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domingo, 14 de abril de 2019

MARINES VIEJO-GÁTOVA-MARINES VIEJO (13/4/2019)

Esta semana las circunstancias nos hicieron cambiar de planes y buscar una ruta cerca que nos permitiera volver a casa a mediodía. Por ello, decidimos volver a Marines Viejo para realizar una entretenida ruta circular que nos llevaría hasta Gátova, para regresar de nuevo hasta Marines. Se trata de una ruta circular de dieciséis kilómetros que pasa por diversas fuentes y nos permitirá disfrutar de bonitas panorámicas sobre ambas poblaciones.




En esta ocasión el amanecer nos pilló de camino a Marines. En mi cabeza sonaba una canción de Serrat ("Cuando me vaya"): "Me iré despacio un amanecer que el sol vendrá a buscarme temprano".




Apenas las primeras luces del día hacían un esfuerzo por vencer a las tinieblas, nosotros nos encontrábamos de camino al punto de partida. En el trayecto, puesta al día en temas de amistades comunes, sucesos de la semana, ocurrencias varias, próximas rutas...



Apenas amanecido, ya nos encontrábamos en el aparcamiento a la entrada de Marines Viejo.


A la foto de grupo en esta ocasión quisimos darle un aspecto más novedoso y diferente.
Servidor, Rafa a caballo y Emilio Romero.


Bajamos desde el mismo aparcamiento a la carretera que se encuentra en la parte de abajo salvando un pequeño ribazo, y caminamos a la derecha por ella unas decenas de metros.


Dejaremos la carretera en el punto en el que nos encontramos con este abrevadero.


Tomaremos un camino que baja hacia el barranco de Gátova o del Carraixet.


Un ramillete de florecillas silvestres parece darnos los buenos días y desearnos una buena ruta.
Esperamos que se cumpla, ya que una noche de insomnio y un pinchazo en la rodilla el día anterior parecían querer que esto no fuera así.



El camino desciende entre huertos.

En este punto dejamos el ramal principal y viramos a la derecha.


El camino hace eses y presenta tramos empedrados que nos indican que era muy utilizado en su momento. 


Llegamos hasta el barranco y lo cruzaremos.


Unos tablones sobre el exiguo lecho del barranco nos permiten cruzarlo con facilidad, aún cuando con el escaso caudal que presenta no sería difícil de atravesar.


El sendero vuelve ascender.


Y nos desviamos de él poco después unos metros para acercarnos a la primera de las fuentes que veremos en el recorrido de hoy. Se trata de la fuente del Rincón. Como indica un sencillo panel cerámico data del año 1956 y tiene propiedades medicinales. Y curiosamente, y como consecuencia de los tiempos modernos, ha pasado ahora a ser "Agua no potable". No sabemos muy bien como encajar el asunto, pero seguro que la podemos beber tranquilamente. Además. otro cartelito, justo debajo del que nos avisa de la no potabilidad del agua, nos indica que no podemos cargar más de 100 l.



En el paraje de la fuente encontramos además unos paelleros y una porchada con mesas de picnic.


El sol va tomando altura. Las cimas más altas aparecen ya iluminadas por sus rayos. En el fondo del paisaje, el pico inconfundible del Águila. Sabemos que en su base se encuentra Gátova, nuestro destino próximo.

Transitamos por una amplia pista, entre campos de olivos, algunos bien cuidados y trabajados.


También nos detenemos a echar un vistazo atrás. Siempre, siempre, nos gusta detenernos para mirar lo recorrido. Eso nos da una perspectiva de lo que hemos hecho y de dónde venimos. En la vida pasa lo mismo. No debemos nunca olvidar nuestro origen, de dónde venimos, lo que somos, para saber mejor lo que nos ha costado llegar hasta aquí y valorarlo en su justa manera.
Gátova en la foto. El sol aún no da en sus solitarias y tranquilas calles. Esos altos murallones que un día fueron su ruina, lo impiden.


Echando la vista atrás tampoco nos pasa desapercibido el imponente perfil del castillo de Real.


Seguimos nuestro camino. La ancha pista ya se ha convertido en sendero y nos lleva entre romeros, coscojas, jaras, aromáticos tomillos...en contínuo ascenso hacia el punto más alto de la ruta. 


La altura nos proporciona excelentes vistas de Marines.



Las preciosas jaras ponen el colorido en un paisaje mayormente de tonos verdes.
Su color da luz al ambiente fijando nuestra mirada como si de un semáforo se tratase.


Llegamos hasta esta caseta. Está estratégicamente situada.
Desde ella tenemos unas vistas espectaculares.


Era evidente que el lugar requería una parada, que además nos vendría muy bien para recuperar el ritmo cardíaco tras la contínua subida. Hay que dejar descansar al corazón de vez en cuando.


Alguien propone una foto de grupo en tan singular lugar y nadie se opuso (foto de Emilio Romero)


Aún no hemos alcanzado el punto de mayor altura. Aquí Emilio y Rafa en plena ascensión.


No sólo miramos al frente y hacia atrás. También miramos al este y tomamos al trasluz la foto del molino de Iranzo.


Y también fotografiamos el Gorgo, cima en la que estuvimos la pasada semana.



En un cruce de sendas, en un collado, anotamos la máxima altura de la ruta, aproximadamente 700 m. Si seguimos a la izquierda, por la Piezarroya, también llegaríamos a Gátova. Tal vez alargaríamos un poco la ruta. Nosotros nos vamos hacia la derecha por una senda que enseguida se ensanchará.



Seguimos este sendero que pronto se convierte en camino más ancho.


Aquí lo veis. Caminamos a buena altura, pero de manera muy cómoda.


En un punto de la pista encontramos esta pequeña culebra muerta de hacía muy poco.
Instantes antes nos cruzamos con un todo terreno que subía por la pista. Pensamos que habría podido ser atropellada por el vehículo. Una pena.


Como decía antes, la Altura por la que transcurre la pista nos permite disfrutar de excelentes vistas.
La neblina matinera nos nos permite ver con nitidez el Camp de Túria.


Seguimos nuestro camino y cambiamos de vertiente. Ahora ya nos llama poderosamente la atención la cima del emblemático pico del Águila, desde como ya he dicho muchas veces se disfruta de tal vez las mejores vistas desde una cima de la Calderona.



No es habitual que encontremos lirios en nuestras rutas. En este caso hemos tenido suerte, hemos encontrado un bello ejemplar con el que nos hemos detenido unos instantes. Vale la pena disfrutar de la belleza natural y sencilla de esta flor. Su color morado es un buen reclamo para la vista y su forma singular no pasa desapercibida. Es preciso fijarse en ella. Como a muchas otras flores, se les ha buscado una simbología. Al parecer, el color de los lirios influye en esta simbología. Los lirios morados representarían el amor, el romanticismo y la pasión a partes iguales.



Avanzamos y nuestro próximo objetivo cada vez está mas cerca.
Gátova a los pies del pico del Águila. Aquí tenemos un buen mirador para detenernos a contemplar unos momentos, el paisaje.


Seguimos por el camino que nos acercará hasta Gátova. 
Llegaremos a la población entre campos de cultivo.


Pasamos junto a la depuradora.


Y cruzamos el barranco de Gátova o de Carraixet.


Y seguimos avanzando entre campos muy bien cuidados, lo cual nos alegra mucho.


Las primeras casas ya se nos echan encima. Estamos a un paso de entrar en el pueblo.


Salimos a la carretera CV-25 que viene de Liria. Seguimos a la izquierda.


Cruzamos el puente sobre el barranco que ha sido encauzado artificialmente.


Apenas cruzamos el puente, giramos a la derecha en busca de la segunda fuente de la ruta.


Se trata de la Fuente de San Isidro.
Dieciséis caños mana agua en esta fuente. Vale la pena beber y refrescarse en ella.
Nosotros además pedimos que nos hicieran una foto (foto de Emilio Romero).


Como pasaba en la del Rincón, un cartel nos anuncia que no es potable (no está tratada), pero al mismo tiempo, al limitarnos la cantidad que podemos llenar, nos está diciendo que es perfectamente bebible.


Junto a la fuente está el lavadero municipal.
Nos gusta ver los lavaderos de los pueblos reconstruidos y cuidados. En su época significaron lo que hoy vendría a ser el Facebook o Instragram, es decir, una red social que servía para ponerse al corriente de la vida y vicisitudes de los vecinos.


Cruzamos Gátova para buscar la parte alta y salir del pueblo.
Nos gusta pasar por los pueblos en nuestras rutas. Hoy no podíamos parar mucho porque teníamos prisa, pero de no haber sido así, habríamos hecho una parada en cualquier bar para almorzar tranquilamente. Además, hoy había mercado.


Mirad en el horno que mona más "mona".
Tiene forma de bandurria.


Y mirad que panes. Pan de pueblo, que ya veis que aún existe, aunque en la ciudad se nos haya olvidado.


Pasamos por la plaza del Ayuntamiento. Es el edificio que veis en la foto.
Hasta 1995, Gátova formaba parte de la provincia de Castellón.


En la misma plaza encontramos la iglesia parroquial, dedicada a Nuestra Señora de los Ángeles.



Callejeamos por Gátova y encontramos bonitas calles...


...y originales rincones.


Ya vamos encontrando la parte superior del pueblo.
Estas escaleras nos ayudan a salvar este desnivel entre dos calles.


Una gata nos acompañó en la subida. Se mostró muy cariñosa en todo momento.



Encontramos la calle por la que tomaremos el camino que nos llevará de nuevo a Marines pasando por el molino de la Ceja.


El camino desciende entre buena sombra.



Otra belleza nos atrapa de nuevo. Diréis... ¡qué pesado con las flores!. Pero es que fijaos en el intenso color rojo de la amapola. No os podéis quedar indiferentes ante tal belleza. De ahora en adelante van a llenar los campos con ese brillante y llamativo color alegrando el paisaje y llamando nuestra atención: ¡Eh!, que estoy aquí.


Tercera fuente de la jornada. Es la fuente de Iranzo.
También nos detuvimos unos instantes en ella. Si el calor aprieta, nos va venir muy bien para refrescarnos.


Seguimos por la carretera que accede hasta el molino de la Ceja.


Y la cuarta y última fuente de la jornada.
Se trata de la fuente del Tormo.
En esta no salía agua del grifo, aunque una balsa aneja estaba llena de agua.


Seguimos por la carretera, que en este último tramo tiene un buen desnivel.
Será prácticamente el último desnivel de consideración de la ruta de hoy.


Durante toda la subida tenemos a nuestra derecha buenas vistas sobre Gátova.
Esta toma es ya en el último tramo antes de acceder al molino de la Ceja.


Una curva a la izquierda y nos encontramos con este corral en ruinas que se encuentra junto al molino de la Ceja.


El molino de la Ceja, muy similar al de Iranzo.



Desde esta posición tenemos unas vistas privilegiadas sobre Gátova.
Aquí se encuentra el vértice geodésico de cuarto orden del "molino de la Ceja".


Foto en el vértice como suele ser preceptivo.


Interior del molino.


Desde la parte superior del molino, las vistas aún son mejores.
Vistas hacia el Gorgo.


Decidimos que con semejante atalaya, no podíamos encontrar un mejor sitio para el almuerzo.
Y acertamos de pleno. Pocos pueden decir que han almorzado en lo alto del molino de la Ceja.


 Tras el almuerzo aún nos entretuvimos haciendo alguna que otra foto, como estas dos que nos hizo Emilio Romero.






Tras el descanso, toca retomar el camino.

Seguimos por la carretera por la que llegamos hasta aquí siguiendo de frente al molino de la Ceja.
Caminaremos sobre todo entre bonitos campos de olivos.


Los campos de olivos serán los compañeros durante este último tramo.
Como se aprecia en la foto, están bien trabajados.


También encontraremos tramos con mayor vegetación.


Barranco de Cardaire.


Aunque lo más pesado ya lo hicimos, aún nos queda algún repecho que salvar.



Aquí tenemos dos jaras, ambas de la misma especie y cada una con distintas formas, colores, etc.
En ambos casos, la belleza y las sensaciones que nos produce son las mismas. Aunque evidentemente, siempre existe predilección por una más que por otra.


Seguimos pues un camino plácido, sereno, el silencio en la ruta de hoy ha sido casi total, lo cual agradecemos mucho. El silencio es una de las cosas que más echo de menos en el día a día.
Hoy me estoy llenado de él para intentar que me dure durante la semana.


En este cruce ya estuvimos la semana pasada. La semana pasado nos fuimos a la izquierda.
Hoy nos vamos a la derecha.


De nuevo subiendo por esta pista cementada.


Vistas con zoom del pico del  Águila.

Llegamos a este collado donde ya estuvimos también la semana pasada.
 Aquí dejamos la pista para coger la antigua senda de Marines a la aldea de Olla.


La senda es frondosa y muy bonita.


Ahora volvemos la vista al molino de Iranzo, que ahora vemos con mayor nitidez que esta mañana.

Una lagartija tomaba el sol plácidamente. Aunque intentó escaparse, pudimos cazarla fotográficamente hablando.


Ya a la vista Gátova.


Pasamos por la seca fuente del  Camino de Olla.
Ésta no la he contabilizado con las otras que ya he mostrado.


Pasamos junto al depósito de agua.

Y entramos a Marines por la parte alta del pueblo (foto de Emilio Romero).


Callejeamos por Marines y cambiamos impresiones antes de llegar al final de la ruta.


Y llegamos de nuevo al aparcamiento a una buena hora para volver a casa.


La ruta en el mapa.




La ruta en wikiloc.



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Película.


3 comentarios:

  1. Hola Emilio.

    Una bonita propuesta para conocer estos dos pueblos de la Calderona, en una ruta a la que no le faltan alicientes, como pueden ser esas fuentes y esas bonitas siluetas montañeras de la sierra, que lucen muy bellas con ese lienzo azul de fondo.

    Un abrazo.

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  2. ¡Hola, Dani! Una sencilla y entretenida propuesta para pasar una tranquila mañana de senderismo. Lo bueno sería aprovechar el paso por Gátova para almorzar y redondear la jornada.
    Un abrazo.

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  3. ¡Hola Emilio!

    Muy bonita esta ruta que nos muestra para unir estos dos bonitos pueblos.
    Que cantidad de fuentes y flores que os encontrasteis en el camino, casi no os hacía falta llevar agua.
    Menudo almuerzo que os ventilasteis, si es que ya veo que en vuestra rutas últimamente no os falta el vino.
    A seguir recorriendo sendas, que nos gustan mucho las vistas y rincones que nos muestras.

    Un abrazo.

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