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lunes, 13 de mayo de 2019

XERESA: EN LOS DOMINIOS DEL MONDÚVER (11/5/2019).


Esta semana nos vamos hacia el sur. Vamos menos hacia este punto cardinal que hacia los demás. Creo que ya lo he explicado alguna vez. No sabría decir qué es, pero algo en mi interior me empuja más hacia el norte que hacia el sur. Mi subconsciente siempre prefiere el norte sin que yo sepa el motivo. Es una especie de instinto, un hilo invisible que estira de mí siempre hacia el norte. Pero en esta ocasión, hemos roto ese hilo y nos hemos desplazado hasta Xeresa, en la comarca de la Safor, en los dominios del Mondúver, para realizar un bonita y entretenida ruta con preciosas vistas al mar y a esta emblemática cima valenciana.




 Esta mañana también madrugamos, como todas las anteriores. Pero mi duda de hoy era si había hecho bien en dejarme el chubasquero en casa.


Tras la recogida habitual y los saludos acostumbrados, nos dirigimos hacia Xeresa para realizar la ruta de hoy.


 Llegamos a Xeresa, que respiraba silencio y tranquilidad por todas partes, apenas alterado por el ruido de algún coche que pasaba ajeno a la molestia que podía causar.


 En su puerta nos hicimos la foto de grupo: Emilio Romero, Ana (que se ha atrevido a volver con nosotros otra vez.¡Qué valiente!), Rafa y servidor.


 Callejeamos por Xeresa buscando la salida del pueblo hacia el este. Ni un alma acompañaba nuestros pasos. 


 Salimos del pueblo y caminamos ahora por un camino entre naranjos.
Una lástima que la escritura no nos permita transmitir los aromas que percibimos en la montaña.
En este caso, efluvios de azahar impregnaban el ambiente y llenaban nuestro olfato agradablemente.


 Y como reza el título de la entrada, nos encontramos en los dominios del Mondúver, que ya tenemos ocasión de ver apenas empezada nuestra ruta y que nos seguirá vigilando nuestros pasos a lo largo de toda ella.


 Dejamos el camino enseguida para coger una senda que nos va a llevar por una pequeña canal hasta el  Pla de la Marchuquera


 El inicio de la senda es frondoso.


 Pasamos junto a un balsa de riego. Encontraremos varias en el recorrido, pero únicamente esta tenía agua.


 En pocos metros hemos ascendido lo suficiente para alcanzar a ver el mar, aunque una persistente y sutil neblina impedía ver con nitidez la costa.


 Borrosa por el enfoque de la cámara a la rama más cercana, vemos también en el fondo la montaña de Cullera o muntanya de les Raboses.


 Deberemos pasar por esta cadena que nos hace pasar por una finca particular de naranjos.


 Vemos en nuestro camino, esta atípico algarrobo.


 Aquí vemos una imagen retrospectiva de la canal que hemos ascendido.


 Diversas clases de florecillas silvestres adornan el sendero y suavizan con su imagen vistosa y alegre la subida, que está poniendo a prueba nuestros pulmones y nuestro corazón.


 Y llegamos al Pla de la Marchuquera. De nuevo no se nos escapa la vigilancia del Mondúver.


 Acercamos con el zoom su afeada cima (843 msnm).


 Y seguimos caminando por este pequeño llano que nos hace recuperar la respiración.


 Estamos atentos a este enhiesto pino porque nos marca un giro a la derecha al que estaremos atentos. Si no lo hacemos nos pasaremos y seguiremos por sendero equivocado.



 Hemos alcanzado altura suficiente para ver la llanura litoral, aunque no con la nitidez esperada.


 Una bonita campanilla sirve de reposo a esta mosca que seguro se ha visto impresionada por la belleza natural de la flor.


 La altura alcanzada nos permite disfrutar de la panorámica, cosa que evidentemente aprovechamos. Cualquier momento de estos es único e irrepetible.


 Xeresa a vista de pájaro.
Ahora bajaremos por un corto, empinado y resbaladizo sendero que nos llevará hasta la autopista.
Por cierto, hay que ver el ruido que produce el paso de los vehículos por esa vía rápida.


 Bajamos con cuidado porque hay mucha piedra suelta y está bastante inclinado.


 Abajo se allana el camino y recorremos un tramo en paralelo a la autopista...


 ...hasta que encontramos este túnel que la atraviesa por debajo.


 Pasamos el túnel y encontramos este panel informativo con las rutas que podemos realizar. Seguimos por este camino que sale a nuestra derecha.


 Ahora caminamos en paralelo a la autopista por la otra parte.


 Pasamos junto a una casa de campo. Fotografiamos unas gallinas casi, casi, como si fueran animales exóticos. Ya no vemos gallinas y nos parecen animales exóticos. Soy docente, y en alguna ocasión  me ha sorprendido algún niño cuando al dibujar un pollo en algún ejercicio, lo dibujaban como un pollo asado. Ése era el único pollo que habían visto en su vida.


 Vigilante, el Mondúver, siempre presente.


 Hacemos un giro a la izquierda bordeando la valla de la casa de campo y empezamos a subir por una preciosa y frondosa senda.


 La vegetación y la sombra son las compañeras de este bonito tramo en subida de la ruta.


 El sendero nos hace tomar altura rápidamente, permitiéndonos disfrutar de las vista hacia el Mediterráneo.


 De nuevo, un lirio azul, llevamos varias rutas encontrándolo en nuestro camino. ¿Casualidad?


 Pasamos junto a una calera, un tanto tapada y camuflada por la vegetación.


 Xeraco desde la senda.


 El Mondúver cada vez más evidente. Su imagen nos impresiona.


 Encontraremos varias palas en nuestro recorrido de diferentes tramos de senderos que recorremos en esta ruta. Ésta nos indica el camino a seguir a nuestro siguiente objetivo: el Pla de la Vella.


 Las antiestéticas antenas del Mondúver acercadas con zoom.
 Seguramente, todo lo que tienen de antiestéticas lo tienen de necesarias en este mundo frenético y tecnológico  que vivimos. Volver a la vida natural y virgen de la prehistoria se me antoja imposible.


 Estamos en el Pla de la Vella. Desde este pequeño llano a trescientos metros de altura, las vistas son excepcionales y eso que el día no es claro.


 Panorámica de la costa desde el Pla de la Vella.


 Pequeños detalles, como estas florecillas, llenan de belleza el monte. De todos esos detalles también disfrutamos; no sólo de grandes paisajes, o difíciles e inexpugnables cimas disfrutamos. 


 Nos sentimos acompañados en todo momento por el emblema de la comarca.


 Xeresa desde el Pla de la Vella.


 Este pino presentaba esta escoba de bruja, enfermedad que presentan algunas plantas leñosas.


 Y llegamos a este otro poste direccional que nos señala la dirección de la ruta de los Picapedreros.
También en este punto encontramos la máxima altura de la ruta.


 Dos flores diferentes,  bellas ambas y en completa armonía.
 Se complementan de maravilla.


 Desde el poste anterior, crestearemos durante un buen trayecto antes de bajar a la partida de la Pedrera (foto de Emilio Romero).


 Vamos buscando una protectora sombra que nos proteja del sol que empieza a ser sofocante.


 Y lo encontramos bajo la sombra de estos pinos.
¿Conocéis mejor sitio para almorzar? (foto de Emilio Romero).
Todos los que hacéis senderismo sabéis que este es uno de los momentos más distendidos y deseados de las rutas. No sólo por reponer fuerzas, sino por la conversación, las bromas, las risas, comentarios, propuestas de rutas, experiencias, anécdotas...



 Pero hay que seguir. Y lo hacemos disfrutando de momentos como el que se puede adivinar viendo esta foto. ¿Qué se nos puede pasar por la cabeza en estos momentos? En lugares así, con este bello paisaje, todo tiene cabida en nuestra cabeza. El amplio horizonte nos deja todo un amplio abanico de pensamientos y emociones que pueden llegar a nuestra cabeza y nuestro corazón.
Hacia el este, disfrutamos del mar (foto de Rafa Lafuente).


 Hacia el oeste, disfrutamos del Mondúver.


 De nuevo, vistas de Xeresa. Allí tenemos que volver.


 Empezaremos a descender por un sendero con cierto desnivel que nos hará apoyar las manos por seguridad en algún punto.


 Bajando con precaución (foto de Emilio Romero).


 Una voluminosa nube ha cubierto la cima del Mondúver.


 Mientras, nosotros seguimos caminando por este bonito entorno.


 Seguimos bajando hasta la Pedrera (foto de Emilio Romero).


El bosque vuelve a protegernos del sol, lo cual agradecemos. 



Otro poste nos indica que vamos por un tramo de otra ruta, ésta de la vecina Xeraco.



 Y llegamos a lo que fue la Pedrera. Según la información de los paneles, se trata de una explotación de una familia, venida desde Alcoi a mediados del S. XIX, que la trabajaron proporcionando la piedra necesaria para la construcción y embellecimiento de casas, tanto de Xeresa como de la comarca. 


 Foto de grupo en la pedrera (foto de Emilio Romero).


 En este punto hay un mirador desde el que disfrutamos de esta espléndida vista hacia el Mondúver.


 También encontramos junto al mirador, los restos de un refugio utilizado por los picapedreros que trabajaban en la explotación para protegerse de las inclemencias del tiempo. Este está bastante descompuesto.


 Metros más adelante encontramos éste mucho mejor conservado.
Al parecer el techo estaría formado por ramas y otros elementos vegetales.


 Seguimos nuestro camino por detrás de este segundo refugio. 
Seguimos por bosque.



 E incluso tenemos tiempo de pararnos a hacer un poco el tonto (foto de Emilio Romero).


 Seguimos bajando por terreno de la Pedrera.


 Junto al camino, esta mesa de madera nos permitiría sentarnos a descansar y avituallarnos en caso de necesidad.


 El tramo final del sendero transcurre junto a esta acequia que llevaba el agua de una balsa que encontramos más arriba, seca por supuesto.


 El sendero desemboca aquí junto a este panel informativo. 
Ahora seguiremos a la izquierda, por un camino entre campos de naranjos que nos llevará de nuevo hasta otro túnel bajo la autovía que tendremos que cruzar.


 El sol aprieta ya de lo lindo y nuestro paso se pausa. El camino llano ayuda a ello.


 El grueso del grupo siguiendo mis pasos.


 Ahora pasaremos por debajo de este túnel y seguiremos a la derecha.


Seguimos entre naranjos, disfrutando del aroma del azahar. Giraremos a la izquierda por un camino que nos llevará hasta el lavadero de Xeresa.


 Pasamos junto al lavadero municipal, restaurado pero sin agua.


 Este panelo nos explica la historia del lavadero. Como observáis, la información también aparece en Braille. Vimos más paneles de este tipo en el pueblo, lo que indica la concienciación del Ayuntamiento en el tema de la integración.


 La ermita de la Santísima Trinidad da nombre a la calle por la que transitamos ahora.
"Ravalet de la Trinitat"


 Calle del Ravalet de la Trinitat con la ermita al fondo (foto de Emilio Romero).


 Y finalmente, desembocamos en el Ayuntamiento, donde finaliza esta bonita ruta, justo en el momento en que el calor empieza a ser demoledor.

Estupenda ruta la que hemos disfrutado hoy, a pesar de estar hacia el sur. Ello quiere decir que en cualquier punto cardinal podemos disfrutar de excelentes y maravillosas rutas.


La ruta en el mapa.



La ruta en Wikiloc.



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Película.


3 comentarios:

  1. Emilio, la verdad es que se trata de una entretenida ruta con matices de contrastes ya que se atraviesa zona boscosa y tupida, zona de matorral y zona de pedrera. En los días claros, sin calimas, ni brumas ni neblinas, los paisajes son espectaculares. A seguir descubriendo nuevos mundos. Un abrazo.

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    1. ¡Hola, Emilio! Muy buena impresión noscausó la ruta de esta semana. Tuvo de todo como muy bien has comentado. Seguiremos descubriendo nuevos mundos.
      Un abrazo.

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  2. Hola Emilio.

    Bueno, de vez en cuando no está demás perder un poco el norte jejeje.

    Hay montañas cuya imponente presencia le dan un magnífico empaque a las rutas que giran en torno a ellas, sin ser necesario siquiera subir a su cima, y el Mondúver es sin duda una de ellas. Preciosa y variada circular bajo la vigilancia del gigante de la Safor. Doy fe de la calor que hizo ese sábado, yo lo padecí un poco más al norte, jeje, que vosotros, en el Castell de Maús.

    Curioso lo que cuentas de las gallinas, y más ahora, que están tan de moda desde que un juez clausuró un gallinero en un pueblecito de Asturias por que los gallos no dejaban dormir a los clientes de una casa de turismo rural...

    Un abrazo.

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