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domingo, 12 de enero de 2020

ALMEDÍJAR: MALALTOS, RECUEN, ALTO DE BELLIDO, BARRANCO FOLQUIA (4/1/2020).

Esta semana volvemos a Almedíjar, a las estribaciones de la Sierra de Espadán, para realizar una entretenida ruta, con muy buenas vistas del valle del Palancia y de esta bonita sierra que tanto nos gusta y a la que volvemos siempre que podemos. Saldremos de Almedíjar, recorreremos un tramo de la ruta del agua, por la rambla de Almedíjar, donde veremos el acueducto de la Huerta Nueva, cruzaremos la carretera por debajo de un puente y subiremos a un bonito cordal que marca los límites de los términos de Almedíjar y Castellnovo. En este cordal pisaremos la cima de Malaltos y Recuen. Justo en este pico, marcado con un pilón de término, se juntan tres términos municipales: Alemedíjar, Castellnovo y Vall de Almonacid. Desde el Recuen, descenderemos hasta Vall de Almonacid, sin llegar a entrar a la población. Buscaremos el sendero de subida al castillo de Almonacid, pero lo abandonaremos antes de llegar allí para, por una senda dura y empinada senda, ascender al alto de Bellido. Después de disfrutar de las vistas que desde allí se contemplan sobre el valle, iremos en busca del bonito barranco de Folquia, desde el que regresaremos de nuevo a Almedíjar para terminar la ruta después de un prolongado descenso.




 Un frío amanecer y un silencio sepulcral nos recibieron a la llegada a Almedíjar.

"Mi vida es el silencio de una espera...
Se escapa de mis ojos la mirada,

ansiando contemplar la sombra amada

que en otros tiempos a mi lado viera."

                                     Francisco Villaespesa



 Buscamos un lugar iluminado para hacernos la foto de "dúo".
Rafa Lafuente (izq,) y un servidor.


 Nos dirigimos a la salida del pueblo buscando el polideportivo.


 Perfectamente visible, por su especial perfil y altura, el castillo de la Rodana que domina la población de Almedíjar.


 Seguimos ahora camino de la depuradora y a nuestra izquierda, el área recreativa de la conocida Fuente del Cañar. La escasa luz que todavía hay, impide obtener unas fotos con calidad aceptable.


 A nuestra izquierda llevamos la rambla de Almedíjar, sin vestigios de agua.


 Llegamos a la altura de la depuradora de aguas residuales.


Junto a la entrada de la depuradora un panel informativo de la ruta del agua que podemos seguir. Nosotros no lo haremos del todo.

"Ojos de agua de sombra,
ojos de agua de pozo,
ojos de agua de sueño."

                          Octavio Paz.


 Pasamos por debajo del acueducto de la Huerta Nueva, que forma parte de esa ruta del agua que vimos en el panel.


Un poco más adelante encontramos otro elemento de esta ruta del agua. Se trata de la balsa de riego de la Huerta Nueva.


La balsa estaba completamente llena.


Seguimos el camino entre campos de olivos.


Caminamos entre campos y hemos de estar atentos porque nos hemos de desviar a la derecha por este sendero que vemos marcado con un hito. Y caminamos un tramo por la rambla.


Ha hecho mucho frío por la noche. El suelo estaba escarchado y en algunos árboles, la escarcha había empezado a derretirse y dejaba estas ramas de un almendro como llorando.


Salimos de la rambla y seguimos buscando la carretera.


Cruzamos la carretera por debajo de este puente...


Y seguimos por este sendero que vemos apenas hemos cruzado.


Iremos tomando altura poco a poco.


Llegamos a un llano que nos permite tener ya buenas vistas.
Echamos un vistazo hacia la Calderona y vemos...


El pico del Águila de Gátova.


El  Gorgo.


El Sierro.


Y el Alt del Pi.


El brezo siempre nos alegra. Nos gusta mucho. Sus florecillas sutiles nos atraen sobremanera y captan nuestra atención.

Hemos alcanzado un cordal que vamos a recorrer durante un buen rato. La cota está sobre los quinientos metros, una altura que nos permite tener buenas vista a nuestro alrededor, como el castillo de la Rodana, a la derecha, y detrás el Cullera.


También disfrutamos de la imponente vista del pico Espadán.


A nuestra izquierda, el valle del Palancia se nos abre, amplio, extenso...
Ante nosotros, en primer plano, Castellnovo . Detrás, la populosa Segorbe.


También reconocimos el cerro en el que se encarama la ermita de San Cristóbal, que visitamos en la ruta de Castellnovo el mes pasado.

Ahora durante unos tres kilómetros recorreremos un cordal que marca el límite de los términos municipales de Almedíjar y Castellnovo.


El cordal es ondulado y pasaremos diversas cimas, como el Malaltos, que veis en la fotografía.


La vista sobre el valle del Palancia, hacia el sur, nos acompañara durante todo el recorrido por el cordal.


Rafa apuntalando un hito.


En el mapa del IGN, el cordal está marcado como la vereda de las Balsillas. 


Llegamos a otra cima. En ésta, sin nombre en el mapa del IGN, aparece un pilón de término.


Ahora vemos otro área del valle del Palancia. En primer término, Jérica.
Detrás, Viver de la Aguas.


Tampoco nos pasa desapercibida la imponente mole de Peñascabia.


Hacia el norte, el camino por el cordal nos permite tener buenas vistas de la sierra de Espadán.
La Rápita muestra su jerarquía en esta sierra con sus 1106 msnm.


Seguimos el ondulante cordal y nos dirigimos a otro pilón de término que vemos en lo alto de otra de las colinas que forman este cordal.


El espacio que alcanzan nuestros ojos se agranda y nos permite otear otros horizontes.
En la foto la población de Benafer.


Más grande, más alargada, estirándose en el valle, la población de Caudiel también se muestra en el horizonte.

El Carrascal también llama nuestra atención.


Llegamos a otro pilón de término que marca la cima del pico Recuen (657 msnm).
Tras pasar este pilón, aún seguimos un tramo por el cordal hasta salir a una pista cementada.


Vemos ya unas antenas de telefonía que dominan la población de Vall de Almonacid, hacia la que nos dirigimos.


De nuevo, en el llano que forma el valle, las poblaciones de Jérica y Viver.


Acometemos los último metros del cordal.


Salimos a esta pista cementada desde la que comenzamos un contínuo descenso hasta las proximidades de Vall de Almonacid.


Apenas hemos pisado la pista y en la segunda curva la dejamos para coger este sendero que nos aboca en un camino que nos dejará en la entrada de Vall de Amonacid.


Seguiremos caminos rurales hasta llegar a la población.


No tardará en hacerse evidente la presencia del castillo de Almonecir.

"Monstruo de piedra, elévase el castillo
rodeado de coposos limoneros,
que sombrean los húmedos senderos
donde crece aromático el tomillo."


                                     Julián del Casal


Tampoco nos pasa desapercibida la loma del Alto de Bellido, en la que estaremos dentro de poco.


Junto al camino, este aljibe.


Tenía agua, la cual cosa nos congratula.


Bonita imagen con el castillo de Almonecir, al centro, y detrás, la Rastra.


Tras un bonito descenso por caminos rurales, tenemos a la vista Vall de Amonacid,
aunque no entraremos en la población. Evidentemente, lo podríamos hacer si lo consideráramos necesario. Pero en nuestro caso no lo haremos.


Los olivos son el cultivo que mayoritariamente ocupa los campos de cultivo por los que pasa el camino.


Hay preciosos ejemplares que vale la pena detenerse a mirar y fotografiar.
Nos encantan los olivos.


En este cruce, siguiendo a la izquierda entraríamos en la población. Hacia la derecha seguiríamos el camino que nos conduce hasta el castillo. Nos vamos a la derecha.


Antes de iniciar la subida al Alto de Bellido, hemos de reponer fuerzas y lo hacemos en esta balsa, la balsa de la Fuente.


Un sencillo y frugal almuerzo nos hará reponer la energía perdida hasta ahora y nos ayudará a emprender la empinada subida al Alto de Bellido.


Tras el almuerzo,seguimos nuestro camino que pasa junto a la fuente Larga.


Para ahorrarnos unos pocos metros, en lugar de seguir para buscar el inicio de la subida al castillo, atajamos por este camino que bordea unos campos de almendros y nos deja en la senda de subida al castillo. Tal vez no valga la pena y sea más cómodo seguir por el camino cementado hasta encontrar enseguida la senda de subida al castillo.


Subimos bordeando los bancales con almendros.


Y salimos a la senda de subida al castillo que seguiremos durante un corto tramo.

La senda bordea la loma donde se asienta el castillo y éste es visible desde muchos puntos de ésta.


En este punto, dejamos la senda de subida al castillo y tomamos esta que vemos por la derecha y que enseguida va a tomar un fuerte desnivel.


En pocos metros, subimos bastante, lo que nos permite ya esta bonita vista sobre Vall de Amonacid.


No podemos remediar posar ante este magnífico telón de fondo.



Y nos encontramos ya bajo el  vertical paredón del Alto de Bellido. En breve nos asomaremos a él.


La verdad es que el sendero es bastante directo y vertical y puso a prueba la fortaleza de nuestras piernas.


En el último tramo de subida hasta el collado que nos deja en la loma del Alto de Bellido hay un cable fino de plástico para ayudarnos a subir, aunque resbala un poco y realmente, no es necesario para nada.


Últimos metros y nos encontraremos en la loma.


Una vez en la loma, nos dirigiremos hacia la izquierda para acercarnos al borde del Bellido y poder disfrutar de las bonitas vistas sobre el valle.


El primer punto sobre el que se desvía nuestra vista es la punta de la Rápita, máxima altura de la sierra de Espadán y todo un emblema de la misma.



La panorámica que observamos del valle es preciosa. Vall de Almonacid a la izquierda, Algimia de Almonacid a la derecha y el castillo en medio.

"El valle es de oro amargo;
y el viaje es triste, es largo.
Oyes? regaña una guitarra. Calla!"


                                      César Vallejo


Las florecillas moradas de la coronita de fraile  ponen el contrapunto de color en una loma donde el verde predomina. Es por ello que nos fijamos en ella de manera muy especial.

"Amores significa lo morado;
crudeza o sujeción es lo encarnado;
negro obscuro es dolor, claro es tristeza;"


                                               Gutierre de Cetina


Regresamos al collado que nos dejó en la loma para seguir nuestro camino.


Ahora recorreremos la loma del Bellido hasta llegar al corral del mismo nombre.
Seguimos disfrutando de bonitas vistas como ésta de la foto.


Jérica en el centro. A la derecha apenas percibimos algunas casas de Viver  detrás, con Peñascabia de fondo, la población de Torás.



Seguimos ahora un cómodo camino si lo comparamos con la subida al Bellido.


Nos sigue acompañando la Rápita, como si una luna se tratase y nos persiguiera como hace aquella por las noches.


Pasamos junto a un primer corral.


El camino se ensancha y nos ayuda a cainar cómodos.


También pasamos junto a una charca/bebedero para beber los animales.


Y llegamos hasta el corral de Bellido, en ruinas como tantos y tantos de ésta y otras sierras.

"Por la noche, en el corral,
el grillo va levantando,
ladrillito a ladrillito,
el paredón de su canto."


                       Luis Cañizal de la Fuente


Tras pasar y entretenernos en el corral de Bellido, seguimos y vemos bien marcado el camino que hemos de seguir.


Pasamos junto a este bloque de rocas que nos recuerdan...


... a un moái de la isla de Pascua. ¿A vosotros no?


Y más brezo, brezo de tenues y leves florecillas que llenan de color nuestras pupilas y nos hablan de que en la naturaleza la delicadeza existe hasta en los lugares más abruptos.


También nos deleitamos con bonitos ejemplares de carrascas.


Y el protagonismo de la Rápita, se ve ahora sustituido por el del no menos emblemático Espadán, de menor altura que aquella, pero por algo será que le da el nombre a la sierra.


Pensábamos que el resto de camino iba a ser todo de bajada, pero nada más lejos de la realidad. Antes tendremos que enfrentarnos a una dura cuesta que nos sacará los colores, aunque finalmente fue algo más corta de lo que suponíamos que iba a ser.


Nuestras piernas se quejaron bastante y cuando ya estaban a punto de desfallecer...


...nuestro rumbo hace un giro inesperado a la izquierda por un camino llano que nos hizo respirar de alivio.


¡Esto es otra cosa!


El sendero se ha suavizado y nos permite contemplar el paisaje con mayor tranquilidad. Lo habíamos visto durante buena parte de nuestro recorrido, pero ahora tomamos mayor constancia de su presencia y lo hacemos protagonista con esta fotografía. Se trata de otra emblemática cima: Santa Bárbara de Pina.


También observamos más serenamente Vall de Almonacid, donde estuvimos hace nada.


Vamos por una zona de umbría y aún vemos rincones con escarcha. En otros casos, la escarcha ha dejado perlas transparentes en las hojas de muchas plantas, perlas que brillan y titilan imaginamos que de frío.


La senda es preciosa y nos ha permitido descansar nuestras piernas tras la fuerte pendiente subida.


Por primera vez en la ruta encontramos un poste con marcas de PR y que ya seguiremos viendo hasta el final de la ruta, puesto que transcurre por el barranco de Folquia por el que regresaremos a Almedíjar.


Aquí hacemos el giro a la derecha que nos introduce en el barranco. Vemos la señal de PR en la parte izquierda de la foto.


Y este barranco de Folquia, sin tener la espectacularidad de otros barrancos de Espadán, se disfruta mucho también y en él podemos encontrar buenos ejemplares de alcornoques (¡Por favor, no penséis que lo de alcornoque va por Rafa!).




La bajada por el barranco se hace algo pesada por la longitud (casi tres kilómetros) y por el desnivel, que hace que nuestras maltrechas rodillas se resientan.


Otro bonito ejemplar de alcornoque.


Algún tramo de la senda aún conserva el antiguo empedrado.


En algunos puntos, el barranco adquiere una gran frondosidad y belleza.


El barranco desemboca en un camino rural por el que accederemos de nuevo a Almedíjar entre campos de olivos básicamente.


Almedíjar a un tiro de piedra.


Entraremos a Almedíjar haciendo este giro por el poste que vemos y que nos marca un tramo de calzada romana.


Este sería el tramo de calzada por el que accedemos a Almedíjar.


Giramos a la derecha en busca del lugar donde aparcamos el vehículo cuando las sombras aún cubrían el caserío. Ahora un reluciente sol alegra la mañana, casi la tarde.


Si recordáis el inicio de la ruta, en esta piedra de molino nos hicimos la foto de "dúo" esta mañana.


Y finalmente, llegamos a la calle Carboneras, donde habíamos dejado el coche.


La ruta en el mapa.




La ruta en Wikiloc.

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Película.


2 comentarios:

  1. Hola Emilio...
    Lo primero,feliz año montañero.
    En cuanto a la ruta,pues te diré que aparte de subir al Cullera y pasar por el Barranco Almanzor desde Almedijar,no conocía nada más de esa zona de la siempre maravillosa Sierra de Espadán.Buena distancia y un más que respetable desnivel el que os habéis marcada Rafa y tú.Por cierto,me ha hecho mucha gracia lo del alcornoque de Rafa...jejeje(con mucho cariño).
    Sin duda las vistas cimeras magníficas.Buenas partes de senda y día perfecto para disfrutar de Espadán.
    Tomo nota de tu track Emilio...

    Un abrazo.

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  2. Interesante ruta Emilio, me la apunto, y bonita crónica.
    Enhorabuena por el trabajo realizado.
    Saludos

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