No hace falta una gran orquesta para disfrutar de buena música. Tampoco hace falta una gran ruta para gozar de la montaña. La ruta que presento hoy tal vez peque de sencilla pero ya os digo yo que la he disfrutado centímetro a centímetro, palmo a palmo, metro a metro... como si de una gran travesía se tratara.