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miércoles, 25 de marzo de 2026

CHELLA, PLAYA FLUVIAL DE BOLBAITE, EL ABRULLADOR, PLAYA SALVAJE (21/3/2026)

 

“Quien no ha aventura, no ha ventura.” (Don Quijote en “Al morir Don Quijote”, Andrés Trapiello). A pesar de que nuestra condición física no sea la mejor en estos momentos, queremos aventura como quería y decía Don Quijote, porque sin aventura no hay ventura, entendida ésta no como suerte sino como satisfacción. Así nos hemos embarcado en una nueva ruta que nos haga tener ventura.

Tras mes y medio de paro obligatorio, retomamos nuestra pasión y aventura con una ruta sencilla y sin pretensiones apta para todos los públicos que transcurre por los términos de Chella y Bolbaite y que tiene como elemento integrador el agua. En el recorrido encontramos fuentes, lugares para el baño, acequias, restos de molinos...en los que el agua juega un papel fundamental y es protagonista. Comenzamos el recorrido en las calles de Chella y a través de caminos rurales, rodeados de campos de olivos, de caquis, naranjos, higueras... llegamos hasta Bolbaite donde visitamos su playa fluvial. Después de almorzar en el pueblo volvemos de nuevo a Chella pero antes visitaremos el paraje de la fuente del Abrullador. Tras visitar este paraje nos dirigimos a Chella por una bonita senda que transcurre paralela a una acequia y que nos llevará hasta otro paraje en el que el agua también es protagonista. Se trata de la Playa Salvaje, una balsa concebida para el riego que recoge las aguas de la Fuente del Abrullador. Tras pasar por la Playa Salvaje ya sólo nos resta entrar en Chella y finalizar la ruta en el mismo punto del inicio. Reseñar que en el recorrido coincidimos con tramos del PR-CV 113 "Azagador de Chella a Anna" y del GR 332 "La Canal" que transcurre desde Estubeny hasta el Caroig.


A primera hora de la mañana estábamos en las calles de Chella para comenzar nuestra ruta.
Salimos concretamente desde la Avenida de la Constitución. Nos encontramos con un día gris y lluvioso, de carácter tristón y nada propicio para sacar buenas fotos.

Nos dirigimos hacia las afueras del pueblo, dirección al Parque de la Fuente.
A nuestro paso dejamos a la derecha el campanario de la iglesia de Ntra. Sra. de Gracia, patrona de Chella.

"Pero sé que esta calle polvorienta
le da vuelta a un parque con bancos de metal,
y que frente a ese parque hay una iglesia,
y que junto a esa iglesia hay un rosal."

                          José Ángel Buesa

En esta señal seguimos de frente dirección al Parque de la Fuente.

Grandes chopos en la entrada del parque nos reciben.
(foto de Emilio Romero)

Debajo de los chopos, una fuente. El parque toma su nombre de esta fuente, la fuente de los Chopos. Como comenté en la presentación, el agua será la protagonista principal de nuestra ruta. Esta fuente es el primer hito del día.

"¡Verdes jardinillos,
claras plazoletas,
fuente verdinosa
donde el agua sueña,
donde el agua muda
resbala en la piedra!..."

Antonio Machado



En la bajada tenemos ya una bonita vista del río Sellent. ¡Más agua!

“…aunque nunca supe el nombre de aquel río del cuento, lo que sí sabía es que las aguas de todos los del mundo vienen a dar al mar y arrastran con ellas las lágrimas de quien llora en su orilla.” (Leonardo en  “La Reina de las Nieves” de Carmen Martín Gaite)


Salimos al paseo que bordea el río, pero nosotros lo seguimos hacia la derecha.


Otra bonita vista del río que va camino de caer en la cascada que denominan "El Salto de Chella" a escasos metros.


Una garcilla levantó vuelo al oírnos acercarnos, pero se posó entre la vegetación y aún pudimos captarla con nuestra cámara.

Frente a nosotros, el camino del Turco que vamos a seguir. También vemos los ojos del puente por debajo de los cuales las aguas del Sellent caerán desde unos veinticinco metros de altura formando una visitada cascada.


Antes de seguir levantamos la cabeza para ver desde el camino el mirador de arriba sobre el Salto.



En este punto las aguas del Sellent se dejan caer sin vértigo por este precipicio veinticinco metros más abajo. 


Aquí tenéis el Salto desde el mirador del Salto.


Después de esta temporada sin poder salir de ruta, estos primeros instantes nos mueven a reflexionar.

“Porque lo que sucede con las cosas buenas, esas que nos hacen sentir bien a lo largo de la vida, es que no sabes si son ciertas.” (Elio en “Con el amor bastaba” de Máximo Huerta)


Junto a la caída del río al vacío se encuentran estas ruinas.


En la esquina mismo de las ruinas se encuentra el inicio de una senda que nos dejaría en la parte de abajo del Salto, pero no es el objetivo de nuestra ruta de hoy.


Vista del Salto desde la parte de abajo. Esta foto es del año 2022, realizada en una ruta que podéis ver si pincháis en el enlace: "Chella"

Seguimos ya por caminos rurales y vemos cómo el agua surge de cualquier rincón.


El cielo gris nos impide disfrutar de la luz que permitiría unas fotos más luminosas. Pero el gris también es un color y tiene derecho a formar parte del paisaje.


Caminamos rodeados de campos de olivos, bajo un cielo gris y con una ligera llovizna acompañándonos en nuestro caminar que no llega a molestar.



Nos detenemos en estas hojas de la rama de un olivo y vemos unas gotas que se desprenden de ellas. Nuestra mirada es importante a la hora de ver las cosas. Una mirada prosaica simplemente ve dos gotas colgando de unas hojas debidas a la lluvia. Pero una mirada más poética o acaso más ingenua vería dos lágrimas derramadas por el olivo, imaginando tal vez una pena que, por su naturaleza, es incapaz de contarnos, pero que nos muestra con su llanto. ¿Cómo lo veis vosotros?


Como comenté al principio, durante el recorrido, coincidiremos con tramos de dos senderos. Uno es el GR 332 "La Canal", uno de cuyos postes vemos en la foto.


También vimos numerosas matas de uña de gato o raïm de pastor.


En la zona abundan los campos de caquis como el de la foto, que están brotando ahora como puede verse en la foto, después de un invierno sin hojas.


Y aunque el día es gris y algo lluvioso, acabamos de entrar en la primavera. Este florido peral da fe de ello.


Esta solitaria y preciosa flor de jazmín amarillo pone una nota alegre que nos hace detenernos unos instantes.

"Para ti mi pensamiento,
para ti mi corazón;
para ti, flor de tormento,
mi pasión."

Arturo Borja


Estas amapolas estaban tristes y alicaídas. La lluvia y el cielo gris les habían quitado su alegría. Pero son otra muestra de que la primavera ya está entre nosotros.

"Novia del campo, amapola
que estás abierta en el trigo;
amapolita, amapola,
¿te quieres casar conmigo?"

       Juan Ramón Jiménez


Paso a paso y anda que andarás nos plantamos en Bolbaite, dominado por la torre de su castillo, que no podemos visitar porque se está restaurando.

Antes de entrar en Bolbaite dejamos a nuestra derecha el cerro donde se ubica la ermita de Santa Bárbara que visitamos hace poco en otra ruta por estos lares.


Entramos en Bolbaite por la calle del Cementerio. En una de las primeras casas vemos en el patio unas esculturas. Tal vez se trate del taller de algún escultor local.


Callejeamos por las silenciosas y mojadas calles de Bolbaite buscando la bajada a su playa fluvial.


Pasamos por la Plaza de la Iglesia. En ella además de la iglesia dedicada a San Francisco de Paula se encuentra el Ayuntamiento adosado a ella y una fuente.

“Unas calles del pueblo son estrechitas, otras son más anchas, se ve también algún callejón sin salida. En una de las plazas se levanta el Ayuntamiento; hay otra plaza también ancha, en su centro se yergue una fuente de mármol bermejo, que arroja el agua por cuatro gruesos caños”. (Azorín, “España”)


Seguimos ruando buscando el paraje de la playa fluvial del río Sellent.
(foto de Emilio Romero)



Bajamos al paraje de la playa fluvial. Ya estuvimos aquí también hace muy poco. El día no acompaña y el lugar está desierto. Suponemos que en verano estará a rebosar. Al parecer se paga para entrar en el paraje. Hoy no pagamos. El paraje estaba desierto.

Vemos algunos patos que posan tranquilos para nosotros. No nos huyen. Vemos que baja bastante agua.
Sigue el agua siendo protagonista de esta ruta de hoy.


El paraje es idílico, al menos con esta paz y este silencio que disfrutamos ahora. No sé si lleno de gente en verano nos gustaría tanto. (foto de Emilio Romero)


Baja tanta agua que inunda el paso cementado que va de una orilla a otra.


Aprovechamos la belleza del paraje para realizar la foto de grupo que no hicimos al principio de la ruta.


Toma falsa o el cazador cazado. (foto de Rafa Lafuente)


Nos despedimos del paraje con una ligera llovizna.

"La claridad del cristal transparente
no es claridad para mí suficiente:
el agua clara es el agua corriente."

Octavio Paz


Tras disfrutar del paraje del río nos dirigimos en busca del lugar para almorzar.
Cruzamos el puente viejo sobre el río. Hay otro más abajo. El río parte en dos la localidad: El Lugar y La Peña.

Bajo el Puente Viejo los patos y las ocas nadan a sus anchas.


Apenas hemos cruzado el puente, seguimos por la izquierda y encontramos este panel con información de diferentes rutas que se pueden realizar en el término.


Junto al panel, una fuente. Nos permitiría llenar una botella si nos hiciera falta, pero vamos en busca del bar.

Llegamos a esta rotonda con una escultura que nos recuerda una llama. Es la rotonda Luminaria Hoguera de San Antón, festividad que se celebra en enero.


Y enseguida llegamos al bar Peluso donde nos paramos a almorzar.


Aquí estamos dispuestos al sacrificio.
(foto de Emilio Romero)



Como veis en las fotos, almorzamos muy bien y repusimos fuerzas, aunque en realidad no habíamos gastado muchas.


Tras el almuerzo retomamos la ruta. Buscamos la salida de Bolbaite siguiendo la Avenida del Catorce.


Al final de la avenida encontramos esta bonita rotonda con una escultura que estas dos enormes ocas que suponemos tienen que ver con las que nadan en el río Sellent bajo el Puente Viejo.


También vemos este bonito crucero a la salida del pueblo.


Desde el crucero seguiremos aproximadamente un kilómetro por este carril bici.


Nuevamente la facilidad del camino nos permite dejar volar mis pensamientos.
“Es en las caras de los demás y no en el espejo donde uno ve el paso del tiempo." (Julio Máiquez en “No te veré morir”, Antonio Muñoz Molina)


Vamos dejando atrás Bolbaite.


Un caracol se cruza en nuestro camino y hemos de evitar pisarle. Seguramente estará en su particular ruta semanal.

"Las cochinillas de humedad,
las mariquitas de san antón,
también vagaba la lombriz
y patinaba el caracol."

Rafael Alberti

Tras casi un kilómetro dejamos el carril peatonal y cruzamos para seguir por el camino que marca esta paleta direccional. Esta paleta corresponde al PR-CV 113 del que vamos a seguir un tramo.


Ahora seguiremos por un tranquilo camino rural.
(foto de Emilio Romero)


Los campos de olivos siguen acompañándonos.

"El naranjo sabe a vida
y el olivo a tiempo sabe."

Miguel Hernández


En un campo de olivos salieron volando tres o cuatro perdices que se posaron algo más lejos dentro del campo, lo que nos permitió fotografiar una de ellas que veis en la foto.


¡Qué bonita y original es la flor de la jara blanca! Nos encanta ese contraste bicolor y el aspecto de papel pinocho de sus pétalos.

"Santa florecita, celestial renuevo,
que hiciste mi alma una primavera,
y cuyo perfume para siempre llevo:
¿cuándo en mi camino te hallaré de nuevo?"

Amado Nervo


Seguimos por el tramo de PR que nos llevará hasta el Abrullador.


Pasamos junto  una gran balsa junto al camino.


Seguimos por este plácido camino que cada vez tiene más vegetación.
(foto de Emilio Romero)

"Todo pasa y todo queda
pero lo nuestro es pasar,
pasar haciendo caminos,
caminos sobre la mar."

Antonio Machado

En el camino, encontramos terrenos de cultivo en forma de terrazas con muros de piedra en seco y otras construcciones levantadas con esta técnica, como los cucos, especie de refugio para los pastores.


Cristalinas y transparentes aguas del Abrullador.


Cruzaremos varias veces el barranco del Abrullador por estos vados.


El barranco ofrece rincones bonitos. Llevaba un buen caudal de agua. Es difícil explicar con palabras lo agradable que resulta escuchar el rumor del agua mientras caminas. Eso no se puede apreciar en las fotografías.

Unos metros antes de llegar al paraje del Abrullador encontramos una zona de aparcamiento.


Y llegamos hasta el bonito y tranquilo paraje de la Fuente del Abrullador. Este panel nos informa de manantial y el uso al que se destina. El área recreativa dispone de todos los servicios y es un agradable espacio para pasar un buen día de campo. (foto de Emilio Romero)


Nosotros nos dirigimos directamente al Abrullador.
Este es el manantial del Abrullador. Se trata de una mina de agua, en la que el caudal sale a través de un túnel o mina por la que sale el agua al exterior. Según la inscripción la profundidad del túnel es de 170 m. De aquí parte la Acequia Madre que se ramifica después para el regadío de diferentes zonas del término. 


Emilio Romero nos inmortalizó en la boca del Abrullador.


Esta es la sencilla inscripción que se encuentra junto al manantial del Abrullador.
Estaba prácticamente ilegible.


Éste es el aspecto que presentaba en junio de 2022, mucho más legible.



Estos dos paneles nos dan información del PR-CV 113 del que realizamos un tramo.


Tras la visita al paraje del Abrullador volvemos a Chella. Seguimos trescientos metros por el camino que nos trajo hasta aquí y lo dejamos al encontrar estas paletas direccionales que nos marcan un bonito sendero.

Este tramo de sendero es, sin duda, de lo más bonito de la ruta. (foto de Emilio Romero)

"Al borde del sendero un día nos sentamos.
Ya nuestra vida es tiempo, y nuestra sola cuita
son las desesperantes posturas que tomamos
para aguardar…Mas Ella no faltará a la cita."

Antonio Machado


La senda transcurre paralela a la acequia, que nos acompañará prácticamente hasta la Playa Salvaje.
(foto de Emilio Romero)


Caminar por el bosque siempre supone un placer especial y nos invita a la meditación.

“Donde quiera que va el hombre lleva siempre consigo su novela, dice Galdós, el mejor discípulo de Cervantes en la literatura española.” (“El verano de Cervantes”, Antonio Muñoz Molina)


Seguimos por el sendero, paralelos a la acequia.


Desde el sendero vemos Bolbaite aún.


El sendero nos va acercando a Chella.


Ya la tenemos enfrente, estirada como alguien acabado de levantarse.


En la partida de Soterraña, por donde estamos pasando, se encuentra el paraje de los Molinicos. Se trata de las ruinas de dos molinos que aprovechaban la fuerza motriz del agua desviada de la Acequia Madre para moler el cereal. En este panel está la explicación.


En la foto, uno de los molinos.


Estas son las ruinas del otro molino.


El sendero desemboca en esta carretera donde encontramos una nueva paleta que seguimos hacia la izquierda, dirección a la Playa Salvaje que según la paleta se encuentra a 200 metros.


Estas son aguas del Abrullador que bajan por el barranco que lleva el mismo nombre y que se embalsan en la Playa Salvaje que vamos a visitar.


Para acceder al paraje de la Playa Salvaje cruzamos un pequeño puente de madera.
(foto de Rafa Lafuente)


Paraje de la Playa Salvaje. Se trata de una balsa concebida para el riego que recoge las aguas de la Fuente del Abrullador. El agua clara y serena se muestra como un espejo.
(foto de Rafa Lafuente)

"No sé cuál es la cara que me mira
cuando miro la cara del espejo;
no sé qué anciano acecha en su reflejo
con silenciosa y ya cansada ira."

Jorge Luis Borges


En el paraje, encontramos también esta fuente.
En el paraje está prohibido el baño.


Tras el paso por la Playa Salvaje sólo nos queda el tramo de retorno a Chella, que ya tenemos a un tiro de piedra.


Caserío de Chella, donde destaca la torre del campanario de la iglesia de Ntra. Sra. de Gracia.


Llegamos a esta rotonda de entrada al pueblo, que bordeamos por la derecha.


Entramos a la población cruzando este puente sobre un barranco.


Tras cruzar el puente seguimos camino por la derecha por la Av. Ronda de Blasco Ibañez.


A través de un cristal un gato nos mira somnoliento, relajado, ajeno al mundo exterior. Su tranquilidad y docilidad nos trae unos versos a la mente, referidos a muchas personas que se creen más de lo que realmente son.

"Pero su orgullo ciégale insensato:
tiene el instinto y el rugir del tigre,
mas Dios no le hizo tigre, sino gato."

Manuel del Palacio


Y terminamos nuestra sencilla ruta donde la comenzamos unas horas antes. 

Hemos tenido aventura y, por lo tanto, ventura de haber podido continuar después del paro obligatorio por las circunstancias, con lo que tanto nos llena: caminar. 

Pincha en el enlace para ver las fotos de la ruta.

Debemos disfrutar de la montaña siempre de la manera más segura posible para evitar riesgos y accidentes. Para ello es importante que leas estos consejos sobre "Seguridad en la práctica de senderismo y emergencias en montaña".

La ruta en el mapa


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