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lunes, 21 de noviembre de 2016

LAS CHORRERAS DE ENGUÍDANOS (19/11/2016)


Esta semana volvemos a Cuenca, concretamente a la localidad de Enguídanos, bañada por el río Cabriel. Nuestra ruta nos llevará al paraje natural denominado "Las Chorreras". Se trata de un tramo del río Cabriel que ha esculpido, durante miles de años, el suelo calizo por el que discurre su cauce, formando cascadas, pequeñas playas, pozas de aguas cristalinas...en medio de un paisaje fabuloso que nos hace empequeñecer. La ruta recorre en su primera parte un tramo del PR-CU 53 ("Las Chorreras") que coincide en este trayecto con parte del GR 66 ("Sendero Castellano-Manchego). Este tramo transcurre por la orilla izquierda del Cabriel. Esta parte es bastante llana, muy fácil de caminar, salvo un tramo que asciende hasta unos miradores sobre Las Chorreras. Nos saldremos del recorrido en algunos puntos para acercarnos a ver de cerca los bonitos rincones que ofrece este río. La vuelta la haremos abandonando el PR,  por una senda más aventurera y vistosa que transcurre por el margen derecho del río y nos devolverá hasta el punto de inicio.

En esta ocasión seremos guiados por Jesús A. Ruipérez, conocedor de la zona y que preparó esta ruta para nosotros, cosa que le agradecemos de corazón. Paso a contaros ahora esta bonita aventura. Íbamos a poder disfrutar de los últimos estertores del otoño en este enclave privilegiado de Las Chorreras. El colorido otoñal nos iba a acompañar en no pocos momentos y lugares de la ruta. Con ello, un recorrido ya de por sí espectacular, adquiere un valor añadido por esa vistosidad que le dan las tonalidades del otoño.

 El grupo quedó en esta bonita plaza con algunas casas solariegas que podemos ver en la foto.


 Tras la concentración en la plaza, nos dirigimos hasta la Playeta, para acortar algo nuestra ruta.


 Los primeros instantes del día los ocupamos con saludos entre los conocidos y presentaciones con los nuevos amigos que acabábamos de conocer.


 Una agradable sorpresa fue el desayuno que nuestros anfitriones nos habían preparado.
Lourdes había cocinado un pan de Calatrava, acompañado con un excelente y calentito café y la leche correspondiente. Gracias también por este detalle.


 Fijaos la pinta que tenía el dulce y no os quiero decir el sabor...
Evidentemente, no sobró nada. Cosas así te hacen desear realizar pronto otra ruta con ellos.


 Y aquí nos tenéis a todos, posando sonrientes y contentos (faltaría más) después de tan especial desayuno.


 Enseguida nos pusimos en marcha, dirección a la abandonada represa de la Lastra.


 Esta represa contribuye a la formación de la Playeta con el vertido de sus aguas.


 Tendremos que cruzar la presa hasta la otra orilla.


 Tras pasar la presa, continuamos por un camino entre campos.


 En esta primera parte, nuestro camino transcurría por la sombra y nos hacía sentir el fresco de la mañana en nuestros rostros y manos.


 Llegamos a este primer poste direccional. En este punto seguimos de frente, siguiendo la dirección "Las Chorreras por La Junta". Obviamos la dirección a "Las Chorreras por Las Hoyas".


 Camino apacible que transcurre entre conversaciones amenas y distendidas entre unos y otros, con algunas sorpresas de esas que te incitan a decir "este mundo es un pañuelo". Dos de las participantes en la ruta, que no se conocían entre sí, comprobaron que eran parientes tras un intercambio de información.


 La luna (¿pero la luna no es un astro nocturno?, preguntaría un niño) nos estuvo mirando (y no precisamente con su cara oculta) durante gran parte de la mañana.


 Tan agradecida estaba la naturaleza con nosotros que hasta las cañas nos hicieron una reverencia a nuestro paso formando este tupido túnel vegetal. 


 De nuevo la luz a la salida del túnel (así la vida nos ofrece soluciones después de atravesar momentos difíciles, no desesperéis).


 El día iba creciendo.
 El sol imponía su ley y nos obligaba a desprendernos de prendas que momentos antes nos parecían indispensables. Los amarillos y los dorados de las hojas contrastaban con el verde de los pinos.


 Caminos alfombrados con hojas caídas nos llevaban cómodamente hacia nuestro destino.


 Pasamos junto a este vado del río. A la vuelta vendremos por aquí, lo que nos obligará a descalzarnos.


 Caminamos ahora por el amplio valle. El grupo está algo disperso. Cada cual lleva su ritmo. 


 Y la luna nos sigue observando. No pierde ni un detalle.


 En un punto nos desviamos de nuestro camino para acercarnos a disfrutar de la primera cascada de la jornada.


 Lugar espectacular que ensimisma, que emociona, que invita a la contemplación.
Imaginad las fotos que salieron de este paraje.



 Mirando hacia arriba también teníamos espectáculo. Mirad sino esta formación tan curiosa, típica de de este tipo de rocas.

 
 Poco más adelante nos salimos de nuevo para encontrarnos con otra zona vistosa.


Fijaos la fuerza que lleva el agua.


 Volvemos al camino y pasamos junto a este gran caserón abandonado.


 A partir de aquí iniciamos un tramo de subida por una senda de herradura.


 La subida nos pone a prueba y acelera nuestra respiración. Nuestras piernas  también se quejan un poco, aunque no es para tanto.




 Y llegamos a una meseta donde nos dirigimos hasta un primer mirador sobre una de las espectaculares cascadas de Las Chorreras.


Perfecta imagen para definir Las Chorreras: "Naturaleza en estado puro" (Foto: Luís Miquel).


Muy próximo al anterior mirador, encontramos este otro desde el que podremos seguir disfrutando de espectaculares vistas sobre el nervioso cauce del Cabriel.


Sublime espectáculo.


Y el Cabriel abriéndose al valle con colorido otoñal.



Cualquier rincón nos impresiona. 


Pero no sólo de belleza vive el hombre. El alimento es una parte esencial de la existencia y como tal no podía faltar en una de nuestras rutas. Era el momento, más que esperado, de hacer la parada para el almuerzo. Y como es habitual, no faltó de nada.


Tras el almuerzo, el grupo algo perezoso, se puso de nuevo en marcha.
 Aún nos quedaba mucho que ver.


Bellos rincones nos esperaban en el resto de la ruta.


Nosotros nos deteníamos una y otra vez para disfrutar del espectáculo. Las aguas del Cabriel no pensaban lo mismo y corrían rápidas, nerviosas y alborotadas curso abajo; tal vez desconociendo su pronta muerte en el embalse de Contreras. Quizás de saberlo, hubieran retenido sus ímpetus para retrasar esta muerte segura.


En este punto de la ruta encontramos un punto de inflexión. Parte del grupo decidió volver por el mismo camino que les había traído hasta aquí. El resto, continuaríamos por la izquierda, recorriendo ahora el margen derecho del río aguas abajo, por un sendero más aventurero y menos previsible.


Un corto sendero nos desemboca en una pista...


...que seguimos hacia la izquierda.



Por esta amplia pista el caminar es fácil, cómodo, agradable. 
Nos relaja para acometer con ganas lo que nos queda de camino.


Atravesamos un puente sobre el río.


Y nuestro camino desemboca en otra pista. A la derecha iríamos hasta el embalse de Víllora.


Nosotros obviamos esta posibilidad y seguimos por la izquierda.


 En un punto nos salimos de la pista para bajar hasta el cauce y ver correr el río más de cerca.


No se detiene ante nosotros. Corre raudo y veloz aguas abajo hacia su destino inevitable.


Jesús en éxtasis ante tanta belleza.


Volvemos al camino pero por poco tiempo. Unos cien metros después del punto donde subimos de la cascada, estaremos atentos a este punto, donde dejaremos definitivamente nuestro camino para entrar en una senda más o menos clara. A partir de aquí el camino se hace algo más difícil.


Entramos en la senda y..."sigue el espectáculo".


Algún paso más aéreo nos permite ver el cauce a una considerable altura.


Enfrente de nosotros, el segundo mirador en el que estuvimos horas antes.



Y más rincones fabulosos.


La senda en algunos puntos necesita de nuestra atención y cuidado para no tener algún accidente.



Desde luego, altura hay (Foto de Luís Miquel).


¡Gigante!


Miles de años para crear esta maravilla. Lección de la naturaleza para el hombre actual, que quiere las cosas al instante y no valora el esfuerzo y la constancia como cualidades a desarrollar.


Precioso.


Y algunos, al más difícil todavía. Lourdes y Paco desafiando a la altura. 




Aquí se aprecia mejor la altura a la que se enfrentan (Foto de Luís Miquel).


Preciosa panorámica del Cabriel, que se remansa en alguna zona para descansar un instante y dejarse caer de nuevo por escalones naturales que él mismo ha labrado.


El paraje no tiene desperdicio.


El  otoño viste aún muchos rincones de Las Chorreras.
Nos encanta.


Hacemos otra bajada para acercarnos al cauce.


Espectáculo natural. Inigualable.


Subimos y seguimos junto a esta acequia en desuso.


La cámara echa humo. 
Casi cuatrocientas fotos han sido testigo de este espectáculo visual.



En un punto hemos de bajar al cauce para volver a encontrar el camino que nos llevará de nuevo a La Playeta. Buscaremos el punto que veamos que resulta menos complicado de hacerlo y extremaremos las precauciones ya que hay bastante pendiente.


La casona abandonada donde iniciamos el ascenso a los miradores, ahora desde la otra orilla.


Hemos bajado hasta el mismo centro del río.



El lugar merece una foto. 
Posando con Luís (foto: Luís Miquel).


Rodeados de agua por todas partes.


Paco intentando captar la belleza desde otro ángulo. 


Corre, corre. No te detengas. Tu camino es el que es y no lo puedes evitar.


Y el Cabriel me escucha y me hace caso. No se detiene ante nada ni ante nadie. Su fuerza y su constancia han hecho que sea lo que es.


Y nosotros también seguimos nuestro camino, como debe ser.
La vida no tiene vuelta atrás. Hemos de seguir siempre hacia adelante. Nuestro destino se forja andando, siempre hacia adelante. Encontramos de nuevo una senda más sencilla.


Y subimos por este camino con barandillas de madera.


Salimos a un conjunto de casas en estado de abandono, cercanas a la central de Lucas de Urquijo en la aguas del río Guadazaón, afluente del Cabriel que vierte en éste sus aguas centenares de metros más abajo. Este conjunto de casas eran, al parecer, para los trabajadores de la central.


Aquí encontramos también el área de picnic Las Chorreras.


Junto al conjunto de casas, está esta iglesia.


Y seguimos nuestro apacible caminar entre campos y otoño.


Y llega el momento de descalzarse. 
Hemos de vadear el río y la cantidad de agua no nos permite hacerlo sin descalzarnos (Foto de Mari Carmen Vera).


Seguimos ahora ya, de nuevo, por el mismo  camino que trajimos por la mañana.



La vuelta es igual de animada que la ida.


¿Hay algo mejor que pasear por el campo?


Chopos centenarios vestidos de otoño.


De nuevo el túnel de cañas nos cobija bajo su sombra.


Y las hojas nos siguen alfombrando nuestro caminar.


Un momento lúdico: lluvia de hojas secas.



Belleza, serenidad, paz...



El campo se prepara para el invierno.


Y nosotros nos acercamos al final. Frente a nosotros, el altivo castillo de Enguídanos (S. XI), se alza desafiante encaramado en su atalaya.


Ahora Enguídanos a los pies de su castillo.


Sólo nos queda volver a cruzar la presa de La Lastra para llegar al punto de inicio.





Aparcamiento de La Playeta, punto y final de esta bonita aventura.

Como es habitual en el grupo, las rutas con comida son más divertidas. Jesús, nuestro anfitrión, nos llevó a comer al Hostal Rural El Cabriel, donde degustamos una estupenda comida y acabamos de rematar la faena.


Por ejemplo, un buen plato de judías y un calamar a la plancha reconforta a cualquiera.







Aquí nos tenéis, disfrutando de la buena comida y la animada tertulia.


Y para terminar, nos despedimos hasta otra de Enguídanos, a donde esperamos volver en otra ocasión.


Resumiendo, ruta imprescindible para todo buen senderista que se puede realizar en cualquier época del año. Evidentemente, en cada época el encanto es diferente. Tal vez el verano, si bien ofrece la posibilidad de tomar el baño, sea la peor época para visitar Las Chorreras. La afluencia de gente tal vez no nos permita disfrutar del paraje como nos gustaría. No encontramos fuentes durante el recorrido. Agua sí, como habéis podido ver.

La ruta en el mapa.




La ruta en wikiloc.

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Película.


13 comentarios:

  1. ¡Hola Emilio!

    Muy bonita esta ruta por el Cabriel.
    Los colores del otoño son impresionantes, y si encima estan acompañados de una ruta con tal cantidad de agua, cascadas y acantilados, mejor no puede ser.
    Veo que Mari Carmen te acompañó en esta ocasión, pero eso no tiene merito, que ella se apunta a un bombardeo, el siguiente reto es que te acompañe Emilio, si lo consigues, te invito a un buen almuerzo en Montanejos la próxima vez que nos veamos... jejeje

    Un abrazo.

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    1. ¡Hola David! Ruta muy bonita interesante y más con el agua que llevaba el Cabriel. Para ver. En cuanto a lo que me pides de Emilio, uff, lo veo difícil. Pero lo intentaré. Todo sea por el almuerzo que me prometes.
      Un abrazo.

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  2. Espectacular la habilidad de la madre naturaleza para esculpir maravillas como esta Emilio. Estoy con tigo esta época ese en la que mejor puedes disfrutar de esta ruta más aún con esas comilonas que os pegais jajajaja
    Bonita crónica
    Saludos

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    1. ¡Hola José Ramón! Creo que ésta es la mejor época para ir. En verano tiene el aliciente del baño, pero para los que no somos muy nadadores, nos da igual y así evitamos el gentío. Y comer comer , no creas que comemos tanto. Únicamente nos cuidamos un poco.
      Un saludo.

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  3. Hola Emilio.

    Apasionada crónica, pero, es que las Chorreras, en mi opinión uno de los lugares más espectaculares de la península, seducen hasta al más pintado.

    Un abrazo.

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    1. ¡Hola Dani! De acuerdo contigo en tu comentario. Ruta espectacular donde las haya. Para disfrutar de la naturaleza. Efectivamente seducen e inspiran.
      Un abrazo.

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  4. Hola Emilio
    Buena manera de empezar y acabar una ruta, comiendo jajaja.

    Recuerdo perfectamente esta ruta cuando la hicimos nosotros y es preciosa, toda esa parte de las chorreras y ver como al agua a esculpido las rocas y los pasos que ha dejado..."super chulo"

    Te aseguro que en verano el agua estaba bien fresquita jajaja.

    Un abrazo
    Jose
    TROTASENDES BENICALAP

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    1. ¡Hola Jose!Esta ruta es de las que os gustan para el verano. Ya sé que habéis probado sus pozas. Nosotros nos limitamos a verlas y fotografiarlas. Lo del baño nos lo pensaremos mejor.
      Un abrazo.

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  5. Preciosa ruta Emilio!!! Esta ya se ha convertido en un clásico. Nosotros la hicimos en mayo y nos encantó. Nada mejor que comenzar con ese apetitoso pan de Calatrava y cafetito con leche calentito, todo un lujo...Bueno y acabar ante tan suculenta comida ya es para nota. Un abrazo

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    1. ¡Hola Álex! Ruta obligada para los amantes del senderismo. Te deja un buen sabor de boca que te incita a repetir. Seguro que volvemos. En cuanto a las especialidades culinarias, también nos dejaron un buen sabor de boca, ja,ja,ja.
      Un abrazo.

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  6. Hola Emilio.
    Pues soy de los que aun no ha estado en las Chorreras...jejeje y viendo tu crónica(por cierto relatada como un gran escritor),creo que la guardo para el otoño que viene,aunque en primavera también sería buena época...Una ruta como esta,es para ''quemar'' cualquier cámara fotográfica....jajaja.
    Hay un párrafo de la crónica que me ha gustado mucho:
    ''La vida no tiene vuelta atrás. Hemos de seguir siempre hacia adelante. Nuestro destino se forja andando, siempre hacia adelante''...Muy bueno.
    Una buena ruta,acompañada con un buen ''yantar'',creo que es la mejor combinación...jejeje.

    Un abrazo.

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    1. ¡Hola Juane!Como he comentado antes, ruta que todo buen senderista debe meter en su mochila. Cualquiera de las épocas del año es buena, pero creo que tanto la primavera como el otoño son preferibles. Y, desde luego, en fotos no das abasto. Llévate varios carretes je,je,je. Me alegro que te haya gustado mi crónica y algún párrafo en particular.
      Un abrazo.

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  7. ¡¡Impresionande descripcion de la ruta Emilio !!
    He tenido la suerte de haber compartido esta ruta con gente apasionante que tras un buen madrugon se digno a visitar estos bellos parajes y compartir con vosotros una mañana especial.
    Frases como:
    ¨Belleza, serenidad, paz...¨
    ¨Corre, corre. No te detengas. Tu camino es el que es y no lo puedes evitar¨.
    Definen la esencia de la ruta.
    Gran Narrador y mejor persona. Emilio compartiremos mas dias de senderismo. Hasta la proxima.....

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