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jueves, 15 de agosto de 2019

MONTANEJOS: AZAGADOR DE ROSADA, VÉRTICE GEODÉSICO DE ROSADA, BOJERA (26/7/2019)

Hemos subido varias veces a la loma de Rosada por el antiguo azagador que subía hasta aquí y luego accedíamos hasta el vértice geodésico. A continuación volvíamos al camino y siguiendo el GR-7 enlazábamos con el PR-VT 126 y regresábamos a Montanejos por la Bojera. Hemos vuelto de nuevo a subir a Rosada y accederemos al vértice por el mismo sitio, pero desde el vértice no volvemos por el mismo camino hacia el GR-7 sino que seguiremos un sendero que sale por detrás del mismo vértice y que nos coloca en un collado. Desde aquí, por la derecha, un sendero poco evidente y poco transitado, nos devuelve a una pista por la que enlazaremos con el GR-7 y el PR-VT 126 y volveremos a Montanejos por la Bojera. Seguiremos para ello un track de Goterris (Pincha aqui: Ruta) pero él regresa a Montanejos por el Cinglo de los Castillejos y nosotros por la Bojera.



Todas mis rutas en Montanejos empiezan en la Plaza de España. Es una hora muy temprana y el silencio ocupa toda la plaza.


En esta ocasión me acompaña mi amigo Paco. Aquí lo veis a mi lado, pero ya sabemos que muchas veces no es como empieza la cosa sino como termina. Luego sabréis por qué.


Subimos por la calle San José hasta la CV 195 que cruzamos en este punto para seguir hacia la parte alta del pueblo.


Dejamos las últimas casas del pueblo y salimos a este camino asfaltado que seguimos a la derecha.
Enlazamos aquí con el sendero de la Bojera (SL-CV 105), el PR-VT 126 (Montanejos-Rubielos de Mora), el GR-7 y el Camino del Cid (GR-160).


Subimos por la carretera que se convierte enseguida en pista de tierra que termina en esa antena que veis.


Nada más pasar la antena, encontramos las palas direccionales que vamos a seguir durante un buen tramo.


Tras el giro, nos encontramos con el viejo depósito de agua reconvertido en Centro Emisor de TDT.



El sendero va ganando altura. En algún tramo conserva aún el empedrado original que nos indica que fue un camino muy transitado.


Alcanzamos altura relativamente cómodos porque los viejos caminos estaban trazados para salvar los desniveles de la manera más cómoda posible. Aún así, nos detenemos porque aunque de momento no nos hace falta descansar, nos gusta parar para disfrutar del paisaje, de la altura que hemos adquirido y dejarnos llevar un poco por nuestros pensamientos.



El sendero nos deja en un llano que atraviesa una bonita pinada. La carencia de desnivel en este tramo nos devuelve la respiración y el pulso cardíaco a sus niveles normales. Además, disfrutamos de caminar por un paraje tan tranquilo y agradable.



A nuestra derecha, entre las ramas de los pinos, asoma el espolón del Morrón de Campos en el que destaca la caseta del forestal.



Llegamos a esta bifurcación en la que dejaremos el sendero de la Bojera, el GR.7 , el PR-VT 126 y el Camino del Cid , que siguen hacia la derecha. Nosotros seguimos por el sendero que sigue a la izquierda, el antiguo azagador que subía a la loma de Rosada.



El sendero es muy agradable porque también transcurre por el interior de una pinada que nos evita la acción directa del sol. También es un sendero relativamente cómodo y bien trazado.



Mientras vamos subiendo, vamos viendo la ladera de la Rosada. Tal vez el nombre le venga de esa tonalidad que le confiere el tipo de roca de que está formada.



Seguimos ascendiendo por las bien trazadas eses del sendero y disfrutando aún de la sombra de los pinos que desaparecerán algo más arriba.



Llegamos a un primer collado en el que el sendero cambia de vertiente y nos permite tener buenas vistas hacia el valle del río Montán.



Desde este collado es fácilmente reconocible el cerro del castillo de Montanejos.



No podía faltar la silueta indeleble del Penyagolosa, que siempre nos acompaña en todas las rutas por la provincia de Castellón e incluso desde la de Valencia.
Ya hemos dejado muy abajo Montanejos.


Y enfilamos el último tramo de subida a la loma de Rosada.



Una vez accedemos a la parte suerior, nos retiramos del sendero y nos acercamos al borde para disfrutar de las que son indudablemente las mejores vistas de Montanejos : Castillejos, Morrón de Campos, Estrecho de Chillapájaros.


Con este escenario de fondo uno no puede evitar intentar formar parte, aunque de manera artificiosa, de esta belleza natural para intentar fundirse en ella y formar un todo armónico, sencillo, majestuoso, pero sin pretensiones de ningún tipo; simplemente, ser un elemento más de esta naturaleza espectacular y grandiosa.

Llegados a este punto, mi amigo Paco me tuvo que abandonar (como el desodorante) porque la suela de una de sus botas se le había despegado e hizo imposible que pudiera seguir la ruta. Así pues, tuve que seguir yo en solitario.



Panorámica desde Rosada.



Retomamos el camino y dejamos la prolongación al antiguo emplazamiento de una antena de televisión desde el que se tienen buenas vistas del valle del río Montán, y seguimos por una ancha pista a la derecha, que en cómodo y tranquilo caminar nos llevará hasta el corral de los Navarros y luego a enlazar con el GR-7.



Caminamos cómodos, tranquilos, serenos, solitarios, pensativos, ensimismados...pero ello no impide que seamos capaces de recrearnos con lo que vamos encontrando a nuestro paso; como la caseta forestal del Morrón de Campos.



O disfrutamos de las vistas hacia la sierra de Gúdar: Peñacalva a la izquierda, Cabezo de las Cruces, a la derecha.



En la parte alta del camino, a nuestra derecha, encontramos un corral en ruinas: el corral de Rosada.



¿Cuándo lee la mariposa
  lo que vuela escrito en sus alas? 
                              (Pablo Neruda)



Santa Bárbara de Pina es otra de las montañas de la provincia de Castellón que es reconocible fácilmente por sus antenas y por su soledad: ninguna otra cima alrededor le hace sombra, ademàs de que su altura (1404 msnm) no es nada desdeñable.


El camino también pasa junto al corral de los Navarros.




El camino desemboca en esta pista donde conectamos con el GR-7. A la izquierda, nos iríamos a Montán. Nosotros nos dirigimos a la dereeha.




Doscientos metros después llegamos a un collado en el que vemos un sendero marcado en su inicio con un hito que nos lleva en poco tiempo al vértice geodésico de Rosada.



El sendero hoy en día es muy claro y fácil de seguir. Aún recordamos la primera vez que subimos al vértice, en la que tuvimos que llegar a él de manera intuitiva. En la actualidad vemos incluso marcas blancas indicando el camino.






Mientras ascendemos al vértice, nos entretenemos mirando al horizonte en busca de perfiles conocidos. Y descubrimos el Morrón de Campos y detrás Fuentes de Rubielos y el Peñarroya y la ermita de Santa Isabel detrás.



Llegamos al vértice de Rosada (950 msnm).



Posamos junto a él algo serios.



A diferencia de las ocasiones anteriores que volvíamos por la senda por la que llegamos hasta aquí, en esta ocasión bajaremos por un perfilado sendero que sale justo por detrás del vértice.



A nuestra izquierda, dos conocidos: en primer término el Puntal de la Atalaya y detrás a la izquierda, el Alto de las Palomas.



De nuevo Santa Bárbara de Pina.



El sendero es muy evidente y seguimos encontrando señales blancas que nos guían.



El sendero desemboca en un collado. Nos fijamos bien y nos damos cuenta que cruzando y siguiendo de frente, un senderillo asciende por la loma y vemos la continuidad de las marcas blancas por alli. Pero nosotros nos desviaremos por la derecha intentando seguir un sendero poco evidente que desemboca en un arrastre de pinos y va a parar a una pista que nos llevaría a Los Calpes.



El sendero que intentamos seguir, además de poco evidente, está trabado por algunos pinos caídos que dificultan un poco su seguimiento, pero que se puede seguir sin demasiados problemas como fue en mi caso.



Esta solitaria flor de achicoria nos llama la atención sobre el hecho de que la belleza puede estar en el lugar más insospechado y menos habitual. La naturaleza nos sorprende siempre con su poder y su capacidad de maravillarnos.  



En este tramo encontraremos algunos pinos caídos que interrumpen la senda, pero podremos esquivarlos fácilmente.



En este tramo el sendero no es demasiado evidente y nos toca a veces arañarnos un poco con las aliagas.



Encontramos algún hito que nos ayuda a continuar el sendero.






El senderillo que seguimos desemboca en lo que parece un arrastre de pinos que nos deja en una pista.



Seguimos la pista hacia la derecha.



Como es habitual en las rutas que estamos haciendo estos días, multitud de mariposas revolotean a nuestro alrededor.



Estas dos campanillas se hacen compañía en la soledad del bosque.
 Seguro que así se encuentran más felices y seguras.




También encontramos muchas libélulas que merodean por el aire y nos recuerdan la proximidad de una corriente de agua, en este caso el barranco de la Maimona.
Aquí tenéis unos ejemplos.













Vadeamos una primera vez el cauce del Maimona.




Seguimos la pista y enlazamos en este punto con esta otra pista. 
A la izquierda continuaríamos hacia los Calpes. Nosotros seguimos hacia la derecha.



Nos siguen escoltando las libélulas porque seguimos paralelos al barranco.



Lo volvemos a vadear una segunda vez.



Lleva más caudal que otros veranos y pasa por encima del pequeño puente por lo que cruzaremos con cuidado de no  resbalar.



Leves mariposas se mecen en el aire y van posándose aquí y allá, en un juego interminable y frenético que no termina nunca.



Seguimos la pista que irá ascendiendo poco a poco, siempre entre pinos, por lo que es un paseo agradable.



Estos primeros metros de recorrido transcurren paralelos al barranco y lo podemos ver entre el ramaje y por el rumor del agua que nos acompaña en este tramo. A medida que vamos subiendo por la pista nos alejamos del cauce del barranco.




Hemos dejado el cauce del río y ahora lo que podemos contemplar son las elevadas paredes del Morrón de Campos.



La cima del Morrón también se nos hace evidente.



Llegamos a este enlace marcado con unas palas direccionales. A la izquierda nos bajaríamos el barranco y lo remontaríamos hasta llegar al Colladillo desde donde podríamos volver a Montanejos por el sendero oficial o, como hizo Goterris, por los Castillejos que sería una posibilidad muy recomendable. Pero nosotros nos dirigiremos a la derecha para seguir subiendo hasta enlazar con el GR-7.



Acercamos el zoom para ver mejor el extremo del Morrón de Campos.



La pista es amplia, cómoda, va subiendo con progresión aunque tiene algún repecho que nos hará ponernos las pilas. Lo bueno es que al transcurrir por una bonita pinada, tenemos asegurada la protección contra el sol.



Llegamos a este otro enlace con una bien nutrida pala direccional, donde enlazamos con el GR 7 que viene por nuestra derecha procedente de Montán. Aquí dejamos la pista y cogemos el sendero de la Bojera que nos llevará a Montanejos.



Apenas iniciado el sendero, encontramos este buzón de firmas. No nos entretuvimos en mirar lo que había dentro.



Este tramo que hemos iniciado es uno de los más espectaculares de Montanejos ya que transcurre a gran altura sobre el barranco de la Maimona lo que nos hará disfrutar de lo lindo.



La elevadísimas paredes que flanquean el barranco nos harán disfrutar de lo lindo de este hermoso paraje natural.



Panorámica desde la senda de la Bojera.



En una gran roca, que tenemos localizada desde hace tiempo, encontramos esta ramita de poleo de monte, aromático a más no poder. Su infusión no tiene nada que ver con la de bolsita que estamos acostumbrados a tomar en bares, restaurantes  o en casa.



Ahora acercamos con zoom la cima del Morrón donde podemos ver con más detalle la caseta forestal que se encuentra enclavada allí.



En todo el sendero encontramos arbustos de boj, que hacen que este bonito sendero tome el nombre de "La bojera".



El Morrón de Campos en todo su esplendor.



En esta foto se aprecia la línea del colgado sendero por el que transcurriremos dentro de un momento.


Pero no sólo encontramos altura hacia abajo mirando el fondo del barranco.
Si levantamos la cabeza, también observamos altos paredones que también nos impresionan. Desde la punta que veis en la pared de la foto, a la que accedemos ascendiendo a Rosada por el antiguo azagador, se puede disfrutar de una excepcional vista de toda la zona.



Algún desprendimiento tapa el sendero. Cruzaremos con precaución.



Fondo del barranco de la Maimona.



Ahora pasaremos por el tramo del sendero en el que tendremos que extremar las precauciones para evitar un susto que podría ser fatal. Mirad la caída a nuestra izquierda.



Aquí podéis ver también la inclinación de la pared.



Vistas hacia el Cantón.



El Cabezo de la Cruces.



La peña Redonda sobre el embalse de Arenoso.



El sendero da un giro a la derecha y tenemos vistas a la vertiente este. En el valle, las Alquerías de Montanejos.



Y el campanario de Arañuel.



Ya sólo nos queda enfilar el último tramo de la ruta. Pasamos por una bonita pinada donde caminamos por terreno llano.



Ya avistamos Montanejos. Lo que queda es coser y cantar.



Y, finalmente, entramos por la parte alta del pueblo.



Descendemos por la calle San José que nos dejará en la plaza de España, donde empezamos esta bonita ruta.



Aquí finalizamos nuestra ruta, en la que hemos disfrutado como lo hacemos siempre que salimos a la montaña.


La ruta en el mapa.



La ruta en Wikiloc.


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6 comentarios:

  1. Hola Emilio.

    Vengo del blog de David, de leer y comentar la ruta que hicisteis juntos y te digo lo mismo que a él, que menudo privilegio tenéis los vidigoneros de tener todos esos paisajes y senderos a la puerta de casa, con los que poder dar forma a recorridos tan chulos como este que nos has mostrado. Espectacular como siempre la Bojera, uno no se cansa nunca de ver fotos de ese sendero ni de su entorno.

    Un abrazo.

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    1. ¡Hola, Dani! Es un lujo tener casa en Montanejos. No te tienes que pensar a dónde ir para hacer una ruta. Sales de casa y dices, allí; o allá. Todo un lujo. Y si compartes rutas con amigos, un lujazo. La Bojera, espectacular. Nunca nos cansa.
      Un abrazo.

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  2. ¡Hola Emilio,!

    Que gusto ver que aun se pueden ir sacando senderos olvidados por Montanejos que te permitan hacer rutas nuevas.

    A ver si cojo prestado el track y me acerco a la zona a investigar un poco... jejeje

    Un abrazo.

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    1. ¡Hola, David! Es una suerte que aparezcan nuevos senderos, nuevos recorridos que amplíen la red de los ya existentes y nos den más posibilidades de rutear. Interesante abrir nuevos horizontes.
      Un abrazo.

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  3. Hola Emilio...
    Gratos recuerdos tengo de esa subida a La Rosada y posterior paso por la espectacular e impresionante senda de La Bojera y que tuvimos el placer de compartir un viernes de Pascua de 2018.
    Aquí nos has mostrado una parte nueva y algo aventurera en algún punto,pero sin duda con todo el encanto de ese entorno privilegiado de Montanejos.
    Lastima lo de la bota de tu amigo Paco.
    Bueno ya me ire pasando a ver las demás entradas que tienes publicadas.

    Un abrazo.

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    1. ¡Hola, Juane! También recuerdo yo con agrado ese día. La diferencia con aquella, usando un nuevo nuevo sendero, abre muchas posibilidades y amplía mucho el campo de posibilidades que tenemos. Cuanto más conocemos, más nos falta por conocer.
      Un abrazo.

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