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martes, 19 de noviembre de 2019

ENGUERA: EL PIQUET, VÉRTICE TRES MOJONES, CASTILLO DE MONTESA (16/11/2019)

A todos los que tenemos un blog de senderismo, nos gusta describir nuestras rutas con la intención de motivar a quien las va a realizar y para que sirvan de guía para ello. En este caso, me parece que la ruta que os describiré en esta entrada no va a poder cumplir con ese deseo. Se trata pues de la "crónica de una muerte anunciada". Ahora os cuento por qué.

Nuestra ruta está basada en una de Pablo Once con alguna variación. Lo que deberían tener en cuenta otros posibles senderistas a la hora de realizar esta ruta es que hay un tramo que no soy capaz de delimitar, en término de Montesa, que pertenece a una finca privada y por el que no se puede pasar según nos informó Enrique, el guarda de la misma. Al parecer eso es terreno particular aunque nosotros en ningún momento cruzamos ninguna puerta, ni vallado, ni tampoco vimos ningún cartel que avisara que entrábamos en una propiedad privada. Este hecho hace que esta ruta, si no se busca alternativa, no sea muy recomendable. El guarda, amablemente, nos dejó continuar pero nos advirtió que no se podía pasar por allí y menos en época de caza. 
Y tras esta aclaración, paso a describiros la ruta del sábado, que sin ser una gran ruta, presenta como todas, aspectos interesantes que nos hacen que las disfrutemos también.


Iniciamos nuestra ruta en la fuente de la Mota, a la salida de Enguera frente a la Residencia La Mota. Junto a la fuente hay una zona de picnic.

"Jugando, a la sombra
de una plaza vieja,
los niños cantaban...
La fuente de piedra
vertía su eterno
cristal de leyenda.
Cantaban los niños
canciones ingenuas,
de un algo que pasa
y que nunca llega:
la historia confusa
y clara la pena.
Seguía su cuento
la fuente serena;
borrada la historia,
contaba la pena."
                    
                               Antonio Machado



Llegamos al punto de inicio y nos preparamos para salir. Suele ser un ritual habitual. Viene a ser como el calentamiento de los jugadores de un equipo antes de iniciar un partido.


Como siempre, la foto de grupo. De derecha a izquierda: Ricardo, Emilio Romero, Rafa Sornosa y un servidor.


Iniciamos nuestro camino por esta rocha de piedra.


Nos espera una fuerte subida ya que superaremos mucho desnivel en muy poca distancia.


Apenas hemos comenzado y ya tenemos una visión un poco más aérea de Enguera.


También hacia el oeste, asoma la cima del Caroig (1126 msnm).


Algún tramo nos hace forzar las piernas.


La luna aún no se ha acabado de marchar. Nos quiere acompañar hasta que el sol le obligue a marcharse.

Como el alma tiene
su música oculta,
parece que el alma
llora con la luna!...

                             Jaime Torres Bodet

El sendero transcurre por un cortafuegos por el que van los postes de electricidad.
Hacemos un tramo y salimos a una pista, que cruzamos para seguir subiendo.


Esta marca en la roca nos indica la subida. Vamos al Piquet.


La pendiente es considerable y más subiendo desde el principio, sin dar tiempo a las piernas a calentar.


Siempre por duro y pesado que algo sea, encontramos cosas que nos alegran el camino. Estas coronillas de fraile ponen una nota de color que nos alivia del esfuerzo de la subida.


Vamos adquiriendo altura, sin prisa pero sin pausa. Bueno, alguna que otra pausa se hace...


En esta otra foto del Caroig también podemos apreciar, si la comparamos con la de arriba, que hemos subido un buen tramo. Ahora su cima se ve mucho mejor.


Aún nos queda un tramo hasta la cima. Un último esfuerzo y llegamos.


Mientras, a nuestra izquierda, podemos ver en lo alto de un cerro, las ruinas del castillo de Enguera.


Ya avistamos el mirador del Piquet, pero parece que la cima se nos resiste.


Lo primero que nos llama la atención es la cruz que domina el valle.


Delante de la cruz encontramos el mirador sobre Enguera y el amplio horizonte que desde allí se contempla. El panel nos ayuda a identificar los lugares más importantes que tenemos ante nosotros.


Bolbaite.



Chella.
He ampliado tanto esta foto para que se aprecie en el fondo de la imagen el "Gegant de Pedra", nuestro Penyagolosa.


Anna.

Buen ramillete de cromos para mi serie de "Pueblos desde las alturas". Por cierto, tendré que retomarlo. Hace mucho tiempo que no edito un nuevo capítulo.



También posamos en la cruz. No sé exactamente lo que nos lleva a posar en estas circunstancias. ¿Seguramente un deseo oculto, subconsciente, de dejar una parte de nuestro espíritu, de nuestro corazón, un trocito de nosotros por cada rincón que pasamos como una manera de perpetuarnos para siempre?


A escasos metros de la cruz y del mirador encontramos este vértice geodésico de cuarto orden (587 msnm).



Un conjunto de antenas afea la cima como en tantas otras cimas de la Comunidad. Es el precio del progreso.


Seguimos un corto sendero que sale a esta pista por la que seguiremos algo más de tres kilómetros.



Apenas hemos salido a la pista, a nuestra izquierda vemos panales de abejas. Durante el tramo que haremos después campo a través, sentiremos el zumbido constante de las abejas a nuestro alrededor.


Un largo y monótono tramo de pista nos espera. Al menos, la monotonía se compensa con lo llano del camino.



Pero tampoco es todo monotonía. Hacia el este disfrutamos de las siluetas de antiguos conocidos.
En la foto, el Benicadell.



O la sierra de Mariola, con el Montcabrer como su máxima cima.



Vallada y el pico Cruz al fondo.



Aquí ampliado el pico Cruz (903 msnm).


Nos salimos del camino hacia la izquierda unas decenas de metros para acercarnos al vértice de los Tres Mojones (Tres Mollons) a 631 msnm. Este vértice marca el límite de tres términos municipales: Enguera, Montesa y Vallada.


Posamos para la colección de vértices.


Y aquí con Rafa y Emilio.


Desde arriba del vértice, vemos la ciudad de Xàtiva y la sierra de Vernissa.


Antes de seguir, tomamos un poco de agua. Desde el vértice empezaremos un tramo campo a través, entre monte bajo donde sería preciso el GPS. Es un tramo incómodo de realizar.


En el descenso, vemos Montesa, hacia donde nos dirigimos.

Y Vallada con su emblemático Peñón.



Detrás del castillo de Montesa, la población de Canals y la sierra de Vernissa y detrás, al fondo, destacan las cimas del Peñalva y el Mondúver.


El castillo de Montesa acercado con zoom.


Tras un buen tramo campo a través parece que el sendero se marca un poco mejor y es más fácil de seguir.


Ahora Vallada un poco más cerca y el peñón más impresionante.


Aquí vemos una rudimentaria forma de recoger el agua de la lluvia en un improvisado aljibe.


Y otra vez el brezo nos saca de la monotonía. La belleza de sus flores nos hechiza y nos hace detenernos un momento para disfrutar de su belleza, silenciosa y callada.


Y dada la hora que era, decidimos que debíamos almorzar y elegimos una zona de rocas junto a la pista para hacerlo.
Y aquí viene el motivo por el cual esta ruta no es recomendable realizarla. Apenas dado un bocado, se presentó Enrique, que se identificó como el guarda de la finca y nos comentó que por donde habíamos venido era una finca particular y no se podía pasar por ella y menos en época de caza porque podía perjudicar los intereses de los cazadores, aunque en teoría nosotros pensáramos que nuestro paso no implicaba hacer ningún tipo de daño. Le dijimos que en ningún momento cruzamos ninguna puerta cerrada, ni ningún vallado ni vimos ningún cartel donde indicara que entrábamos en una finca particular. Nos dijo que efectivamente, no había ningún cartel, pero que ese terreno pertenece a un particular y no se debe acceder a él. Tras sus educadas explicaciones, nos dejó continuar hacia Montesa, lo cual agradecimos ya que volver hubiera supuesto un gran inconveniente y habría trastocado nuestros planes. Lo dicho, abstenerse de realizar esta ruta al menos por donde lo hicimos nosotros. Yo no sabría delimitar el terreno al que se refería el guarda, aunque parece ser que sería terreno perteneciente al término municipal de Montesa, ya que la parte perteneciente a Enguera era monte público.


Tras acabar el almuerzo, continuamos con nuestro camino dirección a Montesa y más concretamente a su castillo.


Ahora solo tenemos que seguir un camino de tierra.


El castillo cada vez más cerca.


Y llegamos a una sencilla ermita. Parece una obviedad. Tendemos a relacionar ermita con un templo sencillo, sin pretensiones. Aunque sabemos que hay ermitas menos sencillas. En este caso, ésta es muy sencilla. No despreciemos lo sencillo, como rezaba una canción "busca en las cosas sencillas y encontrarás la verdad..."


Se trata de la ermita de la Santa Cruz, encaramada en una loma y de la que no pudimos ver su interior.


De la ermita baja un camino bastante inclinado formado por grandes losas de piedra. Encontramos un par de litografías en estas losas. Ésta es una de ellas.



Ésta es la otra.

El castillo ofrece una perspectiva que le hace objeto constante del objetivo de nuestra cámara. También vemos detrás de él la Mola, zona de escalada que vimos muy concurrida cuando pasamos por allí.



Nos acercamos a esta ermita menos sencilla que la de la Santa Cruz (foto de Ricardo Vivó).

Se trata de la ermita del calvario.


A través de un ventanuco en la puerta pudimos captar esta imagen de su interior.


Esta es una de la estaciones del calvario o Vía Crucis. En las estaciones del calvario se representan los episodios de la pasión de Jesús (Vía Crucis: camino de la cruz). Son catorce estaciones. La de la foto es la XIV, la última "Jesús en el sepulcro".


El camino del calvario nos lleva a la entrada de Montesa por la que callejeamos buscando el castillo. Pasamos junto a la iglesia de la Asunción y giramos a la izquierda. 


Subimos por las calles aledañas al castillo, en cuesta y llegamos hasta su entrada.


Posamos junto a las murallas.


Y cómo no, en grupo.



 Estos paneles nos informan de la importancia y la historia de este castillo.


Por este arco nos acercamos a la parte de atrás.


Y ésta es la panorámica que vemos hacia Canals y Xátiva. A la izquierda la montaña del Puig.


Ahora nos toca regresar, bajamos del castillo pero no volvemos a Montesa, nos vamos en busca del paraje de la Mola, un paraje montañoso cerca del castillo con numerosas vías de escalada.



 En la foto no se aprecia bien la cantidad de gente que había.


Además de escaladores, había muchísima gente acompañando.


Una vez pasado el paraje de la Mola seguimos nuestro camino. Desde aquí vemos la bajada que hicimos desde la ermita de la Santa Cruz hasta la del Calvario.


A escasamente un kilómetro de Montesa vemos estas antiguas palas del GR-237 (macizo del Caroig) que nos marcan la dirección a seguir. Desde aquí, el track de Pablo Once va campo a través hasta el corral de Campanilla. Nosotros lo haremos por la pista ya que hacerlo de la otra manera no aporta nada al recorrido.


La pista es monótona, algo pesada pero nos hace avanzar con cierta rapidez.
Serán tres kilómetros de pista, pero tratamos que no se nos haga pesada. Para ello, la conversación animada es el mejor antídoto.


También, dada la altitud, nos proporciona bonitas vistas que nuestros ojos saben agradece.


Las panorámicas son amplias.


Benicadell de nuevo.


Montcabrer otra vez.


En primer término, L'Alcudia de Crespins. A su derecha, Canals. Al fondo. Xátiva.


Este maltrecho poste nos marca que estamos en el corral de Campanilla, a 579 msnm.


Y este es el corral de Campanilla. se encuentra muy cerca del límite del término municipal de Enguera.
Aquí abandonamos la pista, que se nos ha hecho muy larga y monótona. Así en la vida, encontramos cosas que también se nos hacen largas y monótonas. Hemos de encontrar el momento de dejarlas para cambiar de rumbo.

Justo en esta pista a la que salimos, está el límite del término municipal. Nosotros vamos a seguir de frente por la pista que vemos y entraremos en el Paraje Natural Municipal Umbría La Plana.



Aunque seguimos por pista, ya vemos algunos pinos que alegran y dan color al árido y desolado paisaje que hemos tenido hasta aquí desde Montesa.


Junto a este pino abandonaremos la pista para entrar en una frondosa pinada en la que llegaremos al final de la ruta por un precioso sendero que nos hará olvidar el tramo de pista.


Chella.


Poco después de dejar la pista por el sendero llegamos a este poste donde vuelve a aparecer otro "Corral de Campanilla". Nosotros seguiremos por la izquierda en bajada.


El frondoso sendero nos reconforta y nos anima. Al menos hemos visto una pinada.


Al final del sendero encontramos este panel.


Y salimos a este paraje donde los olivos son protagonistas.



Encaminándome al final de nuestro camino.¿Qué nuevos retos nos esperan?¿Podremos afrontar nuevos y más difíciles retos?



Preciosos olivos nos acompañan en el último tramo del recorrido.


Y llegamos de nuevo al punto de inicio.


En la fuente, bebimos su fresca agua y nos lavamos un poco para adecentarnos antes de ir a comer.

"... Sigue fluyendo pena de la fuente sonora...
Ha llegado la noche... Pobre alma mía, ¡llora!"
                                                                         
                                            ARTURO BORJA


Tras la ruta, como hacemos muchas veces, comemos en un restaurante de la zona. En este caso, fuimos al "Mesón Enguerino", donde comimos muy bien y estuvimos muy bien atendidos por Patricia, su dueña (foto de Emilio Romero).



Además de gazpacho manchego,
había unas buenas lentejas y estas brochetas de pollo a la miel 
con verdura que nos supo a gloria. Cerramos con un buen postre casero y un muy buen "cremaillo" hecho a la manera tradicional.













Tras la comida, el sol y un fuerte dolor de cabeza me hicieron cerrar los ojos un momento, lo que aprovechó Emilio Romero para robarme esta foto.

La ruta en el mapa.



La ruta en Wikiloc.


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Película de la ruta.


2 comentarios:

  1. Una ruta mas a añadir en el ya tupido histórico, con caminata por algún tramo bastante técnico y con la sorpresa de que parte del recorrido atravesaba una zona privada, aunque ni señalizada ni vallada. Interesante las vistas en la lejanía y los restos del castillo de Montesa con su rica historia. Como es costumbre y habitual, magnífico relato, reportaje y documental. Un abrazo.

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  2. Buena ruta, Emilio and company, por esa comarca central de Valencia tan olvidada en mi caso y que tiene tanto encanto montañero como histórico-cultural. Habrá que guardarla en la recámara ... Una pena esto de las fincas privadas sin delimitar o señalizar y sin servidumbre de paso. Y menos mal que no tuvisteis escopeteros por la zona porque en esta época y en esas fincas sería lo más normal y toca salir de allí con el rabo entre las piernas. Veo que estáis en buena forma y que seguís rematando las rutas como dios manda, jejejeje. Un abrazo.

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