, pero que superaremos con paciencia.
¿Os suena?
Ya la hemos visto alguna vez durante la ruta. No quiere que nos olvidemos de ella.
Ya tenemos a la vista el depósito. Desde aquí ya todo será bajada. Es un alivio después de la subida.
También tenemos buenas vistas sobre la Gorrisa y el convento de Carmelitas de Serra.
Y, ¡cómo no!, de la omnipresente Creueta.
Agradecemos los tramos en la sombra. Hemos hecho bien en dejar el tramo de ombría para el regreso.
En la bajada tuve otro agradable encuentro con Diego, también acabando una carrera de montaña. Ha sido una ruta muy transitada por senderistas, corredores y ciclistas.
No hemos visto muchas carrascas, pero aquí tenemos unas cuantas juntas.
Desde esta parte del sendero acercamos con zoom el paraje del Mirador del Fenassar.
También vemos de nuevo los restos del castillo de Serra.
Un nuevo panel (no sé cuántos hemos visto ya) que nos señala las principales cimas que podemos ver desde este punto.
Bonita vista hacia el norte con el Sierro, cordal del castillo y el castillo de Sierra.
También vemos la población de Serra.
Se despiden de nosotros las antenas del Alt del Pi.
También nos volvemos a detener para fotografiar la curiosa vista del Montcúdio con esa hilera de pinos en ascenso a su cima como cualquier grupo senderista.
Ya en los últimos metros pasamos junto a la entrada de un aparcamiento.
Salimos a la rotonda y la bordeamos en el sentido contrario al que lo hice esta mañana.
Y finalmente terminamos la ruta donde la iniciamos esta mañana.
Ha sido una ruta sencilla pero muy gratificante que nos ha servido para comenzar a recuperar un estado físico que nos permita abordar metas más importantes. Como dije en la presentación de la ruta "no hay nada que llegue a mucho que no empiece por poco". Ya hemos empezado con poco. Esperemos llegar a más.
La ruta en el mapa
La ruta en Wikiloc