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miércoles, 24 de noviembre de 2021

ARGELITA (23/10/2021)

 "Delante está el campo, ya verde. Frente al cielo inmenso y puro, de un incendiado añil, mis ojos-¡tan lejos de mis oídos!- se abren noblemente, recibiendo en su calma esa placidez sin nombre, esa serenidad armoniosa y divina que vive en el sin fin del horizonte..." ("Platero y yo", Juan Ramón Jiménez). Nuevamente otra ruta en busca de esa placidez sin nombre, de esa serenidad armoniosa y divina que encontramos cuando, desde lo alto de una montaña, oteamos el lejano horizonte.

En esta ocasión nos vamos a Argelita, en el Alto Mijares, a realizar una entretenida ruta que vi al estupendo senderista, blogger y amigo Dani Alcalá. En ella, disfrutaremos de esos horizontes sin fin que tanto nos gustan y que tanta placidez nos producen.


Llegamos de noche a Argelita. La luna aún nos saludó a nuestra llegada.

"De noche blanca corría,
blanca corría la luna
y yo corría tras ella.
De repente la perdía
de repente aparecía."

                      Liber Falco

"Mas apenas comenzó a descubrirse el día por los balcones del oriente..." nosotros comenzamos a caminar por las silenciosas calles de Argelita.


A la luz de las farolas, con el fondo de una de las dos torres que quedan en pie del castillo-palacio del gobernador Zayd Abu Zayd en Argelita (la pequeña Argel), nos hacemos la foto de grupo. 
De derecha a izquierda, Rafa, Carmen y servidor.


En la misma plaza, comparte espacio con la torre redonda, la iglesia parroquial de Santa Ana.


Y seguimos entre el silencio de las calles y la luz de las farolas, buscando el río Villahermosa.


En la bajada hacia el río, pasamos junto al remozado lavadero.


Hacia el sur, nos impacta la vista de Peña Saganta.


Y llegamos hasta el cauce del río Villahermosa, afluente del Mijares, cruzado por un puente de cemento que hemos de cruzar.


La Peña Saganta se refleja en el río.


Volvemos la vista atrás y contemplamos la luna que nos recibió al llegar decorando el cielo, que ya clarea, de Argelita, donde destacan las dos torres que quedan del antiguo palacio de Zeyd Abu Zeyd.


Caminamos un centenar de metros para cruzar un camino rural y seguir de frente por el recién señalizado GR-333.


Tomamos una senda que se va a ir empinado y que tiene tramos empedrados.


Mientras subimos, hacia el norte, echamos un vistazo a la impresionante Muela del Buey Negro que nos va a acompañar durante toda la ruta y en la que podemos observar los restos de la muralla del castillo que la ocupaba.


Y Argelita, que vamos dejando cada vez más abajo.


El sendero, aunque zigzaguea y es relativamente cómodo, nos hace esforzarnos un poco por el desnivel que tiene que salvar.


El sendero va cambiando de ángulo y nos ofrece otra vista de Argelita. El día empieza a clarear pero aún no lo está del todo y las fotos no salen todo lo nítidas que sería de desear.


Otra montaña que vemos hacia el norte, singular por su fisonomía y silueta es El Turio.


Esta imagen nos muestra una bonita estampa del valle del Mijares con Espadilla a los pies de la Peña Saganta.


La subida es dura y nos pone las pulsaciones a cien.


Pero más hacia el sur, también la sierra de Espadán es visible. Aquí vemos el pico Espadán.


Los lentiscos mostraban sus frutos.


El brezo lucía exuberante.


Pasamos junto a este aljibe, aunque nos puede pasar desapercibido si no estamos atentos.


Desde el aljibe, nos quedan unos escasos metros hasta dar a un camino terrero.


Salimos al camino y giramos a la izquierda.


Desde el camino, tenemos una amplia visión. Hacia el este se nos muestra el pico del Font de Cabres.


Y nuevamente Peña Saganta y Espadilla.


Y la muela del Buey Negro que no nos deja solos.


Dejamos el camino terrero y seguimos por esta senda, que nos acerca poco a poco a la cima de la peña de la cueva de Pons con las antenas.


Hacia el oeste también tenemos buenas vistas. En la foto, al fondo, la cima del pico Santa Bárbara de Pina. Delante, al centro de la foto, el Campero, en cuyo vértice geodésico confluyen tres términos municipales: Montanejos, Arañuel y Cirat.


Santa Bárbara de Pina con el zoom.


No se nos pasa fotografiar la máxima altura de Espadán, La Rápita.


Ni La Lastra. Ambas hacia el sur.


También hacia el suroeste, el Alto del Pinar es evidente.


Y de nuevo el Campero.


Y salimos a la pista que lleva hasta la zona de las antenas.


Un último esfuerzo y ya estamos. Al fondo vemos las antenas de la peña de la cueva de Pons.


Y no podía faltar en esta lista de cimas, la grande de las grandes de las montañas valencianas: el Penyagolosa.


Vemos este panel que explica una vía ferrata que lleva hasta esta peña de la cueva de Pons pero de manera más directa.


Y llegamos a la cima de la peña repleta de antenas que la afean sobremanera.


Rodeamos las antenas y nos asomamos al vacío.
Argelita tiene este aspecto desde aquí.


La panorámica es excelente sobre el valle del Mijares. Al fondo la sierra de Espadán.


Desde lo alto de la montaña, oteando el horizonte, nos llega siempre el momento de la reflexión. (foto de Rafa Lafuente). Desde aquí nos vuelven las palabras de Juan Ramón Jiménez que utilicé en la presentación "
Frente al cielo inmenso y puro, de un incendiado añil, mis ojos-¡tan lejos de mis oídos!- se abren noblemente, recibiendo en su calma esa placidez sin nombre, esa serenidad armoniosa y divina que vive en el sin fin del horizonte..."


Impresionante la muela del Buey Negro.


Y una última foto con Argelita al fondo antes de seguir nuestro camino.

"Hoy, antes del alba, subí a las colinas,
miré los cielos apretados de luminarias
y le dije a mi espíritu: cuando conozcamos
 todos estos mundos y el placer y la sabiduría
de todas las cosas que contienen,
¿estamos tranquilos y satisfechos?
Y mi espíritu dijo: No,
ganaremos esas alturas sólo para seguir adelante"

                                                     Walt Whitman


Tras la visita a la cima de la peña de la cueva de Pons, nuestro camino prosigue hacia el norte.El horizonte es impresionante.


Ahora caminamos por la meseta de la peña, de manera plácida y tranquila.


Y la constante visión de la muela del Buey Negro nos acompaña una vez más y nos permite imaginarnos el tamaño que pudo tener la fortaleza.


Al llegar a este hito, seguimos a la izquierda por un corto camino que parece perderse y nos hace seguir un poco campo a través hasta alcanzar una pista que seguimos a la izquierda.


Esta es la pista que vamos a recorrer un tramo y que se convertirá en senda que nos va a bajar hasta el cauce del río Villahermosa por una zigzagueante y empinada senda, paralela al barranco del Salto de la Vaca.


Mientras llegamos al inicio de la bajada, entretenemos nuestra mirada con el amplio horizonte que se abre ante nosotros.


Tras llanear un tramo, comenzamos a bajar por el sendero que nos dejará al borde del río Villahermosa.


El sendero pasa de un lado del barranco al otro y sigue bajando zigzagueando  paralelo al barranco del que tendremos buenas vistas.


Acabamos de cruzar al otro lado y apenas tocamos esta pista unos metros para dejarla por el sendero que vemos a la izquierda.


Llegamos hasta este cruce y vemos este poste de madera. Seguiremos dirección a la fuente de los Ignacios.


Las panorámicas de Argelita y el valle del Villahermosa son fabulosas.


La senda no tiene desperdicio. Además de las vistas desde ellas, encontramos también otros elementos que nos producen admiración, como este muro de piedra en seco, que nos habla de la maestría y eficiencia constructiva de un pasado no muy lejano.


A medida que la senda desciende, Argelita aparece más cerca.


En la senda encontramos rincones con encanto, como este paso rocoso.


Si miramos hacia arriba, también disfrutamos con formaciones rocosas caprichosas, como ese "gendarme" que vemos en la foto.


Las verticales paredes de la muela del Buey Negro se muestran inexpugnables y nos hacen imaginar lo difícil que sería la conquista del castillo que albergaba en su amplia meseta, uno de los más grandes en superficie de la provincia.


En la foto, restos de dos masías construidas para tareas agrícolas en el S. XIX que utilizaron piedras del castillo en su construcción.


Aquí vemos restos de lienzo. 


Aspecto de la senda, que presenta mucha piedra suelta que nos hace bajar con cierta precaución para evitar caídas.


Ya vemos el Villahermosa al fondo del valle. Hacia allí nos dirigimos.


Bonito ramillete de brezo que adorna la tortuosa senda y que nos alegra un poco la vista.


Y llegamos a la orilla del río Villahermosa.

"No vas tú por el río:
es el río el que anda
detrás de ti, buscando en ti,
el reflejo, mirándose en tu espalda.
Si vas deprisa, el río se apresura
si vas despacio, el agua se remansa."

                                  Ángel González

Cruzamos el río sin problemas. Tal vez con más agua hubiera sido preciso descalzarse. En la otra orilla buscaremos la fuente de Los Ignacios.


Llegamos al paraje de la fuente de Los Ignacios, donde encontramos mesas de picnic.


Seguimos la flecha de madera para buscar la fuente de Los Ignacios, que nos lleva hasta la orilla del río.


La buscamos pero nuestra búsqueda fue infructuosa. Tal vez no llegamos hasta el enclave adecuado.


Tras la frustrada búsqueda, nos dirigimos dirección Argelita.


Salimos a la carretera y seguiremos por ella aproximadamente quinientos metros.


Echamos un vistazo atrás para ver por donde hemos bajado.


Y también miramos hacia el cauce del río, donde podemos observar que hay tramos en los que el agua no es visible.


Dejamos la carretera por esta senda que vemos salir a la derecha. 


Alcanzamos altura rápidamente. Este tramo se nos va a hacer largo por el desnivel de la senda.
Desde la altura que hemos alcanzado, vemos bajo el puente, el paraje del pozo negro, zona utilizada para el baño en la época estival.


También disfrutamos de la vista de la población de Argelita desde otro ángulo diferente al que hemos visto anteriormente.


Echando la vista atrás, vemos el tajo del barranco del Salto de la Vaca y parte de la senda por la que hemos bajado hasta el río.


El sendero nos ofrece algún tramo de sombra que agradecemos porque el calor aprieta.


Después de un fuerte subida, el sendero desemboca en una pista. A partir de aquí, empezaremos el descenso hacia la población.


Caminaremos más o menos quinientos metros por la pista, que en algún tramo nos ofrece la vista de las antenas de la peña de la cueva de Pons donde estuvimos horas antes.


Y Argelita a vista de pájaro y a la que llegaremos en poco tiempo. Bonito escenario con el telón de fondo de la Peña Saganta y El Turio.


En quinientos metros seguimos una senda a la izquierda que acorta en mucho la pista que llevamos.


El sendero nos devolverá de nuevo a la pista, pero habremos ahorrado mucho tiempo y distancia.


En este punto retomamos la pista que seguimos hacia la izquierda.


Un cómodo paseo, aunque sin sombra, nos acerca a Argelita.


Entramos en Argelita por este punto donde encontramos este panel y las palas del SL-CV 91 "Castillo del Buey Negro", que tiene aquí su inicio.


Y finalmente, llegamos al punto desde el que iniciamos esta entretenida ruta, dándola por terminada.


La ruta en el mapa.




La ruta en Wikiloc.


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Película.


2 comentarios:

  1. Hola Emilio: Bonita ruta la elegida para ese día. Me la anoto para hacerla en la primera ocasión que se descuide la montaña. Un abrazo.

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  2. Hola Emilio.

    Antes que nada, gracias por la mención ;-)

    Es una ruta preciosa de principio a fin, que empieza y acaba en un pueblo precioso. Al enorme valor paisajístico de la ruta hay que añadir que gran parte de ella se realiza por ancestrales caminos de herradura. Otro valor añadido se lo pusiste tú con la buena compañía.
    La fuente de la Fuente los Ignacios está, y va canalizada, entre las dos rocas más pegadas al río, bueno, al menos eso creo yo que es la fuente ;-)

    Un abrazo.

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