Seguidores

martes, 5 de septiembre de 2017

TOUR DEL ANETO. ETAPA 3: HOSPITAL DE BENASQUE-CERLER (17/7/2017)


Esta tercera etapa es la más asequible de la travesía ya que encontramos más desnivel negativo que positivo; no por ello la etapa es menos atractiva, puesto que disfrutaremos durante todo el recorrido del inigualable paisaje pirenaico. Saldremos del Hospital de Benasque y recorreremos todo el valle por el antiguo camino que personas y mercancías utilizaban antaño para pasar a Francia. Caminaremos prácticamente paralelos al río Ésera que recorre este bonito valle. El momento más duro de la jornada se concentra en los tres kilómetros últimos de la etapa que nos llevan de Benasque a Cerler por una bonita y zigzagueante senda que transcurre por un tupido y bonito bosque. Existe la posibilidad de terminar la etapa y, por lo tanto, pernoctar en Benasque; pero decidimos que era mejor adelantar tres kilómetros (además en subida) de la etapa siguiente. Pensamos que ésta es la mejor opción.




Nos asomamos a nuestra ventana para ver como sale el día.
Alguna nube emborrona el cielo.


Pero nada nos impide comenzar con ilusión la jornada de hoy.
A primera hora ya estábamos posando para la prensa local.


Nos despedimos del Hospital de Benasque que tan bien nos ha acogido.


Empezamos a caminar por la carretera que llega hasta aquí.


Empezamos a disfrutar del paisaje.


Llegamos a este cruce y seguimos a la derecha por la carretera unos cuantos metros más. 
Hacia la izquierda van los autobuses que se dirigen a la Besurta.


Hemos alcanzado algo de altura y en el fondo comenzamos a ver el cauce del Ésera, que nos acompañará en toda la jornada.


Llegamos a este punto y aquí dejamos el cemento para seguir por la senda que vemos a la izquierda marcada con señales del GR.


La senda comienza a subir aunque de manera muy llevadera.


Y las cimas que nos rodean conforman un escenario muy interesante.


Las babosas adquieren un tamaño considerable por estos pagos.


Aún vemos algún nevero residual en las partes más altas de las montañas.


Vemos las marcas del GR en este pino caído. Aquí vimos también varios ejemplares caídos por culpa del temporal.

La senda es muy agradecida. Pasamos por tramos de bosque.


Pasamos por un arroyo de deshielo.


Seguimos disfrutando de un paisaje inigualable.


Frente a nosotros también vemos caídas de agua procedentes del deshielo.



El poste nos indica que este GR también transcurre por un recorrido aprovechable para la marcha nórdica tan de moda ahora.


En un punto determinado de la senda tenemos a la vista un feo edificio que asemeja una fábrica.
Se trata de los Baños de Benasque, un establecimiento termal ya conocido por los romanos.


El sendero sale a la carretera que accede a los Baños, nosotros nos acercaremos por curiosidad hasta el edificio, pero nuestro camino sigue hacia la derecha.



Nos acercamos a la fachada principal del establecimiento y volvemos sobre nuestros pasos para continuar con nuestro camino.


Seguimos por la izquierda en nuestra bifurcación siguiendo la carretera en descenso durante un tramo.


Ya hemos bajado lo suficiente para contemplar el edificio desde abajo.
Nos parece un edificio de dudoso encanto arquitectónico para el lugar donde se encuentra enclavado.



Abandonamos la pista en esta curva por un sendero que nos bajará hasta el puente de los Baños.


La senda termina aquí. Seguimos dirección al Plan de Senarta.


Y llegamos al puente de los Baños.


Nos detenemos aquí a disfrutar de este idílico paisaje.
 Aprovechamos para captar al máximo con nuestras retinas tanta belleza sabedores de que cada momento hemos de disfrutarlo y vivirlo como si fuera el último.



Inmortalizamos el lugar y el momento con esta foto.


El ancho camino continúa hacia Benasque.
 Ahora el río sigue a nuestra izquierda, encajonado a tramos por un estrecho barranco.


Aquí lo véis encajonado siguiendo su curso hasta el embalse de Paso Nuevo.



Este panel nos muestra una de las entradas al Parque Natural de Posets Maladeta.


Apenas sobrapasado el panel, el camino pasa por este puente que cruza el barranco de Cregüeña. Este río es tributario del Ésera en el que vierte sus aguas procedentes del ibón de Cregüeña, el más grande del macizo Posets-Maladeta, con la fuerza con la que se puede apreciar en la foto..


En este punto se inicia la ruta al ibón de Cregüeña, que nosotros obviamos.


Paramos a almorzar en este punto deleitándonos con la fuerza del agua en el momento de tributar sus aguas al Ésera.



Tras el almuerzo seguimos nuestro frondoso camino.



Pasamos junto a la fuente de San Farré, de fresca agua como podéis imaginar.



 Entre bromas y chascarrillos el camino se hace muy agradable. El buen ambiente reina en el grupo y el caminar apenas nos fatiga.


El Ésera, algo encorsetado en el anterior tramo, se abre ahora más al valle.


Llegamos al poco tiempo al área de acampada de Senarta.
Los campistas pasan plácidamente estos días de julio en este singular paraje.



Dejamos a la derecha la entrada al camping y seguimos de frente nuestro camino.



Llegamos enseguida a este nuevo cruce. Seguimos de frente dirección Benasque, dejando a la izquierda el desvío a Vallibierna.


Poco después, llegamos al puente que cruza el barranco de Vallibierna, que también tributa sus aguas en el Ésera, muy cerca ya del embalse.


Otra foto para el recuerdo.


Buen caudal el que aportaba el Vallibierna.


Y enseguida, las azules aguas del embalse de Paso Nuevo ponen el contraste a tanto verde y de tan variados matices de la exuberante vegetación pirenaica.


Seguimos avanzando por un amplio camino y superamos el embalse.


Dejamos el ancho camino para coger esta tupida senda que nos dejará en el mismo camino pero más abajo.


En algunos tramos de la senda, el sol no penetra.


Salimos a la pista y seguimos a nuestra izquierda.


Ya sobrepasado el embalse, nos giramos para contemplar su dique.


Y el Ésera nos sigue acompañando.


Dejamos otro desvío a otra zona de acampada, en este caso el camping de Ixeia.


Y seguimos de frente (siempre de frente).


Apenas pasado el desvío al camping, cruzamos este puente de madera sobre el barranco Fondo o de Rinero.


El paisaje, como no puede ser de otra manera, nos envuelve y hechiza.
Alguna nube empieza a asomar por entre las cimas y nos parece oír algún que otro trueno lejano.


Dejamos el camino y nos desviamos a la derecha, dirección Benasque.


Y pasamos bajo este puente: el puente nuevo de San Jaime.


Fijaos en el escudo que conserva el puente (pensaba que ya no quedaban), que nos informa bien de quién y cuándo se construyó. En la otra parte hay otro escudo igual.


Nos fijamos en el curioso color que tiene aquí el agua que nos recuerda al óxido de hierro.


Seguimos el camino junto al río. Seguimos oyendo truenos, pero pensamos que no lloverá.


Y llegamos al medieval puente de San Jaime. Este mucho más bonito que el anterior.



Aquí desde el otro lado.


Pasamos por la puerta de este camping y seguimos de frente.


Un camino junto al río nos acerca poco a poco a la localidad de Benasque.
Oímos la tormenta cada vez más cerca.


Las nubes, cada vez más amenazadoras, se cierran poco a poco sobre el valle.


Llegados a este punto, tenemos dos opciones. Una sigue por este camino, a la derecha, pasando por la central eléctrica de Ruda que llega a Benasque evitando la carretera. Otra opción, la que elegimos, sigue a la izquierda hacia Benasque y transcurre algún tramo junto a la carretera, pero es algo más corta. Elegimos además esta opción porque la lluvia empezaba a caer. Finas gotas comenzaban a mojarnos cada vez con más insistencia.


Seguimos pues por la izquierda del río. Ahora veíamos que la lluvia era inminente. Acelerábamos el paso para intentar llegar a Benasque antes de que cayera con más fuerza. Nos restaban apenas dos kilómetros.


Pasamos junto a esta hornacina, pero no nos paramos a rogar que cesara la lluvia.
La hornacina contenía un San Antonio Abad, que nos miraba con algo de pena.



Mirad si no.


La entrada a Benasque por esta parte también era bonita.



Aguantamos un poco por si la lluvia amainaba, pero finalmente nos tuvimos que poner los chubasqueros.


Por suerte, la lluvia iba a durar poco. Entrando a Benasque parecía que  paraba.

Entramos a Benasque por la Calle Mayor.


Paró la lluvia. 
Las nubes dejaron paso al sol y nos vino de perlas para comer y refrescarnos con unas merecidas cervezas.

Tras la comida, reposada y tranquila, dedicamos un tiempo a recorrer Benasque.


Nos informamos  sobre los edificios más importantes de Benasque y su entramado urbano.



Ayuntamiento de Benasque.
Se encuentra en la plaza que lleva su nombre.


Casa Faure, también en la Plaza del Ayuntamiento.


Iglesia de Santa María de origen románico, aunque con modificaciones posteriores del S. XVII, en la misma plaza.


Interior de la iglesia de Santa María con este cuadro de la Santa Cena presidiendo este altar lateral.


Virgen del Carmen.


Callejeamos por la localidad visitando rincones pintorescos como este patio de una casa rural.


Cual típicos turistas, nos recreamos en aquellos rincones y lugares que nos parecieron interesantes.


Incluso la fauna urbana nos llamaba la atención, como es el caso de esta golondrina.



Tras visitar Benasque, nos dispusimos a recorrer los tres últimos kilómetros de la etapa de hoy.
Detrás del edificio que veis, al final de la calle de los Tilos cruce con la Avenida de Francia, buscamos el antiguo camino que comunicaba los pueblos de Benasque y Cerler.


A la izquierda encontramos este poste que nos indica el camino.


Callejeamos brevemente por las últimas calles de Benasque hasta dar con el inicio del camino.

Encontramos el camino a Cerler y nos dispusimos a subir los tres kilómetros aproximadamente que separan ambas localidades y que iban a suponer el momento más pesado de la etapa debido al desnivel de la senda. Lo que aliviaba este desnivelo era la belleza de la senda, zigzagueante, frondosa, con restos del suelo que pavimentaba el antiguo camino, fresca...


Había puntos con fuerte desnivel que nuestras piernas fueron subiendo al ritmo que cada uno pudo.


Los cruces estaban bien señalizados. Siempre dirección Cerler.


Una verdadera gozada para los sentidos caminar por esta senda.



En alguna zona, la vegetación clareaba un poco y permitía la visión aérea de Benasque.


Este cruce nos hizo dudar un poco, pero z la izquierda dirección Cerler.


La senda nos saca a este camino desde el que divisamos, por fin, las casas de Cerler.


Pasamos junto al cementerio, en las afueras de Cerler. Y aún habremos de subir un poco hasta la carretera de acceso al pueblo.


Aquí estamos saliendo a la carretera A-2617.
Ahora nos falta buscar el hotel.


Vemos un Cerler tranquilo. 
Yo esperaba mayor actividad veraniega, pero es evidente que es un pueblo al que la gente viene más en invierno.


Anduvimos un buen trecho hasta salir casi de la localidad.



Antes de salir definitivamente del pueblo, a la izquierda por esta calle, llegamos hasta el hotel.


Por fin, en el hotel Monte Alba, nos esperaba el descanso tan esperado como merecido.


Nuestra habitación. El descanso estaba asegurado un día más. Mañana nos espera otra grandiosa jornada. Recuperemos fuerzas para continuar el Tour.


En esta ocasión las vistas desde la ventana no eran tan interesantes como en días anteriores, pero no nos importó demasiado.


Bueno, en el balcón teníamos una compañera que llamó nuestra atención.


Una buena cena y un buen descanso pusieron fin a esta etapa de algo más de 20 km que nos costó recorrer unas 11 horas, en el que disfrutamos de lo lindo y quedamos muy reconfortados con lo visto y vivido. Un recuerdo imborrable.

Entradas relacionadas:

- Tour del Aneto.
- Tour del Aneto. Etapa 1: Uelhs deth Joeu/Hospice de France.
- Tour del Aneto. Etapa 2: Hospice de France/Hospital de Benasque.
- Tour del Aneto. Etapa 4: Cerler/Castanesa.
- Tour del Aneto. Etapa 5: Castanesa/Aneto. (Próximamente)
- Tour del Aneto. Etapa 6: Aneto/Viella. (Próximamente)

La ruta en el mapa.


La ruta en Wikiloc.



Powered by Wikiloc

5 comentarios:

  1. Hola Emilio,

    Sencilla, pero a la vez hermosa ruta.
    Que gozada es estar este año por la zona pirenaica, con la impresionante cantidad de agua que hay.
    El tramo que hicisteis del Camping Aneto a Benasque, si en lugar de ir por el lado de la carretera hubierais ido por el otro, os habríais encontrado con un curioso bunker y una bonita fuente, pero bueno, así ya teneis la excusa para volver... jejeje
    Ya hay ganas de leer la siguiente crónica de la travesía.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Hola Emilio...
    Desde luego,que en nada desmerece esta tercera etapa,como apuntas en el prologo de la crónica.
    Paisajisticamente,preciosa.Para disfrutarla y saborearla plenamente.
    Esas partes con el sonido bravo del agua acompañando vuestro camino,seguro que han sido una delicia.
    Os mojasteis por fuera y por dentro...jejeje.Merecido reposo en Benasque,aunque os esperaba la ''etapa de montaña''...jajaja.La parte final hasta Cerler,me ha recordado alguna etapa de la Vuelta Ciclista a España,con llegada allí...
    Bueno enhorabuena por esta etapa mas tranquila,pero magnifica y sin bajar el nivel del Tour.A esperar la siguiente crónica.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Hola Emilio.

    Otra bonita etapa que retener en la memoria. El Hospital de Benasque, el Barranco de Cregüeña, Senarta, el Puente de San Jaime, Benasque, Cerler...lugares que me traen todos muy buenos recuerdos, que estén todos juntos en una misma ruta es el sinónimo de la calidad de esta tercera etapa.
    Benasque es una preciosidad de pueblo, siempre que he ido no dejado pasar la ocasión de dar un paseo por sus calles. Cerler nos sorprendió, a pesar de ser un pueblo enfocado al turismo de esquí conserva un casco antiguo realmente hermoso. Se está bien en el Hospital de Benasque ¿verdad?, tampoco pierdo la ocasión cuando voy a la zona de entrar a tomar una cervecita, me encanta su decoración, ¿visitasteis el pequeño museo que hay allí?. Por cierto y hablando del Hospital, te recomiendo una película española que se rodó allí, kamikaze se llama.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. Hola Emilio
    Otra etapa mas con todos los ingredientes para seguir diciendo que Pirineos es mágico, en este caso Benasque...Me encanta y caminar dando un paseo por sus calles es fabuloso, aprovechásteis la lluvia para daros un remojón por dentro jajaja.

    A seguir con la travesía

    Un abrazo
    Jose
    TROTASENDES BENICALAP

    ResponderEliminar
  5. Hola Emilio.

    Pues nada, ya estamos en el Ecuador de la circular, que a pesar de tener menos desnivel, resulta dura, ya que el final, aunque precioso, tira bien para arriba, y las fuerzas ya fallan.

    Un saludo.

    ResponderEliminar