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jueves, 12 de marzo de 2020

XXIV SUBIDA FANZARA-PENYAGOLOSA (7/3/2020).

Tras cuatro años sin poder asistir al evento por diferentes circunstancias, este año hemos podido volver de nuevo y realizar la ruta que sin duda más satisfacciones nos produce de las muchas que podemos realizar por la  Comunidad Valenciana. Se trata de la consolidada subida de Fanzara a Sant Joan de Penyagolosa, que este año alcanza su edición nº XXIV. En mi caso, es la sexta vez que acudo a la cita. La ruta nos lleva al ermitorio de Sant Joan de Penyagolosa a través de la cañada Real de Aragón y otros caminos y sendas tradicionales siempre ante el precioso panorama de amplios espacios abiertos inundados de masías, unas en ruinas, otras rehabilitadas o en funcionamiento y siempre con la referencia del Gegant de Pedra, que actúa a modo de imán y nos atrae inevitablemente hacia él.


El Ayuntamiento de Fanzara organiza el evento con la colaboración de la Penya Barcelonista Triplet, Clínica Veterinaria Olucha, Bar d'Abajo y la Comisión 2020. Esta bonita ruta comienza muy pronto. Su largo kilometraje, unos cuarenta kilómetros, hace que la salida sea muy temprana y que el día empiece con un madrugón a las tres de la mañana. A las cinco hemos de estar en Fanzara para que los organizadores cuenten el número de personas que acuden y cobren la cuota por participar.

Nosotros  somos muy puntuales y poco dormidores. Antes de las cinco estábamos ya en Fanzara. El ansia nos puede. Un gran silencio ocupaba las calles de Fanzara.


Esperamos ansiosos que abrieran el bar para cargar la gasolina que nos va a hacer falta.
Nada mejor que un "cremaet" para darnos fuerzas. ¡Muy bueno!


Antes de iniciar la ruta, los encuentros con gente conocida en un ambiente de camaradería, ilusión y alegría es la tónica general.



Antes de salir, la foto de rigor. De izquierda a derecha:  Pascual, servidor, Emilio Romero y Rafa. 



Y, a continuación, la foto de grupo. La condiciones de luminosidad no son las mejores para tomar una foto (y menos con una cámara compacta). Pero sirva la instántanea como recordatorio del momento de la salida. En esta edición participaron cerca de noventa senderistas.


Poco más de las cinco y media daba lugar el inicio de la marcha. Un río de personas animadas y bulliciosas recorríamos los primeros metros por las calles del pueblo, que aún dormían profundamente, sobresaltándose con nuestras voces.

A nuestro paso por las callejuelas del pueblo, podemos disfrutar de alguna de las obras del MIAU que tan famoso se ha hecho (Museo Inacabado de Arte Urbano).



Aquí otra muestra recortada por la luz.


Salimos de Fanzara por la parte alta del pueblo, junto al lavadero municipal.


Nada más empezar, la subida es fuerte. En los primeros kilómetros tendremos que aguantar una buena pendiente, que al ser de inicio, nos pondrá a prueba. La altura conseguida en pocos metros nos permite tomar esta foto de "Fanzara la nuit"



Pocas fotos se pueden sacar en los primeros kilómetros de ruta.
La oscuridad envuelve todo y no es posible.



Lo que imaginamos espectros a los lados del camino, no son más que árboles cuyas ramas se mueven mecidas por el viento y que descubrimos cuando usamos el flash de la cámara.




"Entre el alba y la noche hay un abismo
de agonías, de luces, de cuidados;
el rostro que se mira en los gastados
espejos de la noche no es el mismo.
El hoy fugaz es tenue y es eterno;
otro cielo no esperes, ni otro infierno."

                                   Jorge Luis Borjes

Aproximadamente, llevados unos siete kilómetros, hacemos el primero de los descansos programados por la organización para sobrellevar bien la marcha.
Aprovechamos para tomar algo que nos ayude a continuar.



"Ya no es de noche y no es aún de día."

                                   Jorge Luis Borges

La rojizas nubes nos dicen que tendremos viento.



Ahora ya clarea y el caminar es más ameno. Podemos disfrutar del paisaje, siempre matizado por la tenue luz que aún no acaba de llegar con toda su fuerza.


Ahora al menos, empezamos a ver viejos conocidos: El Turio y la Peña Saganta.



La sierra de Espadán también es visible en toda su longitud de este a oeste.
Al fondo, el Font de Cabres.


El precioso pico Espadán.


Y aunque la foto no me salió nítida, la pongo para dar fe de que vemos muy bien la sierra de Espadán: en la foto, la Rápita.


Frente a nosotros el Cabeço Blanc. En su cima, unas antenas y el vértice geodésico "Cabeza".


Y seguimos avanzando con nuestras sombras por delante.
Unos caminando.


Otros cabalgando.

"Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
que la tierra es tuya.


¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!
"
                            Rafael Alberti

Tampoco se nos escapó el pico de Santa Bárbara de Pina, más modesto que Penyagolosa, pero con mucho encanto y personalidad también. Nos gusta mucho. Tiene unas vistas excepcionales. Ninguna montaña a su alrededor le hace sombra y es visible también desde muchos puntos con sus 1406 msnm.


 Y esta espectacular imagen es una de las primeras que podemos ver en la ruta del Penyagolosa.


Salimos a la carretera de Lucena a Argelita (CV-193) en el km 15. La seguiremos durante unos tres kilómetros y medio, cuando nos desviaremos a la izquierda después de almorzar en el Juncar.


Pero antes pasamos por varias masías.
El Mas del Moro.



Aquí vemos con agrado que hay casas muy bien rehabilitadas (foto de Emilio Romero).


A poco más de un kilómetro del Mas del Moro, vemos el Mas del Perxano, que ofrece esta bonita estampa, con el Penyagolosa de fondo.


Al poco de pasar el Mas del Perxano, nos acercamos al borde del camino para asomarnos a un balcón natural sobre la impresionante Muela del Buey Negro que vemos en la foto, donde apreciamos los restos de la muralla del castillo que aquí hubo.


También vemos el importante tajo del barranco del río Villahermosa en este punto.


Seguimos caminando. Aire puro, cielo azul, amplios horizontes, naturaleza, vida...


Mirando hacia el este, asoman estas agujas que son del Bartolo.



Poco más adelante, dejamos el Mas del Barbero a la derecha del camino.


Al poco de pasar por el Mas del Barbero, llegamos al Mas del Juncar.
Aquí está previsto el almuerzo.


Aquí vemos al grupo, descansando y reponiendo fuerzas.


Nuestro almuerzo.


Y una foto de recuerdo.


En este paraje se encuentra la fuente de San Vicente.



Este panel cerámico junto a la fuente, nos recuerda su nombre.



Tras almorzar, dejamos la carretera y enfilamos de nuevo la cañada Real de Aragón.


Este tramo nos deparará preciosos paisajes. 
Fijaos como el Penyagolosa tira de Rafa y Emilio Romero, de mí también, claro, que voy tras ellos.


En este tramo encontramos bastantes masías, corrales o casas de labranza. La mayoría de ellas en estado ruinoso.


Precisamente, la visión de estas masías me llevó a reflexionar sobre este pasado relativamente reciente y escribí una entrada como sencillo homenaje a este tipo de vida tan austera, dura y sacrificada, prácticamente de supervivencia. Esta casa de la foto fue la portada de la entrada que os comento.


Aquí la tenéis. Esta foto es del año 2012. En la foto actual se aprecia un mayor deterioro de la construcción.
Podéis pinchar en el enlace para leer el artículo.

"Masias del Olvido"


En la ruta también encontramos diferentes balsas a modo de bebedero para animales.


En la zona de la cantera se hace un corto descanso para reagrupar a la gente.


Aprovechamos para hacer una foto del numeroso y animado grupo (foto de Emilio Romero).



Tras la foto del grupo, se reanuda la marcha. Aún nos queda un buen trecho, aunque ánimo y ganas no nos faltan.


Siempre, los paisajes abiertos me sugieren versos o fragmentos de descripciones de libros de viajes, de lugares, etc. Por ejemplo, éste.



"!Aire! ¡más luz, una planicie verde
y un horizonte azul que la limite,
sombra para llorar cuando recuerde,
cielo para creer cuando medite!"

                       Manuel Gutierrez Nájera



La caballería siempre acompañándonos.


Pasamos junto a la entrada del Mas de Pinyes.


Precioso color el de este prado. Asociamos el verde a la naturaleza, a la vegetación. Ello hace que nos transmita serenidad, relajación, tranquilidad...Sin descontar lo estético e intenso del color verde en sí.


Un poco más adelante pasamos por la fuente de la Penella.

 "Un gran amor se nos acaba un día
y es tristemente igual a un pozo seco,
pues ya no tiene el agua que tenía
pero le queda todavía el eco."
          
             José Ángel Buesa


Y el Gegant de Pedra, gran imán que nos atrae inevitablemente.




"Y como caminar tanto no puedo,
baño en llanto mis ojos envidiosos
de ver que van delante y yo me quedo."

                                            Lope de Vega   




En el puerto del Remolcador, hacemos otra parada de reagrupamiento.

Pero este año, la gente es más inquieta que otras ediciones y enseguida se pone en marcha otra vez. Llevamos un buen ritmo.


Enseguida cruzamos la CV-190 y seguimos por un pedregoso e incómodo sendero.


El estrecho sendero obliga al grupo a ir en fila india.


Mientras, disfrutamos del paisaje. El Tis (o Altis 1312 msnm) posando así de imponente.


Salimos una vez más a la cañada Real de Aragón. Ahora el caminar vuelve a ser más cómodo.


Tampoco se nos escapa esta vez un buen y viejo conocido. Se trata del Morrón de Campos en Montanejos.


La subida a Sant Joan, estéticamente es una maravilla. Podemos disfrutar de paisajes tan bellos como éste.



                                                             (foto de Emilio Romero)

"Yo voy soñando caminos
de la tarde. ¡Las colinas
doradas, los verdes pinos,
las polvorientas encinas! ...
¿Adónde el camino irá?
Yo voy cantando, viajero
a lo largo del sendero...
—La tarde cayendo está—."

                        Antonio Machado


El camino ancho y cómodo favorece que el grupo vaya más compacto. Pero todos caminamos en la misma dirección. Mirad al fondo el objetivo.


Ya llegamos a otra gran masía en abandono. Se trata del Mas Quemado, en otro tiempo importante punto en la cañada Real de Aragón. Hoy en día relegado al ostracismo y la ruina.


Mas Quemado.



La segunda parada en importancia y tiempo es la cercana al Mas del Campo, junto a unos pinos.
Aquí tomamos fuerzas para afrontar la subida por el barranco del Collado, antes de la comida.


Una vez descansados, seguimos el camino y pocos metros después de donde hemos parado llegamos a unos corrales junto a lo que parecen unas eras y donde haremos un giro a la izquierda.


El grupo realizando el giro.


Pero nosotros nos detenemos unos instantes para disfrutar de esta preciosa vista del Penyagolosa, que fue cabecera de mi blog durante mucho tiempo.


Ésta es la que realicé el año 2015. Hay ligeras diferencias.


Una de las panorámicas más bonitas del Penyagolosa en esta ruta.


Antes de continuar por este bonito tramo, posamos con este telón de fondo excepcional.


Este es un bonito tramo de senda, con bonitas vistas sobre Penyagolosa.


El sendero desemboca de nuevo en una pista más ancha (cañada Real de Aragón).


A nuestra izquierda, vemos casas de Cedramán.


De nuevo la pista permite el reagrupamiento y eso que va en subida.


Como veis, el paisaje no tiene desperdicio.


En esta zona siempre toca foto con los amigos que participamos en la ruta.


Los caballos a su ritmo, siempre haciéndonos compañía.



Dejamos la ancha pista y giramos a nuestra izquierda para coger un sendero.


Es también un bonito tramo. Bueno, realmente nos encanta cualquier zona del recorrido. Aunque ésta, particularmente, tiene el encanto de la presencia constante del Penyagolosa.



Llegamos a la balsa de casa Ximo. He comprobado que la han rodeado con una valla. Menos mal que hemos podido acceder al interior, lo que nos ha permitido refrescarnos los pies.





No todo el mundo lo hace. El agua está fresca y no todos soportan la fría temperatura. Pero no es para tanto, tres o cuatro minutos y te quedas como nuevo para afrontar la última parte de la ruta.


Tras la refrescante parada, emprendemos la marcha para enfilar el barranco del Collado.

"Excelso monte, cuya verde cumbre
pisó difícil poca planta humana,
aunque fuera mejor que fuera llana
para subir con menos pesadumbre.."



                                             Lope de Vega



"Bajo el cielo de oro
hay en la montaña
una encina negra
que hace negra el alma:
subiremos juntos
a tocar sus ramas
y oler el perfume
de sus mieles ásperas..."

    Jaime Torres Bodet


Enfilamos el barranco del Collado o de la Abuela como se oye entre los senderistas participantes. 
Recuerdo este tramo de otras ocasiones como el más pesado de la ruta. Tal vez sea por los kilómetros que llevas en las piernas ( aproximadamente treinta kilómetros) y porque es en subida hasta llegar a la masía del Collado.


Pasamos junto a esta fuente/abrevadero.
Las vacas campan por aquí.


A pesar del cansancio, aún nos quedan ganas de entretenernos en la contemplación de estas florecillas moradas. No todo son montañas o Penyagolosas, hay también mil de detalles que nos llaman la atención y nos hacen disfrutar de lo que hacemos: caminar.


Vamos subiendo poco a poco por un sinuoso sendero que va remontando el barranco primero por una vertiente y después lo cruza y lo hace por la otra.


En el recorrido encontramos preciosos rincones.


En el último tramo de subida apreciamos el antiguo empedrado que casi se ha perdido. 
Eso nos hace imaginar otros tiempos en los que el sendero estaría mucho más concurrido de lo que lo está ahora.


Dejamos el barranco antes de llegar a su cabecera y subimos hacia la derecha. La subida la hacemos parsimoniosa y con pasitos cortos y lentos. La veteranía nos dice que de esa manera se sube sin sobresaltos ni contracturas.



Alcanzamos el plano en el que se enclava la masía del Collado.


Esta reliquia de coche sigue intacta desde que hice la ruta por primera vez.
Ciertamente, el metal tarda muchísimo en desintegrarse. Aquí está la prueba.


El grupo pasa por la masía del Collado y va a buscar el punto donde comeremos y donde se encuentra el avituallamiento.


No sé lo que pensaría esta manada de vacas al ver tanta gente entrometerse en su territorio y alterar la paz que parece respirarse en este bucólico ambiente.


Desde luego, muy estresadas no se ven.


¿Esta vaca nos mira con recelo o con curiosidad?


La masía del Collado desde el puesto de avituallamiento.



Los coches de apoyo y de avituallamiento abasteciendo al grupo.


Y el grupo descansando aprovechando el calorcillo del sol que se agradecía.


Tras la comida, toca emprender la ruta y ahora sí, tenemos que recorrer el último tramo hasta Sant Joan. Podemos hacerlo por pista, o siguiendo el PR que alterna tramos de la pista y tramos de senda. En nuestro caso, elegimos esta segunda opción porque es mucho más entretenida y bonita.


Xodos tampoco nos pasa desapercibido.


El PR, en su inicio, tiene buena pendiente y es bastante vertical.


Pero nos permite salvar las eses de la pista, como se puede ver en la foto. Ahorra tiempo y distancia, pero evidentemente es más pesado.


Tras un breve pero intenso tramo de PR volvemos a la pista y seguimos por ella hasta el próximo desvío.


Aquí lo encontramos. Podemos volver a decidir qué hacemos, si seguimos por la pista, o nos desviamos por el sendero.


De nuevo nos decidimos por el sendero. El sendero nos permite caminar por el interior del bosque que siempre es más agradable.


De nuevo volvemos a la pista. Otro corto tramo...


...y nuevamente, senda.


En un recodo del sendero encontramos restos de nieve de la última Dana (gota fría). Aquí entra poco el sol.



"Siempre habrá nieve altanera
que vista el monte de armiño
y agua humilde que trabaje
en la presa del molino.
Y siempre habrá un sol también
un sol verdugo y amigo
que trueque en llanto la nieve
y en nube el agua del río."

                              León Felipe



En la foto vemos por donde transcurre el sendero y el grupo abajo, por la pista.


El sendero pasa por la font Trobada (la fuente Encontrada).
Helada como en la anterior vez que pasamos por aquí.


Un precioso bosque rodea todo el macizo de Penyagolosa. Una maravilla y un privilegio poder caminar por parajes tan espectaculares.


El PR nos deja en la Banyadera. Como en esta ocasión no vamos a subir al pico (el autobús que nos transporta a Fanzara sale a las cinco treinta), nos dirigimos al Pla de la Creu.


Desde la Banyadera miramos con deseo la cima del Penyagolosa. Pero hoy no subiremos.


Al menos la acercamos con zoom y nos despedimos hasta una próxima ocasión.


En el Pla de la Creu, empezaremos a descender a Sant Joan por el mágico barranco de la Pegunta.


Iniciamos el precioso barranco, una maravilla natural que vale la pena disfrutar.
Siempre nos hemos preguntado el porqué a este barranco se le llama así. Nuestro buen amigo Pascual Vicent Albalat nos lo ha explicado: se utilizaba la resina de los pinos para la fabricación de colas y pegamentos.




Majestuoso.

"Pinar, tengo miedo
de pensar contigo;
miedo de acordarme,
pinar, de que vivo."


           Gabriela Mistral



Líquen.
Los líquenes son marcadores naturales de la pureza del aire del lugar donde viven. Su presencia es un claro  indicativo de que el aire aquí es muy puro.


A lo largo del barranco encontramos paneles donde se explican antiguas actividades realizadas en él (leñadores...) o de especies vegetales que nos vamos encontrando por el camino. En la foto, un ejemplo. En este caso se trata de un tejo.


Aquí tenéis el tejo al que hace referencia el panel.


Nos detenemos  en la Font Nova (fuente Nueva) y bebemos de su fresquísima agua. 
De nuevo la naturaleza nos da muestras de su fuerza. Es capaz de obtener sin artificios, un agua pura y fresca.


El agua sobrante de la fuente corre rauda barranco abajo, alegrando con su murmullo la soledad y el silencio que envuelven el bosque.


La magia, el silencio, el embrujo...se respira por todos los rincones de este bello bosque que puebla el barranco de la Pegunta. No los vemos, pero los intuimos. Seguro que gnomos, hadas, elfos, ninfas...nos miran expectantes y vigilan nuestro paso por su bosque. Pero saben de sobra que no constituimos ningún peligro para ellos.


Cruzamos este puente de madera sobre el cauce que aquí ya parece seco.


Estamos muy cerca ya cuando salgamos a la pista.


Y, finalmente, tras once horas de travesía y casi cuarenta kilómetros, llegamos a Sant Joan. En otras ediciones, la mayoría del grupo pernoctaba en sus instalaciones. Desde el año 2019 el recinto está cerrado y el silencio inunda el lugar.



La Diputación de Castellón asume la "restauración y dinamización del santuario de Sant Joan de Penyagolosa" como reza esta pancarta en el muro del recinto. Esperemos que el proyecto no tarde mucho en llevarse a cabo.


Y la foto del final de ruta. ¡Objetivo conseguido!
Ahora a esperar con ilusión la edición XXV que seguro que será especial.

La ruta en el mapa.




La ruta en Wikiloc.


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Película.


10 comentarios:

  1. Muy bonito reportaje y entretenido me a gustado mucho saludos

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    1. ¡Hola! Muchas gracias por el comentario. Me alegro que te haya entretenido.
      Un saludo.

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  2. Hola Emilio.

    Ya son unos cuantos años, los que llevo yendo con Laia a la clínica veterinaria de Olucha, en los que Jose María me tienta para que me apunte a esta ya clásica caminata jeje. Aunque ya sabes que no soy muy amigo de estas rutas multitudinarias, no descarto apuntarme algún año en el futuro. Debe ser bonito ir caminando guiado por ese faro de piedra que es Penyagolosa, y emocionante ver como a cada paso que das te acercas un poco más a él.
    Me alegro un montón de que esta edición tuviese tan buena participación.

    Un abrazo.

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    1. ¡Hola, Dani! Yo tampoco soy muy amigo de rutas multitudinarias. Pero hay algunas que no me gusta perderme. Esta es una de ellas. Para mí, la que más disfruto. Y aunque ves tanta gente, cada uno va a su aire y de lo que se trata es de disfrutar de esos paisajes abiertos, con el faro de Penyagolosa ante nosotros que nos guía como un imán. Es una gran ruta y que te recomiendo que hagas al menos una vez. Jesús, Goterris, José Ramón y su grupo...la han hecho y la han disfrutado mucho. Te lo aconsejo.
      Un abrazo.

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  3. Hola Emilio...
    Desde luego que la próxima edición sea la XXV,da fe de lo consolidada que está esta larga,pero espectacular "ruta-travesía".
    Recuerdo haber comentado alguna de tus anteriores participaciones,en la que llegasteis a subir a la cima del Gegant,con posterior pernocta en Sant Joan.
    Está claro que con el cierre del Ermitori,se ha tenido que adaptar el evento y quizá ha restado algo de la esencia del principio,aunque tu que lo has vivido en primera persona puedes dar más opinión al respecto.
    Sea como fuere,sin duda es una grandísima jornada senderista y tiempo hay para disfrutar de imponentes vistas en todas las direcciones.
    Buen inicio con ese "cremaet",que habrá puesto energía "extra"...jejeje y por fin se el porque de una de mis grandes dudas,el nombre del Barranc de la Pegunta a que se debía y aclarado por Pascual.
    Quizá ese 25 Aniversario sea buen momento para animarme,no lo descarto...

    Un abrazo.

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    1. ¡Hola, Juane! Como le decía a Juane, es una ruta de lo más recomendable. Ha perdido algo de magia al cerrar el ermitorio. El año pasado no fui por esa razón. Pero luego me arrepentí y este año decidí ir porque disfruto muchísimo del camino. Tampoco te puedes extender en la subida al pico porque el autobús no puede esperar, pero vale la pena de todas, todas. Como a Dani y a cualquiera, te la recomiendo al menos que la hagas una vez. La próxima edición intentarán que sea algo especial al celebrarse el XXV aniversario. Ya sabes...
      Un abrazo.

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  4. Hola Emilio.

    Me pasa como a Dani, huyó de este tipo de eventos o grandes grupos, prefiero ir solo o con dos o tres personas más, pero a los que os gusta, sirve para reencontrarse con personas que hace tiempo no ves o con los amigos.

    Lo que está claro, que en casi 40 kilómetros, está travesía te permite disfrutar de unos paisajes variados y unas generosas vistas, en el que como suele ser habitual por esas tierras, el Penyagolosa acapara muchas de las miradas y sirve de guía para llegar al destino.

    Un saludo.

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    1. ¡Hola, Eduardo! Como le he dicho a Dani, tampoco frecuente eventos multitudinarios, pero hay algunos eventos puntuales que me gusta asistir y repetir y este es uno de ellos por su espectacularidad y dureza. Es un reto y un encuentro con la vida que me gusta repetir cada año.
      Un saludo.

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  5. Bravo Emilio!!
    Después de algunos años en los que no pudiste participar en la marcha, por razones mayores; esta edición te has desquitado. Y aunque el ermitori este cerrado, la ruta sigue siendo la misma y en eso guarda la esencia.
    Buena manera de comenzar, con ese cremaet para engrasar las articulaciones jejeje.
    Y poco que comentar respecto a las fotos, siempre es el faro vigía el que se lleva casi toda la atención y es que a una montaña así es difícil retrotraerse.
    A seguir con ganas e ilusión y a buen seguro la edición que viene te tiene en primera línea de fuego.
    Saludos desde Montanejos.

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  6. ¡Hola, Javi! La subida desde Fanzara a Penyagolosa es para mí una tradición que me gusta seguir siempre que puedo. El ermitorio cerrado le quita algo de encanto, pero no a la ruta en sí, que como dices es la misma y la disfruto enormemente. La edición que será especial.Al menos así lo pretenden al celebrar el XXV aniversario. Espero estar en primera línea como dices y te invito a que me acompañes. Seguro que el faro del Penyagolosa te alumbra como a nosotros.
    Un abrazo, Javi. Espero que nos podamos ver pronto.

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