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martes, 5 de noviembre de 2019

AL PICAIO DESDE GILET (2/11/2019).

Esta semana buscábamos proximidad y belleza al mismo tiempo y la encontramos, como siempre, en la Calderona. La cercanía al mar de su vertiente más oriental la hacían candidata para ser la elegida. Una ruta en el cajón de pendientes vio la luz este pasado sábado y aquí está la crónica.

Se trata de la subida al mirador del Picaio, una montaña bajita (373 msnm) pero de espectaculares vistas sobre el mar que la hacen muy especial y emblemática. Había varias posibilidades de subida y elegí hacerlo desde Gilet. Además, la haríamos en sentido dextrógiro para hacer de subida el paso de los borregos. Tras sortear este paso, buscamos la bajada por el barranco de Balau hasta el punto de inicio.


A primera hora de la mañana aparcamos en esta calle de la Urbanización Santo Espíritu, en la carretera de Gilet a Santo Espíritu.



Dado que el punto de inicio no era muy atractivo dejamos la foto de grupo para un punto más vistoso. Desde luego, el mirador del Picaio era el lugar adecuado. Aquí estamos en la foto de grupo (¿imponentes?, ja,ja,ja) los tres mosqueteros: Rafa Lafuente, servidor y Jaime.


La calle desemboca en esta pista que vamos a coger.


Estaremos siempre por dentro de  una bonita pinada que nos llevará sin apenas descanso hasta la cima del Picaio.


El tono rojizo del rodeno será la constante de la ruta, como se aprecia en este empinado tramo de senda.


Entre los pinos y a medida que subimos un poco, vamos viendo la cantidad de chalets que ocupan esta zona de la Calderona.


El sendero no nos da tregua y se empina que da gusto.


Cuando ya hemos ascendido unos buenos metros, empezamos a distinguir algunas cimas de esta sierra. A la izquierda del todo, el pico del Águila. Al fondo, la mola de Segart.


Hacia el norte, se abre el valle del Palancia.
En la foto, Petrés.


Y más cimas de la Calderona aparecen iluminadas por el anaranjado sol de la mañana.
A la izquierda el Xocainet y a la derecha, la Redonda. Al centro, entre estas dos cimas, el Garbí.


Al fondo del todo, casi tocando el cielo, el Alt del Pi.


Hacia el norte, vistas hacia la sierra Espadán.


Pico Espadán (1099 msnm). 
Curiosamente, aunque da el nombre a esta sierra, no es la cima más alta de ella.
Y curiosamente también, el vértice geodésico no se encuentra en el pico.


La Rápita.
Este es el pico más alto de la sierra de Espadán con sus 1106 msnm.


El Bellota (956 msnm).
Uno de los picos más bellos de esta sierra.


El puntal del Aljub (944 msnm).


Y por supuesto, vistas hacia el Mediterráneo que le confieren a esta ruta una espectacularidad fuera de lo común.


El sendero desemboca en esta pista que nos sirve de atalaya para echar un primer vistazo al mar.



Y aquí el mar y el cielo se funden en uno solo en el horizonte.


"Quiero morir cuando decline el día,
en alta mar y con la cara al cielo,
donde parezca sueño la agonía,
y el alma, un ave que remonta el vuelo."

                             Manuel Gutierrez Nájera


Además de disfrutar del mar, también frente a nosotros, vemos claramente las antenas del Picaio. 
Hacia allí nos dirigimos.


Tampoco nos pasó desapercibido el castillo de Castro hacia el norte.


El castillo romano de Sagunto tiene también un protagonismo especial al ser bien visible desde muchos puntos de la ruta.


Y las instalaciones del puerto de Sagunto.


Y un barquito ampliado con zoom.


La pista pasa por debajo de las Peñas de Guaita.


También alcanzamos con el zoom la población de Almenara, la primera de la provincia de Castellón. Fácilmente reconocible por su castillo encaramado en los cerros que se ven detrás.


Y por supuesto, caminamos. Cuando caminamos nunca sabemos qué nos mueve a hacerlo.¿Por qué ese afán de seguir hacia adelante, de no parar?. No sabemos si llegaremos a algún sitio, si encontraremos obstáculos, si volveremos...¿Qué buscamos? ¿Libertad? ¿Perseguimos sueños?¿Huimos de algo... de alguien?¿Nos atrae el porvenir?


Y llegamos a este collado con un bonito nombre "Claro de Luna" ,como la sonata para piano nº 14 de Beethoven (pinchando en el nombre podéis escuchar la pieza musical).


En el camino también hay altos, paradas, momentos de contemplación, de ralentización del ritmo.



El puerto de Sagunto y de fondo el mar.
Pocas veces en nuestras andanzas tenemos ocasión de ver el mar. Únicamente en momentos muy especiales lo hacemos. Por eso, qué menos que buscar algo de poesía para lo que ha inspirado a tantos poetas y artistas como es el mar.


"Para mi pobre cuerpo dolorido,
para mi triste alma lacerada,
para mi yerto corazón herido,
para mi amarga vida fatigada...
¡El mar amado, el mar apetecido,

el mar, el mar, y no pensar nada...!"

                                Manuel Machado


El camino tiene subidas, cuestas, desniveles que salvar. Con decisión y ganas se llega hasta donde se desea.


Dejamos la pista y subimos por una descompuesta senda que nos evita un rodeo y nos lleva directos a las antenas.


¿Será por antenas? Están repartidas por toda la loma.


Pero nosotros queremos acercarnos al extremo de la montaña, al punto más oriental de la Calderona, donde casi tocas el Mediterráneo con la mano.


Y nos plantamos en el vértice geodésico.


Desde esta atalaya dominamos todo el horizonte.
Castillo de Sagunto.


Petrés de nuevo.


Cerca del vértice, una cruz metálica.


Puçol.


Las formaciones de rodeno del mirador del Picaio son muy atractivas. No puedes sustraerte a la idea de hacerte fotos aquí.
En el momento de la foto no eres consciente de que un corto espacio de terreno puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. Pero visto desde aquí, te das cuenta que medio metro más atrás y...La frontera entre vida y muerte es tan fina y sutil que apenas la vemos y normalmente no vivimos (afortunadamente) pendientes de ese tema.


Absortos en la contemplación del mar, del horizonte infinito...

"Lento mar, hondo mar,
profundo mar inmenso..."

                  Idea Vilariño


Castillo romano de Sagunto.


Almenara.


Petrés.



Puerto de Sagunto.


Tras un rato disfrutando de las vistas y de la sesión de fotos, retrocedemos unos metros por el camino por el que vinimos y nos desviamos a la izquierda por un sendero que nos va a llevar hasta el Santuario de la Santísima Virgen Milagrosa.


El sendero bien marcado nos baja en muy poco de la cima. Echamos un vistazo atrás y vemos que ya hemos descendido un buen trecho.


Pasamos junto a un montón de piedras amontonadas.
El mirador ya queda lejos.



Y llegamos a esta peculiar ermita, tanto por su arquitectura (no sabría decir a qué estilo pertenece) como por su peculiar pintura.


Nos sentamos un momento para hacernos una foto en este original  santuario.
Si tenéis curiosidad por conocer la historia de este santuario, pinchad en el siguiente enlace:
"Santuario de la Santísima Virgen Milagrosa."



El Santuario tiene acceso por esta pista. 
Nosotros la seguimos hacia la derecha y nos devolverá al collado Claro de Luna.


Caminando hacia el oeste. 
Nuestras sombras esta vez no nos siguen, sino que nos preceden. Se nos adelantan y nunca sabemos si algún día se irán por su cuenta y riesgo y nos abandonarán. Seríamos hombres sin sombra.


"Entre el dudoso cortejo
de sombras, peregrinando

voy una sombra buscando."

                        Amado Nervo



Poco antes de llegar al collado del Claro de Luna, enlazamos con el GR-10 que sube a nuestra izquierda por el barranco del lobo desde Puçol.


El GR sigue por una senda a la derecha del aljibe de los cipreses.
Se puede seguir por la pista, pero es más largo. Nosotros lo hicimos por el sendero.


No sé qué me sugiere la rama de este pino. ¿Será un pino macho?


Regresamos de nuevo al collado del Claro de Luna.


Y ahora afrontaremos el paso de los Borregos que sortea las Peñas de Guaita por una corta chimenea o canal de unos siete metros en los que habremos de realizar una trepada.
Justo desde el collado del Claro de Luna vemos el camino que nos lleva hasta su base.


Iniciamos la subida con buen ánimo y con ganas de superar el paso porque tenemos que almorzar.


Atrás las vistas de las antenas y el mirador del Picaio al fondo.

Seguimos subiendo por el rojizo sendero.

Y llegamos a la base del conocido como paso de los Borregos.
En apariencia, con cierta experiencia en la montaña no debe suponer mucho problema subirlo. Pero la confianza en estos casos nunca es buena consejera. Un pequeño error nos puede costar un gran susto.


Rafa y Jaime acometen la subida.
En mi caso, aproximadamente en el primer tercio de la subida encontré un pequeño problema. Apenas un pequeño resalte de roca donde apoyar la punta del pie izquierdo para impulsarme a una repisa superior me hizo dudar un momento. Pero con decisión y un pequeño impulso lo pude superar más cómodamente de lo esperado. Pasado este pequeño problema, el resto, por la parte izquierda de la canal se sube sin mayor esfuerzo. Y, por supuesto, recomiendo subir el paso antes que descenderlo.


El Picaio desde el paso de los Borregos.


El paso de los Borregos desde arriba.



Tras subir el paso, los borregos nos quedamos a almorzar.
Un buen momento para parar después de sortear el paso. Nos chispeó un poco, pero eso no evitó para nada que disfrutáramos de un estupendo almuerzo como habitualmente hacemos.


Tras el tranquilo y completo almuerzo, continuamos apenas unos metros junto a este poste en el que el GR-10 enlaza con el SL-108. Nosotros dejaremos ambos para buscar un sendero algo incierto en los primeros metros pero mucho más claro después y que transcurre por el barranco de Balau.


Aquí buscamos el sendero que nos llevará pro el bonito barranco de Balau.


Como siempre, en la montaña, encontramos sencillez, sensibilidad, belleza, poesía...y no podemos por menos que detenernos y captarlo todo. En cualquier lugar, podemos encontrarnos con todo eso. Vale la pena caminar y disfrutar de ello.

"Mi corazón moría triste y lento...
Hoy abre en luz como una flor febea"

                                  
                                         Delmira Agustini.



El barranco de Balau.


El brezo también da color en  muchos puntos del barranco.

"Yo jamás he visto un yermo
y el mar nunca llegué a ver
pero he visto los ojos de los brezos
y sé lo que las olas deben ser."


                                Emily Dickinson



La vegetación nos envuelve.


El sendero del barranco desemboca en esta bifurcación.
Nuestro camino es el de la izquierda.


Ahora caminamos también entre la vegetación, pero por una amplia pista.
Y vamos observando mientras caminamos...


El Bellota, imponente.


El Puntal del Aljub ahora más iluminado.


El Xocainet.


La Redonda que nos dice adiós.


El pico Espadán que también se despide de nosotros hasta muy pronto.


Y afrontamos los últimos metros de la ruta ya entre chalets y casas de veraneo por dentro de la urbanización.


De nuevo en el punto del inicio. Inicio y final son a veces una misma cosa, pero aquí no terminan nuestras andanzas, al menos de momento. Continuaremos pisando la montaña que tanta satisfacción nos produce.



La ruta en el mapa.



La ruta en Wikiloc.



Powered by Wikiloc



Película.


4 comentarios:

  1. ¡Hola Emilio!

    Muy bonita esta ruta entre rodeno y con preciosas vistas al Mediterráneo.
    A ver si me pongo al día con tus entradas, que tras un mes fuera se me acumula la lectura... jejeje

    Un abrazo.

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    Respuestas
    1. ¡Hola, David! Imagino que tras volver de Nepal, aún estarás como en una nube. Harás disfrutado muchísimo, ¿no?. Ya lo iremos viendo en tu blog.
      Un abrazo.

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  2. Hola Emilio.

    La sencillez muchas veces ofrece gratificantes recorridos, como está subida al Picaio. Sin duda esa mezcla de rodeno, pinar y vistas al mar, cautivan, sobre todo para los que somos de interior.

    Un saludo

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  3. Hola Emilio.

    Me comentabas en mi blog que no sabías si harías en breve o no la ruta del Picaio. Has tardado poco en tachar este monte de la agenda jeje.
    Espectacular mirador de rodeno hacia el Mediterráneo, ¿verdad?, y además es una excursión muy agradable de hacer, con ese puntito de aventura del Pas dels Borregos. Muy interesante la opción de empezar desde Gilet, si vuelvo a subir a esta cima, espero que sí, tendré en cuenta esta alternativa.
    Tras el Pas dels Borregos el track que llevaba yo me mandaba por el Barranc del Balau, pero ese inicio de senda tan cerrado no me convenció y opté por ir por las lomas. Veo que después la traza mejoraba.

    Un abrazo.

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