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lunes, 30 de septiembre de 2019

ALGAR:UNA VUELTA POR EL TÉRMINO (28/9/2019).

Seguimos conociendo lugares nuevos de esta hermosa tierra. Pisarla, caminarla, sentirla...es la mejor manera de amarla, respetarla y conservarla. En esta ocasión nos hemos acercado hasta Algar del Palancia para hacer un sencillo recorrido por su término (aunque entraremos un poco en el de Soneja) que nos dejará un buen sabor de boca y nos hará disfrutar de una entretenida mañana de senderismo.

Hay seis rutas locales en Algar: Rutas Algar. Pues el recorrido que os muestro hoy combina dos de ellas y aprovecha un tramo de otra que es coincidente con ambas. Uniremos en una sóla la ruta Nº 1 Ruta de la masía de Xàer (Jàyar) y la número 4, Ruta de Montecaballo. Y aprovecharemos algún kilómetro de la número 2, Ruta de los aljibes y veremos dos de los cinco que se conservan en el término de Algar. De esta manera, obtenemos una aseada ruta que nos distrajo unas cuantas horas haciéndonos olvidar los trasiegos de la semana.


 Empezaremos nuestra ruta desde la Plaza Mayor, punto de inicio de todas ellas.


 Como toda Plaza Mayor que se precie, ésta tiene su iglesia, dedicada en este caso a la Virgen de la Merced.


 Tampoco puede faltar otro edificio emblemático. Se trata del Ayuntamiento. En este caso se encuentra ubicado en lo que fue una antigua torre defensiva de origen árabe.


 Antes de empezar a caminar nos hacemos la foto de grupo. 
De izq. a der. Rafa, servidor y Emilio Romero.


 Empezamos por la calle de Saturnino Arocas.
La tranquilidad que se respira nos obliga a hablar bajo para no romper el silencio que aún llena estas calles vacías.


 Giramos enseguida a la izquierda para seguir por la calle del Marqués de Benicarló que nos llevará fuera de Algar dirección al puente que cruza el Palancia.


 Aquí salimos a la carretera y cruzaremos el puente.


 Apenas cruzamos el puente, seguimos a la derecha por la CV-225.
Enseguida nos volvemos y tenemos una bonita vista de Algar, que hemos dejado en silencio.


 Nos hemos adelantado un poco más y tenemos una visión más amplia de Algar.


 Dejamos la carretera y nos desviamos a la izquierda por la pista de Algar a Chóvar, que también abandonaremos enseguida.


 Efectivamente, unos cuatrocientos metros después dejaremos la pista a Chóvar para seguir por la derecha siguiendo las indicaciones de este poste.


 Tras varios cruces, pasamos junto a un área de picnic, con sus asadores y paelleros y sus mesas.


 Apenas pasada la zona de picnic nos encontramos con el primer aljibe de los dos que veremos. Ambos (y todos los demás que no veremos) tienen la misma estructura. Sólo varía su tamaño. Este es el llamado aljibe de los Planos. Éste es el aspecto exterior.


 Junto a él un panel explicativo de su historia que leemos con detenimiento.


 Y abrimos la puerta y echamos un vistazo a su interior. Éste no tenía agua.


 Y seguimos caminando, caminando, caminando...siempre caminando.


 Pasamos junto a una plantación de aguacates. El naranjo no es muy rentable para el agricultor. Hay que abrir nuevos horizontes, en este caso con frutas exóticas, la cuestión es sobrevivir.


 Y vemos enfrente a nosotros la cima de monte Caballo, que marcará el punto más alto de la ruta de hoy. Una modesta montaña, pero que no despreciamos porque la vida nos ha enseñado que todo tiene su valor y no debemos despreciar nada. Lo humilde y lo sencillo son valores muy importantes.


Las flores embellecen cualquier lugar en el que se encuentren., por sencillo y humilde que sea. Su belleza enseguida nos hace olvidar el lugar donde se encuentran.

"Cultivo una rosa blanca
en junio como en enero
para el amigo sincero
que me da su mano franca.
Y para el cruel que me arranca
el corazón con que vivo,
cardo ni ortiga cultivo;
cultivo la rosa blanca."

                                                                                       José Martí


 En esta casa de campo el tiempo parece haberse detenido. Nos alegra ver ocas corretear por el campo, ligeras, alegres y ruidosas; alborotadas por nuestra presencia y huidizas por si acaso.


 Gallinas y patos completan el corral. Palomas también había en cantidad, con un palomar que las cobijaba. Poco espacio tiene el pato para realizar su afición favorita, pero parecía conformarse.


 El camino que llevábamos se convierte en este sendero que vemos.
Desde aquí vamos a empezar a subir hacia el monte Caballo.


 Encontraremos toda la subida hitada, además de las señales blancas que llevamos durante todo el camino.


 Vamos a subir de manera continua, pero se trata de una subida muy llevadera. Toda la ladera de la montaña se encuentra tapizada de matas de romero en flor. Nunca vimos tanto romero florido como aquí. Parecía que una aromática capa de nieve cubría el suelo.


 Rafa ampliando algún hito de manera algo complicada.


 Y vamos subiendo con esfuerzo, pero conscientes de que sin esfuerzo no hay satisfacción (Foto de Emilio Romero).


 Aprovechamos las paradas para normalizar la respiración y de paso para disfrutar lo que el paisaje nos ofrece. Cuando alcanzas cierta altura, por pequeña que sea, todo lo ves diferente.
Otra perspectiva que lo cambia todo para darte una visión más amplia, más global de las cosas y te hace ver aspectos que desde abajo no se aprecian. Esto lo aplico a la vida diaria y procuro ver las cosas con amplitud y desde arriba, para tener una visión más completa de las cosas y poder tener más criterios para tomar decisiones.



 Esta mañana, en la Plaza desde donde partimos, mi visión de Algar no era ésta. Era mucho más simple y reducida. Me daba cuenta de detalles a medida que caminaba por sus calles. Desde aquí arriba me hago una idea más amplia, más general y veo muchos aspectos que desde abajo se me escapan, como su ubicación. Por cierto, Algar se encuentra en el valle del Palancia, entre las Sierras de Espadán al Norte, y la Calderona al sur.


 Encontramos bonitos tramos de senda.


 Y llegamos a este refugio de piedra en seco, muy poco cuidado con pinos caídos alrededor e incluso uno bien grande en su interior. Yo creo que debería estar más arreglado. No se parece casi nada a una foto que vi de él cuando estaba en buen estado. Una pena que este patrimonio no se valores más y pueda perderse.


La Calderona.


 También miramos al valle. En la foto Alfara de la Baronía en primer término y Algimia de Alfara detrás.


 Y la sierra de Espadán, más próxima que la Calderona.
Unas nubes cubren habitualmente a primeras horas de la mañana las cimas de esta sierra confiriéndole por ello una fisonomía y vegetación especial y característica. La nubes tapan las antenas del Puntal del Aljub, el pico más a la derecha.


 Se levanta potente la aguda cima del Bellota.


Si miramos a la Calderona destacamos estas cimas de este a oeste:





 El Sierro u Oronet.






                                (Foto de Emilio Romero)
Cuando caminamos, pensamos muchas veces qué es lo que nos mueve a ello, qué queremos conseguir, para qué...Muchas preguntas...Encontré un poema de León Felipe titulado "Romero sólo". Responde muy bien a estas preguntas que acabo de formular. Os transcribo un fragmento:

"Ser en la vida romero,
romero sólo que cruza siempre por caminos nuevos.
Ser en la vida romero,
sin más oficio, sin otro nombre y sin pueblo.
Ser en la vida romero, romero..., sólo romero.
Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo,
pasar por todo una vez, una vez sólo y ligero,
ligero, siempre ligero."


 En la parte superior del monte Caballo caminamos entre los pinos.



 En el punto más alto de la ruta encontramos esto que  nos parece un horno de cal.


 Sin ser una montaña elevada, nos encantan las vistas que desde aquí vemos.¿Cómo no vamos a hacernos una foto en semejante lugar?


 Desde aquí tenemos un mirador natural desde el que asomarnos al valle.


 También vemos la balsa por la que pasaremos dentro de un rato.



 Hacia el oeste, vemos destacar encima de un cerro la ermita de San Cristóbal, y más abajo, en la ladera, la de San Antonio, en Castellnovo.


 Imponente el Bellota.


 El Carrascal.


 Empezamos la bajada, con una pendiente pronunciada y en la que bajaremos con cuidado porque sería muy fácil resbalar.


 Ya estamos casi abajo.


Nos gusta poner nombre a las cosas, pero en muchas ocasiones, hay cosas que aunque desconozcamos su nombre, llaman igualmente nuestra atención y nos gustan. Estas florecillas silvestres son un ejemplo de lo que digo. Adornan el campo de forma anónima y no piden nada a cambio.


 Atrás queda monte Caballo.


 Seguimos nuestro camino y pasamos junto a un campo de olivos. No podemos pasar de largo sin fijarnos en este precioso ejemplar. Me encantan los árboles. Me transmiten calma, paciencia, sabiduría, serenidad, madurez, belleza...


 Salimos a esta carretera y enlazamos con el sendero de la masía de Xàer.
Seguimos a la derecha.


Ahora seguimos por el camino que nos llevará hasta la masía de Xàer (Jàyar)


Y nos encontramos con el segundo aljibe que encontraremos en la ruta que hemos trazado.
Como se aprecia, tiene la misma estructura que el anterior.


Otro panel nos habla de este aljibe de la Cueva del Sastre.


Éste sí que tenía agua en su interior.


Pasamos junto a esta enorme balsa de riego.



Vamos buscando una sombra que nos cobije para poder almorzar y ésta nos va a venir fenomenal.


Y aquí nos tenéis en ese momento tan esperado por todos y que tanto disfrutamos.


Como detalle por inicio de temporada, Emilio Romero nos trajo el almuerzo, el picoteo y una benjamín para brindar por el nuevo curso senderista (Foto de Emilio Romero). Esperemos realizar muchas rutas este nuevo año que empezamos hoy.


Tras el almuerzo seguimos nuestro camino con la barriga llena y el ánimo renovado.


El camino es tranquilo, ancho y cómodo.


Viejos conocidos de la sierra se asoman y nos saludan.
Pico Espadán.


Una preciosa mata de romero me hizo recordar esta coplilla popular.

"Si vas al monte y no coges romero,
 no hallarás amor verdadero.
Y si lo coges florido, 
al año marido."


                                                            (Foto de Emilio Romero)
Nos acercamos a la masía y seguimos caminando. Siempre caminando. Ya que cada vez nos queda menos, qué mejor que seguir caminando hasta el final. Que la parca nos pille en el camino.
¡Qué mejor final! 


Y llegamos a la masía de Xàer. Nosotros lo hicimos a través de un campo de almendros que rodea la masía en lugar de la carretera que accede hasta él. Aprovechamos y nos hicimos otra foto para dejar constancia de nuestra visita.



Nos entretuvimos en beber un poco y en disfrutar de algún higo de esta magnífica higuera que rebosaba de este fruto.


Tras la visita, volvemos sobre nuestros pasos y regresamos por el mismo sitio.


De vuelta volvemos a cruzar de nuevo la rambla de Azuébar. Tampoco lleva agua.


Encontramos algunas setas de considerables dimensiones. Nos parecen champiñones grandes, pero nuestra incultura en  ese tema nos hace ser muy prudentes.


Nos encontramos con el último repecho de la ruta y lo afrontamos con resignación y con fuerza a la vez.


Encontramos esta puerta de aluminio que sorteamos por la izquierda.


Llegamos al dique de la presa de Algar.



Por estas escaleras accedemos a una estropeada senda que nos dejará abajo en la presa.



Bajaremos por la senda hasta una carretera que lleva a la parte inferior de la presa.


La senda está muy descompuesta. Se aprecia, por los troncos de madera caídos, que en otro tiempo tuvo barandilla.


Salimos al asfalto y seguimos a la izquierda.


Cruzamos por lo que es la zona de desagüe de la presa, pero de agua no vemos ni gota.


Y llegaremos a Algar por el camino del pantano.


Paralelo al camino va una acequia.


Caminamos los últimos metros en animada charla. Una fresca cerveza nos espera (fueron dos).
Foto de Emilio Romero.




El paseo termina junto al lavadero, que aprovecha el agua de la acequia.


Callejeamos por el pueblo y salimos a la plaza de Castellón, donde encontramos la parte trasera del Ayuntamiento.



Y cerramos la ruta en el mismo sitio donde la empezamos esta mañana: la Plaza Mayor.


Nos hemos ganado una cerveza y caminamos hacia el bar. Recorremos el pueblo para llegar hasta allí y nos hemos llevado una grata impresión de Algar. Un pueblo tranquilo, pulcro, ...

Y aquí nos despedimos de Algar hasta la próxima.


La ruta en el mapa.




La ruta en Wikiloc.


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Película.


4 comentarios:

  1. Hola Emilio...
    Buen inicio de "curso",con brindis incluido en ese ratito que tanto nos gusta...jejeje.
    Ruta sencilla,pero con atractivos suficientes para una buena mañana senderista.Sin duda como apuntas,conocer nuevos lugares,tanto montañeros,como los pueblos que rodean esas montañas,nos hacen querer más nuestra tierra.
    Desde luego habéis tenido vistas montañeras de lujo,al norte y al sur,otro de los alicientes de esa Sierra del Algar del Palancia...

    Un abrazo.

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    1. ¡Hola, Juane! Nos gusta pisar la tierra. Hacerlo es conocerla más y quererla más. Y en ese sentido, venir a Algar, ha cumplido con ese objetivo y nos ha hecho pasar una entretenida mañana, con excelentes vistas de esas dos sierras que marcan por el norte y por el sur el valle del Palancia.
      Un abrazo.

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  2. Hola Emilio.

    Interesante ruta, a la que no le faltan alicientes, por una zona cercana, y sin embargo totalmente desconocida para mi. Me la apunto para alguno de esos días en los que solo disponga de la mañana para salir al monte. Todo un privilegio, en la misma ruta, poder disfrutar de tan buenas vistas, tanto de la Calderona como de Espadán.
    Buena iniciativa la de Algar ofreciendo esas seis rutas!!.

    Un abrazo.

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    1. ¡Hola, Dani! Se trata de una ruta sencilla, sin pretensiones, pero que nos ha hecho disrutar de una entretenida mañana con buenas vistas hacia estas dos bonitas sierras nuestras. Aún se pueden combinar estas seis ruta de manera más completa. Volveremos.
      Un abrazo.

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